14/02/2024
“Un para siempre”
Una vuelta más al sol. Un salto al vacío del amor. Una oración y hasta un gemido, emigrado a lo forajido. Tarea de parto y de cromañón. Una pequeñísima faena de casi cuatrocientas mañanas, con unas tres centenas y medias de café negro que alegra el alma, quinientas duchas frías con sus respectivas melodías para matizar las jornadas y, un lamento convertido en religión personal por ver lo bueno y lo mejor para su generación. Eso es un año.
Mil frases que bien podrían ser milimétricamente unas mil tareas, soluciones de alcoba con una pobre escolástica que también debería ser un romance de mercadillo, estrechadas de manos con sinceros y fatales, negociantes en “modos triviales”, un par de vinos para mitigar en esta escuela de comunistas y capitalistas novatos. Atardeceres entre oficina y tráfico; y uno que otro cretino que recordar sería empañar. ¿Eso es un año?
Un para siempre que se vuelve una excusa más, un borrón y cuenta nueva que si se debe contar sería como cuarenta y tres gramos de anestesia para el espíritu que se niega a querer transitar por los balcones de la apatía y las veredas del sin sabor, bajo el roció del llanto matutino. Y ese para siempre que no aprende que no se puede tener todo y que costará volver a surgir... ¡Esto es un año!
Un para siempre de familias que se pueden construir para evidenciar el propósito. Un para siempre que evita errores y roturas bajo el patrocinio de acertadas decisiones. Un para siempre que busca dejar legado con un credo ante su linaje referente. Un para siempre que edifica a fieles, discierne movimientos para no errar, imparte luz y valida un estilo de vida con sabiduría, claridad, arrojo y vigencia para que su visión no se apague cuando sus ojos se cierren.
Felices 43 “Don Eddy” como solía decirme mi secretaria y como lo subraya mi programador.
EDDY OLEAS FRANCO.
-Guayaquil 14 de febrero de 2024.