El Pensionado Sudamericano orientará su labor educativa hacia el alcance de nobles objetivos que formen de manera integral a niñas, niños y adolescentes que sean capaces de desenvolverse con autonomía en cualquier ámbito de su vida, desarrollando con excelencia sus habilidades académicas. Prepara así ciudadanos y ciudadanas con autoestima adecuada, creativos, cálidos, sensibles, con pensamientos críticos y reflexivos; capaces de liderar los cambios sociales, políticos, económicos y ecológicos del mundo; capaces de generar una convivencia armónica con todos los miembros de la sociedad, convirtiéndose en individuos que aporten positivamente en ella.
El Pensionado Sudamericano fue concebido como una Institución con un profundo respeto a la diversidad. Cree en el aporte que distintas visiones del universo y la espiritualidad pueden aportar para el desarrollo de la persona. Valora las distintas culturas y disfruta de las diferencias entre nacionalidades del Ecuador que pueden manifestarse con distintas tendencias en el físico, el uso de distintas lenguas o la manifestación de distintas tradiciones, todas las que alimentan la concepción más amplia de nuestro país y el mundo. Trabaja por brindar un ambiente adecuado a niños que tienen distintas capacidades reconociendo que todos los niños son acreedores de los mismos derechos, como lo reconoce el primer derecho fundamental de los niños. Genera un ambiente de convivencia armónica en el que todos tenemos algo que aprender de los demás.
Mantenemos como principio ético la formación en valores tales como el respeto a todos los miembros de la comunidad educativa, la puntualidad respetando el tiempo de los demás, el compañerismo, la amabilidad, la justicia para generar una buena convivencia dentro y fuera de la institución educativa; la perseverancia y la constancia para generar en nuestros estudiantes la independencia necesaria para su adecuado desenvolvimiento en la básica superior, el bachillerato y la vida en general.
Trabajamos para guiar el proceso formativo de estudiantes, reconociendo que tanto en lo cognitivo, lo social y afectivo, no son producto del ambiente ni resultado de sus disposiciones internas, sino una reconstrucción propia que se va reproduciendo constantemente como resultado de la interacción entre estos dos factores. El conocimiento no es una copia fiel de la realidad, sino una reconstrucción del individuo.
Defendemos que el conocimiento humano surge de los sentidos, es decir de la experiencia sensible. Valoramos el empirismo porque enfatiza el papel de la experiencia y la evidencia, especialmente de la percepción sensorial, en la formación de ideas y adquisición de conocimiento, sobre la noción de ideas innatas o la tradición.
Además, promovemos la educación experiencial como modelo que facilita el aprendizaje por medio de las vivencias, en donde se obtiene un conocimiento razonable con argumentos verdaderos propios y reiterativos que sirven como un aprendizaje claro y valorativo.
La formación de los estudiantes Sudamericanos es integral, para ello partimos aplicando varios principios pedagógicos como son: el afecto, la motivación, el interés, la buena disposición, los estímulos positivos, la empatía. Todas estas, variaciones pedagógicas del principio que articula la cabeza con el corazón, la razón con el sentimiento, lo cognitivo con lo afectivo, como planteó Pestalozzi.
En el proceso formativo de estudiantes es indispensable reconocer y respetar la naturaleza del niño, no inhibir sus necesidades, intereses y talentos, que se manifiestan espontáneamente desde su propia situación sociocultural. Rousseau y Freinet destacan la importancia de estimular esa necesidad natural para generar nuevas experiencias que serán trascendentales para el individuo.
Nuestra institución valora la teoría de Piaget, que respeta el desarrollo progresivo, considera que la formación del educando se da durante toda la vida, mediante un proceso constructivo interno, progresivo y diferenciado. Reconocemos la individualidad de cada estudiante, pues las diferencias no son solo orgánicas sino también de historia experiencial, desarrollo mental, estilos para afrontar y resolver problemas. Los estudiantes tienen diferencias motivacionales, de proyectos y metas personales; el maestro busca la manera de entender estas diferencias y facilitar una enseñanza individualizada.
Además del trabajo individual, reconocemos la importancia de que nuestros educandos interactúen de manera grupal. Toda unidad presenta momentos de actividad en grupos, puesto que, con la interacción social, se crea una situación de imitación y emulación, de apoyo y critica mutua que estimula y enriquece el desarrollo intelectual y moral de los alumnos en la medida que la interacción, la comunicación y el dialogo entre puntos de vista diferentes propician el avance hacia fases superiores de desarrollo. La teoría sociocultural de Vygotsky aporta en nuestra metodología educativa.
