25/09/2026
En el Abismo Anime hoy nos ponemos las gafas de sol, agarramos el bastón y nos tomamos una siesta en una isla desierta, porque toca hablar de uno de los personajes más icónicos y contradictorios de todo Dragon Ball. Hablamos del Maestro Roshi, el Ermitaño Tortuga, el hombre que entrenó a Goku, Krilin y a toda una generación de guerreros, pero que también es un pe******do empedernido que no duda en gastar sus ahorros en revistas picantes. Y esa dualidad, amigos, es precisamente lo que lo hace tan entrañable.
Roshi, cuyo nombre real es Muten Roshi, es el creador de la Escuela de la Tortuga, una de las artes marciales más importantes del universo Dragon Ball. Su lema es claro: "Entrena duro, come bien, duerme lo suficiente y no te olvides de las chicas". Sí, lo dijo en serio. Y aunque parezca un viejo verde, su sabiduría marcial es indiscutible. Inventó el Kamehameha, la técnica más icónica de la serie, y fue el primero en dominar el Modo Máximo de Poder, una transformación que aumenta su fuerza y masa muscular de forma brutal. Cuando lo vimos por primera vez, parecía un anciano débil. Pero cuando se puso serio en el Torneo de Artes Marciales, les dio una paliza a Goku y a Krilin sin sudar una gota.
Lo que hace especial a Roshi es que, a pesar de su perversión, tiene un corazón enorme. Crió a Goku como si fuera su nieto, le enseñó no solo a pelear, sino a ser buena persona. Le inculcó el respeto por los rivales, la importancia de la humildad y la idea de que siempre se puede ser mejor. Cuando Goku perdió contra Jackie Chun (que era el propio Roshi disfrazado), le dio una lección que el niño nunca olvidó: "Has ganado experiencia, y eso es más valioso que cualquier trofeo". Y esa filosofía de maestro paciente y sabio es la que convierte a Roshi en una figura querida por todos.
Su papel en la serie fue evolucionando. En Dragon Ball Z, quedó relegado a un segundo plano, viendo cómo sus alumnos superaban con creces sus poderes. Pero eso no le impidió ser clave en momentos cruciales. En la Saga de Freezer, fue él quien sugirió usar las Esferas del Dragón de Namek. En la Saga de Cell, entrenó a Goku y a Gohan para que dominaran el estado de Super Saiyajin a voluntad. Y en Dragon Ball Super, volvió a la acción de forma espectacular, demostrando que, aunque los años pasen, el Ermitaño Tortuga sigue siendo un guerrero temible cuando se lo propone.
En el Torneo de Poder, Roshi tuvo uno de sus momentos más gloriosos. Enfrentándose a enemigos mucho más poderosos, usó su ingenio, su experiencia y su Mafuba (una técnica que sella a los enemigos en una botella) para eliminar a varios rivales. Y cuando Jiren, el guerrero más fuerte del torneo, lo derribó, Roshi se levantó una y otra vez, negándose a rendirse. "Nunca subestimes a un viejo", dijo con una sonrisa, antes de caer. Ese momento nos recordó por qué lo amamos: no por su fuerza, sino por su espíritu indomable.
En el Abismo Anime admiramos al Maestro Roshi porque es la prueba de que la edad no define a un guerrero, y de que los defectos no borran las virtudes. Es pe******do, sí. Es anticuado, también. Pero es sabio, es leal y es, en el fondo, un padre para todos esos niños que llegaron a su isla buscando ser más fuertes. Y cuando el Kamehameha sale de sus manos, no es solo una técnica; es el legado de un viejo maestro que enseñó al mundo que la verdadera fuerza está en levantarse cada día, aunque el cuerpo duela y las revistas picantes estén a un paso de distancia.