05/01/2023
María Antonieta Rivas Mercado.
María Antonieta Rivas Mercado nació en 1900. Hija del destacado arquitecto y escultor Antonio Rivas Mercado (el creador del Ángel de la Independencia), recibió la mejor educación para una mujer de esa época: practicó la danza y hablaba inglés, francés, alemán, italiano y griego. A los dieciocho años, se casó con Albert Edward Blair un inglés que tenía inclinaciones conservadoras y había participado en la Revolución Mexicana pues era amigo de los Madero, con quien tuvo a su único hijo Donald Antonio. Finalmente se separaron y él obtuvo la custodia del niño. María Antonieta fue un gran mecenas de los artistas e intelectuales de la época: fundó el Teatro Ulises y formó el patronato para la Orquesta Sinfónica de México, bajo la dirección de Carlos Chávez. Además, se convirtió en mecenas de personajes como Andrés Henestrosa, Xavier Villaurrutia, Salvador Novo, Gilberto Owen, Celestino Gorostiza y María Teresa Montoya. En ese ambiente conoció a su gran amor, José Vasconcelos Calderón, el iniciador de las campañas de alfabetización y el principal impulsor de la construcción de escuelas en el México post revolucionario y ministro de Educación Pública de la recién creada Secretaria de Educación Pública, Impresionada por el escritor y diplomático, Antonieta tuvo un papel destacado en su candidatura presidencial y fue su compañera sentimental, a pesar de que él estaba casado con Serafina Miranda. Antonieta tuvo un papel destacado en la candidatura presidencial de José Vasconcelos Calderón, de quien fue compañera sentimental en los años de 1928 y 1929. Al ser derrotado Vasconcelos (por un escandaloso fraude electoral en su contra), Vasconcelos se autoexilió en París. Ella no lo pensó dos veces y se fue con él, pero antes sustrajo a su hijo de la casa paterna y lo llevó con ella a Europa, donde trabajó como escritora y periodista. Pero pronto Vasconcelos dejó de mostrar interés por ella. Un día Antonieta le preguntó si aún la amaba o si, al menos, la necesitaba. Él le contestó que no y, además, le expresó su necesidad de volver con su esposa a México, donde le ofrecían el puesto de Rector de la Universidad Nacional. Desolada, Antonieta se suicidó el 11 de febrero de 1931 dentro de la Catedral de Notre Dame a sus 31 años de edad, con la pi***la que Vasconcelos siempre llevaba consigo. Se pegó un tiro en el corazón.