20/05/2022
Hoy mi hijo de 9 años me ha contado un problema y no he movido un dedo para solucionarlo.
Este Sábado juegan el partido más importante de la temporada... pero mi hijo no esta convocado.
Ha vuelto a casa de entrenar cabizbajo y lloroso. Apenas ha comido. Hemos hablado de que en realidad no es tan importante, que habrán otros partidos, que iremos igualmente toda la familia a animar al equipo hasta el final, abrazos de 8 segundos ... pero NADA de esto lo consuela. El solo puede ver que se pierde el partido más importante del año.
Sería muy sencillo escribir a su entrenador y contarle lo afectado que está. Pedirle por favor que si alguien se da de baja lo convoque. Que lo saque aunque sea 5 minutos al campo. Solucionar este problema es muy fácil, pero he decidido no hacerlo.
Me parece más importante que aprenda a enfrentarse a la frustración ahora, preparándose para el día que no tenga la nota necesaria de la universidad, la chica que le gusta le diga que lo quiere como amigo, cuando no pase el proceso de selección para un trabajo.
Pasamos tanto tiempo preparándoles para triunfar en la vida que a veces se nos olvida que es igualmente importante prepararles para el fracaso, que es el otro lado de misma moneda.
Ánimo campeón, el sol volverá a salir mañana.
Texto: Lorena G.