20/05/2025
Hoy, 20 de mayo, celebramos a una de las criaturas más pequeñas y al mismo tiempo más poderosas del planeta: la abeja.
En su aleteo incansable se sostiene el equilibrio de ecosistemas enteros. Gracias a su trabajo silencioso, germina la vida, se multiplican los frutos y se conserva la biodiversidad. Sin abejas, gran parte de los alimentos que consumimos desaparecería, y con ellos, la posibilidad misma de sostener la vida humana tal como la conocemos.
Pero hoy no solo es un día para aplaudirlas. Es un día para alarmarnos.
Las abejas están muriendo. En silencio. En masa. Por el uso de pesticidas, por la deforestación, por el cambio climático. Y mientras ellas desaparecen, nosotros aplaudimos avances que nos están dejando sin futuro.
Salvar a las abejas no es un acto romántico, es una urgencia global. Protegerlas es protegernos.
Plantemos flores. Evitemos químicos tóxicos. Eduquemos a los niños. Exijamos políticas ambientales responsables. Seamos parte de la solución.
Porque cuando las abejas mueren, el mundo empieza a quedarse sin voz, sin color, sin alimento… y sin esperanza.
Emelinda Padilla