11/07/2024
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por 𝓓𝓪𝔂𝓼𝓲 𝓗𝓾𝓻𝓬𝓸
En los últimos años, Ecuador ha enfrentado grandes desafíos en términos de seguridad, especialmente con el aumento de la delincuencia organizada y la influencia de las narcobandas que se han tomado diversas partes del país. Este fenómeno no solo ha impactado en la tranquilidad de los ciudadanos, sino que también ha golpeado el turismo y el sector comercial. Desde el trafico de estupefacientes hasta la extorción y el lavado de dinero estas organizaciones criminales han encontrado en Ecuador un terreno fácil de operar, aprovechando ciertas debilidades en el sistema de justicia.
En lo personal las narcobandas representan una grave amenaza para la seguridad y estabilidad del país, incrementando la violencia, corrompiendo y debilitando la confianza en las instituciones gubernamentales.
Las organizaciones criminales operan con impunidad especialmente en sectores rurales y de difícil acceso, contribuyendo al aumento de la violencia y criminalidad de las comunidades donde opera, esto incluye las extorciones y enfrentamientos armados entre grupos rivales por control de territorio. Las influencias de las narcobandas se han llegado a infiltrar en las instituciones publicas y privadas, a través del soborno y la intimidación llegando a corromper a funcionarios claves de la policía, instituciones publicas y el sistema judicial.
La credibilidad de la justicia la hemos perdido, viendo a diario como los delincuentes pasan por los penales como huéspedes, desafiando la capacidad del sistema judicial para procesar o condenar a los responsables. Para esto se valen de menores de edad que son reclutados por las llamadas “escuelas de sicarios” donde aprenden a maniobrar el armamento de alto calibre, llevándolos a participar en todo tipo de delitos, incluyendo el as*****to a policías y jueces del Ecuador.
Es crucial fortalecer el sistema judicial con leyes mas estrictas, para garantizar que los delincuentes enfrenten la justicia y proteger a la población, especialmente a los jóvenes. Asimismo, se debe intensificar los operativos policiales en conjunto con las fuerzas armadas, como se lo ha venido haciendo. El pueblo ecuatoriano merece vivir en un entorno seguro y pacífico, libre del control corrupto de las narcobandas.