26/07/2016
En un avance que abre la vía a mejorar las inmunoterapias contra el cáncer, investigadores de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) liderados por Antoni Ribas han descubierto por qué algunos tumores se vuelven resistentes al tratamiento.
Según los resultados presentados online en la revista The New England Journal of Medicine, los fármacos de inmunoterapia empujan a algunos cánceres a evolucionar para escapar al ataque del sistema inmunitario. Así, se desencadena una carrera de armamentos entre células cancerosas y células inmunitarias de modo que las primeras se vuelven, en algunos pacientes, inmunes a la inmunidad.
Ribas y su equipo han identificado que las células cancerosas pueden evadirse de la inmunoterapia si desarrollan mutaciones en dos tipos de genes distintos. Por un lado, en el gen B2M, lo que impide que el cáncer sea reconocido por el sistema inmunitario. Por otro, en los genes JAK1 y JAK2, lo que hace que el cáncer se vuelva insensible a las células inmunitarias.Es decir, en el primer caso el sistema inmunitario deja de atacar.
En el segundo caso, sigue atacando con insistencia pero el cáncer se vuelve inexpugnable. Los beneficios de este descubrimiento para los pacientes “no llegarán de manera inmediata”, advierte Antoni Ribas, director del programa de Inmunología Tumoral de UCLA. “Pero comprender a nivel molecular cómo el tumor se vuelve resistente a la inmunoterapia permitirá diseñar estrategias para prevenir y tratar este problema”.
La estrategia principal consistirá en combinar fármacos para impedir que el tumor desarrolle resistencias al tratamiento. Es una estrategia que ya se aplica con éxito en el campo del sida, donde se controla la evolución del VIH de modo que siga respondiendo a los fármacos antirretrovirales. La idea se ha empezado a explorar recientemente en el campo del cáncer.
Una segunda aplicación del descubrimiento de Ribas y su equipo puede ser la de seleccionar mejor a las personas que pueden responder a los fármacos de inmunoterapia. En la minoría de pacientes que tienen mutaciones en los genes JAK1, JAK2 o B2M, puede saberse a priori que el tratamiento no será eficaz y se les pueden ahorrar los efectos secundarios.
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