09/06/2025
Reflexión
Hace unos días, recibí una invitación que estoy muy seguro fue hecha con el tono que caracteriza a los verdaderos hermanos: cordial, amistosa y profundamente respetuosa.
Se trataba del cumpleaños de Ifá de nuestro querido hermano el Oluwo Irete File, Omò Añá. Una ocasión sagrada y significativa, a la cual asistí con gran complacencia, acompañado de mi hijo quien también lleva con honor el título de Oluwo Leri Añá, para rendir nuestros respetos, celebrar, y compartir juntos esta fecha
Con motivo de este homenaje a File cómo amistosamente llamamos a nuestro hermano yo quisiera compartirles una reflexión sobre lo verdaderamente grande que es esta sociedad cuando se une bajo el estandarte de la Fe, el respeto y la devoción compartida. Porque lo que celebramos también es el poder de nuestra hermandad forjada a través de Añá, el tambor sagrado que ha sido testigo de nuestras vidas, nuestras luchas y nuestras victorias.
Añá no solo nos ha unido, también nos ha transformado. Cada ceremonia, cada toque, cada madrugada consagrada al servicio de los orishas nos ha enseñado que el poder no está en el ruido, sino en la intención; no es el que mas rápido toca, ni el volumen, sino en la armonía del corazón con el espíritu.
Añá nos ha enseñado a escuchar más allá del sonido: nos ha enseñado a comprender, a respetar, a caminar con humildad y con la cabeza alta por supuesto nos ha enseñado lo grande que es ser custodios de un legado ancestral.
Los años han pasado, pero el aprendizaje no cesa. Hemos visto crecer a generaciones, hemos compartido silencios llenos de sabiduría, y hemos llorado y reído bajo los mismos sonidos que hacen vibrar no solo al cuerpo, sino al alma.
La hermandad que tenemos no es casual, es una elección diaria de honrar a nuestros mayores, de enseñar a los menores , y de custodiar con integridad la raíz de lo que somos: porque sabemos los que somos y sabemos lo que es ser Omò Añá.
A ti, hermano Irete File, gracias por la invitación, por tu respeto y por ser un pilar en este camino. Que la luz de Ifá y la bendición de Añá continúen guiando tus pasos con fuerza y claridad.
Gracias a Aaron Iwori Okana , a Julio Iwori Irete a Brad Irete Untelu y a todos los hermanos: Omò Añá que sigamos siendo dignos representantes de esta sagrada misión.
Que nuestra hermandad no solo se mantenga, sino que crezca, se fortalezca y siga siendo testimonio vivo de que, cuando hay Fe, respeto y entrega, una sociedad puede llegar a ser verdaderamente grande.
Oni Añá to l’aye, Añá to l’orun.
Awa ero ehhhhh Ilu awata
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