18/08/2025
Aumento del envejecimiento cerebral en personas que fueron contagiadas de COVID-19
Diferencias en el envejecimiento cerebral antes y después de la pandemia de COVID-19
El estudio publicado en Nature Communications en julio de 2025 por investigadores de la Universidad de Nottingham analizó cómo la pandemia de COVID-19 pudo haber acelerado el envejecimiento cerebral. El objetivo principal fue determinar si los cerebros humanos mostraron un incremento en su “edad biológica” después de la pandemia, incluso en individuos que nunca se infectaron con el virus.
Para ello, los autores emplearon datos del UK Biobank, que incluye resonancias magnéticas cerebrales de miles de voluntarios británicos. La muestra analizada fue de aproximadamente mil personas, divididas en dos grupos: uno con escáneres cerebrales antes y después de la pandemia (“grupo pandemia”), y otro con ambos escáneres realizados antes de 2020 (“grupo control”). Mediante algoritmos de inteligencia artificial, calcularon el Brain Age Gap (BAG), es decir, la diferencia entre la edad cerebral estimada y la edad cronológica real.
Los resultados mostraron que los participantes del grupo pandemia presentaron un envejecimiento cerebral acelerado de 5,5 meses en promedio en comparación con el grupo control. Este hallazgo fue consistente incluso en personas que no habían contraído la infección por SARS-CoV-2, lo que indica que el solo hecho de vivir en un contexto de pandemia ya tuvo un impacto significativo en el cerebro.
El efecto de aceleración fue más pronunciado en ciertos subgrupos: los hombres, las personas mayores y aquellos con desventajas socioeconómicas. Estos hallazgos sugieren que factores biológicos y sociales interactúan en la vulnerabilidad al estrés ambiental de gran magnitud, como el que supuso la pandemia.
En términos de funciones cognitivas, se encontró que solo quienes habían pasado una infección por COVID-19 mostraron déficits medibles en pruebas neuropsicológicas, especialmente en velocidad de procesamiento y flexibilidad mental. En contraste, los no infectados presentaron un aumento en la edad cerebral estimada, pero no un deterioro claro en el rendimiento cognitivo.
Los investigadores observaron también cambios estructurales en el cerebro, incluyendo reducciones en volúmenes de materia gris y alteraciones en la conectividad, patrones similares a los observados en procesos de envejecimiento natural. Esto refuerza la idea de que tanto el virus como las condiciones de la pandemia actuaron como aceleradores de dicho proceso.
En la discusión, los autores sostienen que estos hallazgos deben interpretarse como una consecuencia del estrés colectivo, el aislamiento social, la incertidumbre y las desigualdades sociales que caracterizaron a la pandemia. A diferencia de los efectos del virus, los cambios asociados al estrés podrían ser más reversibles, aunque esto aún requiere seguimiento longitudinal.
Finalmente, los autores concluyen que la pandemia dejó una huella medible en el cerebro humano, con implicaciones importantes para la salud pública. Recomiendan un monitoreo continuo de los efectos a largo plazo, así como políticas que reduzcan el impacto del aislamiento y de la desigualdad en la salud cerebral. Señalan también que la estimulación cognitiva, el ejercicio físico, la interacción social y la intervención temprana podrían ayudar a contrarrestar posibles efectos adversos del envejecimiento cerebral acelerado.
Lyu, B., Alfaro-Almagro, F., Clarke, W. T., Dixon, J., Lange, F., Littlejohns, T. J., Miller, K. L., Nichols, T. E., Smith, S. M., Elliott, L. T., & Kievit, R. A. (2025). Brain aging differences before versus after the COVID-19 pandemic. Nature Communications, 16, 6809. https://doi.org/10.1038/s41467-025-61033-4
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