27/09/2026
Aquí le dejo el devocional de hoy
BUENOS DÍAS
Buenos días, amada familia en Cristo. Dios les bendiga grandemente en este hermoso día sábado 27 de septiembre de 2026 que Dios nos regala por su infinito amor y misericordia en esta tierra de los vivientes que en este día Dios nos guarde de todo peligro y nos prospere en todo lo que hagamos y que todos los enfermos del mundo recobren su salud en el nombre de Jesús de Nazaret amén y amén.
Hoy amanecemos con un mensaje profundo que tocó mi corazón. Vamos a meditar en un versículo que nos muestra hasta dónde llegó el amor de Jesús por nosotros.
El tema de hoy es:
"UN CORAZÓN DERRITIDO POR TI"
📖 Salmos 22:14
"He sido derramado como aguas, Y todos mis huesos se descoyuntaron; Mi corazón fue como cera, Derritiéndose en medio de mis entrañas."
¿Alguna vez has sentido tu corazón derretido por la tristeza, por la angustia, por la culpa? Nuestro Señor Jesús ya pasó por ahí antes que tú. Él se derramó completo por amor a ti.
Quédate conmigo, que hoy vamos a ver el devocional, la oración, el sermón y una palabra que va a fortalecer tu alma.
Que el poderoso amor de Jesús te cubra hoy como un diluvio.
¡Bienvenidos!
DEVOCIONAL DIARIO
Mi corazón fue como cera, derritiéndose en medio de mis entrañas.
Nuestro bendito Señor experimentó un terrible abatimiento y desvanecimiento de Su alma. "El ánimo del hombre soportará su enfermedad; mas ¿quién soportará al ánimo angustiado?"
La profunda depresión espiritual es la más devastadora de todas las pruebas: ninguna se le puede comparar. Bien que pudo gritar el sufriente Salvador a Su Dios: "No Te alejes de Mí," pues el hombre necesita a su Dios, por encima de cualquier otro tiempo, cuando su corazón se consume dentro de sí por la aflicción.
Oh creyente, acércate a la cruz esta mañana, y adora humildemente al Rey de gloria, quien tanto en aflicción mental como en angustia interior, fue más humillado que cualquiera de nosotros. Observa Su aptitud para llegar a ser un fiel "Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras debilidades."
Sobre todo, que aquellos de nosotros cuya tristeza procede directamente del sentido que se les ha retirado el amor del Padre, entren en estrecha e íntima comunión con Jesús.
Que no demos lugar a la desesperación; pues nuestro Maestro ya pasó por este oscuro pasaje antes que nosotros. Nuestras almas a veces anhelan y desfallecen, y tienen sed hasta angustiarse, por el deseo de contemplar la luz del rostro del Señor: en tales ocasiones, permanezcamos bajo la dulce paz de la simpatía de nuestro gran Sumo Sacerdote.
Nuestras lágrimas de dolor bien pueden perderse en el océano de Sus aflicciones; pero ¡cuán alto debe elevarse nuestro amor hacia Él!
Entra, oh poderoso y profundo amor de Jesús; ven a mí como un diluvio, cubre todas mis fuerzas, ahoga todos mis pecados, quita todas mis preocupaciones, eleva mi alma que está apegada a esta tierra, llévala a los pies de mi Señor. Y permíteme quedar allí, pobre pecador como soy, como una pobre co**ha rota, que no tiene virtud ni valor, pero lavada por Su amor.
ORACIÓN EN BASE AL DEVOCIONAL
Amado Padre celestial,
En esta mañana me acerco a Ti con mi corazón quebrantado, como cera que se derrite dentro de mí. Tú conoces mi abatimiento, mi cansancio y esas tristezas profundas que nadie más entiende.
Gracias por Jesús, mi bendito Salvador, que ya pasó por este valle oscuro antes que yo. Él fue derramado como aguas, sus huesos se descoyuntaron, y su corazón se derritió por amor a mí. Por eso Él sí me entiende, porque Él es mi fiel Sumo Sacerdote que se compadece de mis debilidades.
Señor, cuando sienta que Tu amor se ha alejado de mí, no me dejes caer en la desesperación. Tráeme a la cruz otra vez, donde encuentro Tu paz.
Hoy te pido: entra, oh poderoso y profundo amor de Jesús, como un diluvio sobre mi vida. Cubre mis fuerzas, ahoga mis pecados, quita mis preocupaciones. Eleva mi alma que está pegada a esta tierra y llévala a los pies de mi Señor.
Aquí me quedo, como soy, un pobre pecador, sin valor en mí mismo, pero lavado por Tu amor.
En el nombre de Jesús, Amén.
SERMÓN EVANGELÍSTICO
TÍTULO: UN CORAZÓN DERRITIDO POR TI
TEXTO: SALMOS 22:14
INTRODUCCIÓN:
Hermanos, este Salmo 22 no es solo un salmo de David. David lo escribió mil años antes de Cristo, pero estaba profetizando con lujo de detalles lo que Jesús iba a sufrir en la cruz. Cada palabra de este versículo 14 se cumplió literalmente en el Calvario. Este no es el sufrimiento de un hombre común, es el sufrimiento del Hijo de Dios por amor a nosotros.
