27/05/2021
Dichosos los invitados a la mesa del señor; aunque en esa mesa con bandeja de plata pocos son los privilegiados.
DICHOSOS LOS INVITADOS A LA MESA DEL SEÑOR
Por Eliana Champutiz
“Lasso es Moreno” dice la meme que circula en redes mientras que en un video viral, el hombre de la silla se levanta y camina con bastón. Esos dos recursos audiovisuales resumen el cambio de mando gubernamental de Lenin Moreno a Guillermo Lasso. En etapa de transición, es frecuente escuchar “déjenlo llegar a la presidencia y luego quéjense”. Pero la alianza política del gobierno de Lenin Moreno con Guillermo Lasso no es reciente, desde hace más de dos años Moreno ha tomado decisiones para dejar la mesa servida a su reemplazo neoliberal.
Antes de su salida, Moreno generó decretos para el sector petrolero. Los decretos 1054, 1158, 1183 liberan la importación de combustibles y derivados de petróleo, exceptuando el gas de uso doméstico y la gasolina. Petroecuador (empresa estatal) pierde la regulación en la compra y venta de derivados para el sector industrial. Los decretos autorizan a la empresa privada a importar libremente gas industrial, gasolinas, gas natural, diésel, jet fuel, avgas, absorbentes y otros derivados, permitiendo además que los precios sean regulados por el sector privado o como dicen a los tecnócratas: “la regulación del mercado”.
A pesar que la Constitución de Ecuador en su Artículo 313 determina que exclusivamente el Estado tiene el derecho y obligación de administrar y regular el sector petrolero, cuyos réditos económicos deberán ser orientados al ámbito social; los decretos de Moreno entregan en bandeja el sector petrolero ecuatoriano a las empresas privadas. La mesa queda servida para cuidar y fortalecer al mercado privado de derivados del petróleo (abastecimiento, distribución, comercialización y despacho de combustibles) una mesa a la cual no todos estamos invitados obviamente, pues en años de explotación petrolera los empobrecidos seguimos siendo más que aquellos que han lucrado con la explotación petrolera.
Y de la estrecha relación carnal neoliberal entre el gobierno saliente y el entrante, el presidente electo de Ecuador, Guillermo Lasso, se estrenó eliminando el reglamento de la Ley de Comunicación; anunció la apertura de Ecuador al mercado internacional cuando el precio de la canasta básica supera los 700 dólares; su flamante Ministro de Economía señala que quienes ganan más de 550 dólares mensuales son parte de los ecuatorianos más ricos y deben hacer “un esfuerzo” aceptando impuestos. Lasso, el mismo que de manera pública pidió “mano dura contra los anarquistas del levantamiento de octubre del 2019” y elogió la política represiva de María Paula Romo, ex Ministra de Gobierno, cuya violencia gubernamental asesinó a 11 personas y dejó miles de heridos, creó una Secretaria de Pueblos Indígenas para “contentar” a los “indios malos” y aliados que quieran oponerse a las políticas neoliberales.
Aunque el banquero Lasso grite a los cuatro vientos que su gobierno es el del encuentro, en esa mesa y su menú neoliberal, pocos son los invitados a comer.
A nosotros, las y los históricamente excluidos de comer en bandeja de plata, nos queda patear la mesa de "la gobernabilidad política” para dejar de ser servidumbre ni esperar las migajas de los patrones.