02/09/2026
CASO “CHOZITA”: UNA MANSIÓN, USD 200.000 Y DEMASIADAS PREGUNTAS
Derlis Silva, candidato a prefecto de Pastaza, ha manifestado que la mansión donde actualmente reside el prefecto de Morona Santiago es de su propiedad.
Cuando los medios le preguntaron si el costo de la construcción bordeaba el medio millón de dólares, Silva respondió que no, señalando que podría tratarse de una propiedad de alrededor de USD 200.000.
¿USD 200.000? Para cualquier ciudadano que vive de su trabajo, reunir una cantidad semejante para construir una mansión no es cuestión de meses ni de pocos años. Es un esfuerzo que puede representar prácticamente toda una vida.
Por eso las preguntas no desaparecen: se multiplican.
Este es el denominado caso “Chozita”, cuya denuncia e impulso lleva adelante el asambleísta Jarrín, en el marco de su lucha contra la corrupción.
Porque cuando existen bienes, recursos y patrimonios que generan cuestionamientos, la obligación no es mirar hacia otro lado. La obligación es investigar, transparentar y explicar de dónde salió cada dólar.
La corrupción no solamente está en quien ordena o ejecuta. También puede estar en quien recibe, quien facilita, quien encubre y, peor aún, en quien teniendo conocimiento de las irregularidades decide callar.
Aquí nadie debería esconderse detrás de cargos, discursos ni poder político.
Morona Santiago merece respuestas, no silencios. Merece transparencia, no explicaciones a medias. Y si todo está en regla, que se demuestre documentalmente.
Porque, como decía Juan Montalvo:
“TODOS NADANDO EN UN OCÉANO DE SOMBRAS CORROMPIDAS.”
La lucha contra la corrupción no puede ser selectiva. Si se investiga, se investiga a todos. Y si hay responsabilidades, que respondan quienes tengan que responder.