14/11/2019
Quién eres tú?, esta sencilla pregunta es, quizá, el punto de partida mas necesario en nuestra tarea pedagógica, pues de ella ha de irradiarse todo aquello que como sustento anímico, espiritual y moral requiere de nosotros el intimo encuentro entre alumno y maestro. No podemos realizar nuestra tarea con debida responsabilidad, si no guardamos esta pregunta en nuestro corazón, de manera que se convierta poco a poco en guía y fundamento de nuestro obrar.
Cualquiera que observe con mirada atenta el proceso histórico de la educación a través de las épocas culturales antiguas hasta nuestra época, podrá constatar fácilmente como la educación está íntimamente ligada a la concepción del Ser Humano, es decir, que aquello que concebimos en nuestra conciencia como imagen del Ser Humano repercute profunda y directamente en la pedagogía y la educación, tanto en su finalidad como en su método de enseñanza.
Por ejemplo, dirijamos nuestra mirada a aquella época donde el Ser Humano era concebido principalmente como ser espiritual, y como tal, todo obrar y trabajo dirigía sus esfuerzos a dotar a los alumnos de aquellas virtudes morales y espirituales esenciales de aquel ideal de Ser Humano; no solo se impartían materias de índole religiosa y catequista en los que se hacia hincapié en las virtudes de bondad y obediencia, sino que inclusive, las materias de matiz intelectual tenían como objetivo formar a ciudadanos capaces de servir y ayudar al prójimo, es decir la ciencia y el conocimiento eran buscados con la finalidad de ser útiles para la sociedad.
Hoy en día, esta idea de que el ser humano es un ser espiritual practicamente ha mu**to, vivimos en una época en la que el materialismo gobierna casi todos los aspectos del ser humano, inclusive en materias sociales como lo es la pedagogía.
¿Que busca hoy la educación?
Obviando algunas corrientes pedagógicas que escapan a la regla, podemos decir que poco a poco la escuela se ha convertido y sigue convirtiéndose en una industria mas, en la que se educa al ser humano para producir; para servir a la sociedad, si,
pero no con afán social y moral, sino, para servirlo en sus necesidades productivas, financieras, entre otras cosas.
Por eso, como urgente necesidad de rescatar la profunda importancia de la tarea pedagógica como base al futuro social del ser humano, necesitamos mas que nunca, una pedagogía que se pregunte con autentica responsabilidad, ¿Qué es el ser humano? Pues de esta pregunta, y sobre todo, de la respuesta que logremos dar a ella, se asentarán las bases y fundamentos pedagógicos del presente y, aún mas importante, del futuro.
Por: Sofía Serrano