12/06/2026
Contribuciones al debate: "¿Por qué la violencia política de género nos afecta a todas?"
La violencia política de género busca limitar o impedir que las mujeres accedan a la vida política y permanezcan en ella. Está presente en todas las etapas, desde la candidatura hasta el ejercicio mismo del cargo. En Ecuador, la Ley Orgánica Integral para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (2018) la reconoce, y desde 2020 el Código de la Democracia la tipifica como infracción electoral muy grave, definiéndola como cualquier agresión, directa o indirecta, contra mujeres candidatas, militantes, electas, funcionarias, defensoras de derechos o lideresas, dirigida a acortar, impedir o restringir su accionar.
Las violencias basadas en género (física, psicológica, sexual, simbólica, estética, etc.) encuentran su lugar en la esfera política. Y no se queda en quien la sufre. Cada agresión envía un mensaje al resto de mujeres sobre lo que les espera si deciden participar, porque el campo político sigue siendo patriarcal y las mujeres son vistas aún como intrusas.
Los efectos de la violencia política de género actúan en tres niveles: individual, colectivo y social. Individual, porque atraviesa los cuerpos y las subjetividades de quienes la sufren: muchas mujeres, como producto de esta violencia, abandonan los espacios políticos o ven mermada su participación. Colectivo, porque cada caso desalienta a otras mujeres y debilita las redes y liderazgos que sostienen su presencia en la política. Y social, porque la normalización de la violencia política de género daña la democracia en su conjunto y se constituye en una herramienta de control que busca expulsar a las mujeres de un campo que se vuelve hostil para ellas.
La violencia política de género, como las demás violencias basadas en género, funciona como un lenguaje que ordena el campo político y refuerza los estereotipos de género. Afecta a quienes la sufren, pero actúa también como un mensaje intimidatorio dirigido a todas las mujeres.
Autora: Fernanda Pacheco Lupercio