30/04/2020
Las clases ya se han atrasado dos meses, comenzamos el 1 de junio.
El debate está ahí: ¿Qué papel debería tener la escuela virtual? Pretender qué los niños y niñas hagan lo mismo que en clase pero en casa con la supervisión de sus progenitores es un error, una carga absurda y una idea demasiado superficial de que aprender es escuchar explicaciones en vídeo y hacer muchas tareas.
He estado hablando con algunas compañeras profesoras y, evidentemente, no he encontrado la respuesta correcta, pero he encontrado una aproximación de lo que me gustaría y lo que necesitan las familias con las que trabajo.
Este mes trabajamos en el aprendizaje de la plataforma virtual, la adquisición de rutinas de trabajo, la disminución de televisión y teléfono y, sobretodo, en irnos conociendo y acompañarnos en estos momentos tan extraños y complicados para todas.
El horario que les he presentado es orientativo, no obligatorio. Hemos comenzado esta semana y, durante este mes, iremos puliendo problemas y necesidades.
Tengo dos principios muy presentes: cercanía y flexibilidad. Vamos a ver si conseguimos sentirnos cerca siendo un apoyo, una mano amiga, una ayuda, y nunca, nunca nunca, una carga más.