20/09/2026
No hagas del cariño un castigo.
Algunos padres, cuando están heridos o enojados, convierten el vínculo en parte del castigo. Y el adolescente puede terminar aprendiendo: “cuando fallo, dejan de quererme”.
Dejar de hablarle, ignorarlo o volverte frío para que “entienda” puede convertirse en un castigo cruel.
Separa lo que hizo de lo que sientes por él.
Puedes estar enojado, poner una consecuencia y dejar claro que lo que hizo estuvo mal sin hacerle sentir que también perdió tu cariño.
El afecto no es un premio por portarse bien ni un castigo por portarse mal.