Hoy quiero que veas tres clases de sufrimiento que Cristo pasó por ti en un solo versículo:
1. HE SIDO DERRAMADO COMO AGUAS - SU ENTREGA FUE TOTAL.
Cuando usted derrama agua en la tierra, esa agua ya no la puede recoger. Se pierde. Así se derramó Jesús. Él no dio una parte de su vida, Él se vació por completo. La Biblia dice en Filipenses 2:7 que se despojó a sí mismo. En la cruz su sangre, sus fuerzas y su vida se fueron gota a gota, y lo hizo voluntariamente por ti. Él se vació para llenar tu vacío. Si hoy tú te sientes vacío, sin fuerzas, como agua derramada por los problemas, Cristo se derramó para llenarte a ti.
2. Y TODOS MIS HUESOS SE DESCOYUNTARON - SU DOLOR FÍSICO FUE REAL.
Los doctores y la historia confirman que cuando un hombre era crucificado, colgado de sus manos, todo el peso de su cuerpo hacía que sus hombros, sus codos, sus costillas se salieran de su lugar. Es un dolor agudo, sin descanso, que hace gritar. Jesús soportó eso por horas. Y lo más grande es que Él era inocente, Él no pagaba por sus pecados, Él pagaba por los tuyos y los míos. Por eso Él te entiende cuando tú estás enfermo, cuando tu cuerpo te duele, cuando llegas cansado del trabajo. Él no es un Dios lejano, Él sufrió en su cuerpo más que cualquiera de nosotros.
3. MI CORAZÓN FUE COMO CERA, DERRITIÉNDOSE - SU ANGUSTIA INTERIOR FUE LA MÁS GRANDE.
Este fue el peor sufrimiento. No fue el de los huesos, fue el del corazón. Todos hemos visto una vela o una funda dejada al sol fuerte de las 12 del día aquí en Durán, se derrite, pierde su forma, se hace agua. Así se sintió Jesús por dentro en la cruz. ¿Por qué? Porque por primera vez en toda la eternidad, al cargar con tu pecado y el mío, sintió el abandono del Padre. Por eso clamó: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?" Su corazón se derritió de tristeza y angustia. ¿Para qué? Para que tu corazón duro, frío, que a veces no quiere perdonar, se ablande. Y para que tu corazón angustiado y deprimido hoy encuentre paz.
CONCLUSIÓN:
No hay nadie que te entienda como Jesús. Él ya fue agua derramada para que tú seas lleno. Él ya tuvo huesos descoyuntados para entender tu dolor físico. Y Él ya tuvo su corazón como cera derretido para sanar tu angustia interior. No te quedes con el corazón derretido en tristeza, entrégaselo hoy a Aquel cuyo corazón se derritió por ti en la cruz.
ILUSTRACIONES ESCRITAS
1. PARA "DERRAMADO COMO AGUAS": Un agricultor lleva un balde de agua del río y en el camino el balde se rompe. Toda el agua se derrama en la tierra y por más que intente recogerla, ya no puede. Así se derramó Cristo, dio todo el balde de su vida por nosotros.
2. PARA "HUESOS DESCOYUNTADOS": Cuando cargas un s**o de arroz muy pesado y se te va de lado, sientes que tu hombro se quiere salir de su sitio. Es un dolor que te hace gritar. Imagina a Jesús colgado con todo el peso de su cuerpo y con el peso de nuestros pecados encima.
3. PARA "CORAZÓN COMO CERA": Una vela dejada al sol fuerte de Durán se derrite y pierde su forma. Así quedó el corazón de Jesús en la cruz, derretido por cargar nuestro pecado. Y se derritió para que nuestro corazón frío se derrita de amor por Él.
4. PARA EL LLAMADO: En la playa encuentras una co**ha rota, sin valor, que nadie quiere. Así llegamos a Cristo, rotos y sin nada que ofrecer. Pero cuando el mar la lava una y otra vez, empieza a brillar. Así el amor de Cristo como un diluvio nos lava y nos hace nuevos.
LLAMADO AL ARREPENTIMIENTO Y ORACIÓN DE FE
Quizás esta mañana Dios te está hablando. Quizás tu vida ha sido como agua derramada y tu corazón como cera derretido por la angustia, la culpa o un pecado que no te deja tranquilo.
Jesús ya pasó por eso antes que tú. Él se derramó para que no vivas vacío. Sus huesos se descoyuntaron para entender tu dolor. Y su corazón se derritió para sanar el tuyo.
Si quieres entregarle tu vida hoy, repite esta oración de todo corazón:
Padre Celestial, hoy reconozco que soy pecador, que mi corazón está derretido por la aflicción y por mi pecado. Hoy entiendo que Jesús fue derramado como aguas por mí, que sus huesos se descoyuntaron y su corazón fue como cera por amor a mí en la cruz. Me arrepiento de todos mis pecados. Perdóname, lávame con tu sangre preciosa. Hoy te recibo como mi Señor y Salvador. Entra como un diluvio en mi vida, cubre mis fuerzas, ahoga mis pecados, quita mis preocupaciones. Lléname y llévame a tus pies, donde quiero estar por siempre. Gracias por perdonarme y por darme vida nueva. En el nombre de Jesús, Amén.