Otra técnica, usada de manera más amplia en los años iniciales es la del juego. Según Froebel, el juego es una actividad clave para la formación de la persona en relación con los demás. El ejercicio de la función lúdica se torna un factor importante para que el educando aprenda a producir, respetar y aplicar las reglas del juego, como prefigurando la vida desde la creatividad y el sentido de curiosidad y de exploración propio de los niños. Por eso nuestros niveles Iniciales y Preparatoria fundamentan el desarrollo de actividades a través del juego. Conforme los estudiantes van creciendo, tienen menos momentos lúdicos, sin embargo, nuestros docentes reconocen que aún en los niveles escolares más altos, los estudiantes disfrutan y aprovechan mucho aprender a través del juego.
Tomando como base los principios pedagógicos descritos anteriormente, el Pensionado Sudamericano toma para el proceso de enseñanza-aprendizaje lo mejor de cada uno, para lograr una formación integral en nuestros estudiantes.
El modelo pedagógico que caracteriza la educación del Pensionado Sudamericano es el constructivista. Nosotros reconocemos que cada persona aprende de diversas maneras, requiriendo estrategias metodológicas pertinentes que estimulen potencialidades y recursos, y que propician un alumno que valora y tiene confianza en sus propias habilidades para resolver problemas, comunicarse y aprender a aprender.
Partimos en valorar los conocimientos previos que pose cada individuo para lograr un aprendizaje significativo. Según Ausubel «Solo habrá aprendizaje significativo cuando lo que se trata de aprender se logra relacionar de forma sustantiva y no arbitraria con lo que ya conoce quien aprende, es decir, con aspectos relevantes y preexistentes de su estructura cognitiva».
Lo que plantea el constructivismo pedagógico es que el verdadero aprendizaje humano es una construcción de cada alumno que logra modificar su estructura mental, y alcanzar un mayor nivel de diversidad, de complejidad y de integración. Es decir, el verdadero aprendizaje es el que contribuye al desarrollo de la persona. Por esto el desarrollo no se puede confundir con la mera acumulación de conocimientos, de datos y experiencias discretos y asilados. Al contrario, el desarrollo del individuo en formación es el proceso esencial y global en función del cual se puede explicar y valorar cada aprendizaje particular.
Algunos principios del conductismo permiten reforzar ciertos aprendizajes que son necesarios dentro de la estructura curricular del Ecuador. Consideramos que la repetición y la frecuencia de la práctica son un factor importante para la retención de los aprendizajes, por ello buscamos que las tareas que realizan nuestros estudiantes en casa se fundamenten en la práctica de conocimientos adquiridos en el aula. El refuerzo es el paso que afianza, asegura y garantiza el aprendizaje. El refuerzo es el autorregulador, el retroalimentador del aprendizaje que permite saber a los estudiantes si lograron la competencia y el dominio del objetivo con la calidad que se esperaba. Es así, como el refuerzo se convierte en un factor de motivación externa.
La enseñanza individualizada es una de las principales características que la tomamos de este modelo, ya que el estudiante puede ensayar y practicar su respuesta hasta perfeccionarla, sin que tenga que adelantarse o retrasarse a sus propias habilidades y competencias. Todo esto determina la necesidad de planificar la enseñanza, de prever la estructura del contenido y la secuencia de los medios para lograr el aprendizaje.
En cuanto a la metodología, promovemos el aprendizaje por descubrimiento (Jerome Bruner), donde los alumnos lleguen a descubrir cómo funcionan las cosas de un modo activo y constructivo. Los contenidos no se presentan en su forma final, sino que son descubiertos progresivamente por los alumnos, de esta manera los estudiantes aprenden a través del descubrimiento guiado que tiene lugar durante una exploración motivada por la curiosidad. El estudiante tiene una gran participación, el profesor no expone los contenidos de un modo acabado, sino que propone una meta que ha de ser alcanzada y además sirve como mediador y guía para que los estudiantes sean los que recorren el camino y alcancen los objetivos propuestos. Esta metodología favorece las capacidades y habilidades para la expresión verbal y escrita, la imaginación, la representación mental, la solución de problemas y la flexibilidad mental.
El docente promueve actividades de enseñanza y formación, con variedad metodológica, que se transformen en experiencia de aprendizaje cognoscitiva, psicomotriz y afectiva. Impulsa los cambios profundos en los estudiantes para que puedan ser competentes en la resolución de problemas de la vida real. La acción docente se adecua a las diferencias individuales y a las variaciones múltiples en las formas de aprender. Se mantiene un proceso de valoración continua donde la retroalimentación es permanente, formativa, reguladora. La evaluación tiene como objetivo ajustar el tipo de ayuda educativa del docente a la necesidad del estudiante.