17/03/2023
La ansiedad ya era considerada con anterioridad como la enfermedad del siglo XXI, pero la pandemia genero un fuerte impacto que repercutió en las actitudes, conductas y problemas mentales de la población mundial.
La ansiedad parte de mecanismos cerebrales en los que se integran los recuerdos (pasado) con situaciones actuales (presente) para así anticiparse y prever unas determinadas consecuencias (futuro) que nos inquietan. Todos sentimos ansiedad antes de un examen o una entrevista de trabajo y notamos sensaciones físicas automáticas, como que se acelera el ritmo cardíaco, aumenta la sudoración, tenemos temblores o disminuye la salivación.
En ocasiones, el sistema de respuesta a la ansiedad se desborda o deja de funcionar correctamente. En estos casos se produce una reacción desproporcionada, en la que el miedo y la preocupación excesiva se presentan de forma constante en diversas situaciones, incluso cuando no existe un escenario de peligro. Cuando se dan estas circunstancias la ansiedad pasa de ser una sensación o acontecimiento puntual a un trastorno.
No obstante, se estima que en torno a una de cada cinco personas sufrirá un trastorno de ansiedad a lo largo de su vida. Además, hay estudios que advierten una alta probabilidad de cronificar este trastorno y derivar en otros, como la depresión o ciertas adicciones, si no se reciben tratamientos para la ansiedad.
Tendemos a pensar que este trastorno tiene que estar provocado por un desencadenante concreto, pero lo cierto es que la ansiedad puede aparecer o producirse en cualquier momento de la vida de una persona. Asimismo, son diversas circunstancias las que pueden causar o contribuir al desarrollo de este trastorno.