14/03/2026
Hoy, 143 aniversario del fallecimiento del gran filósofo Karl Marx
Esta es una página para la exposición y el debate de las ideas y de los temas científicos.
14/03/2026
Hoy, 143 aniversario del fallecimiento del gran filósofo Karl Marx
08/03/2026
Siempre en concepto, teoría y práctica!
11/02/2026
10/02/2026
*Acerca de la incertidumbre de la certeza*
Ramón-chichí-Morel
Usted y yo sabemos que existimos porque sentimos que respiramos, que inhalamos el oxígeno que nos llega a los pulmones y nos proporciona vida.
Estos son los primeros indicios de certeza vital; es el no naufragar sobre la incertidumbre, sobre la certeza de lo aparente y que no es transparente.
Es que en el camino hacia la certeza se hallan los nodos que reflejan incertidumbre, que nos agitan nuestro mundo interior, aunque quizás no nuestra esencia.
Si el hombre, concebido como ente, no como un género, ha logrado construir ese gran edificio que es el saber, lo ha logrado dejando su consciencia tendida en el cordel de la incertidumbre; porque sabe que aunque la ciencia enjendre resultados verificables, dista mucho de ser exacta, y por ende, perfecta.
De ahí que la incertidumbre se convierta en una larga y estrecha senda que se torna infinita; si reconocemos lo grandioso que ha sido para el hombre acaudalar ciencia, pero con el consentimiento de ponderar sus límites, entonces siempre queda una estela de mortificación alrededor de los límites y que acrisola el justo lugar donde nacen los escollos.
No por ello vamos a decir que ese gran edificio y que todos habitamos, tengamos que mirarlo como un armazón que flota y que amenaza con caerse; no para nada, si ya hemos dicho que en los límites de su zapata se hallan las dificultades y sus escollos.
El hombre logró entender y a su debido tiempo que, es poco valiente dejarse reducir por lo inmanente de la incertidumbre, que habiéndola desafiado cumple una misión redentora y que sin ignorar lo difícil que puede ser el camino, trata de descubrir los bordes que no es posible cruzar.
Ya dijimos que la incertidumbre es un fenómeno inmanente que es cónsono con la esencia humana, pero ello guarda una relación primaria con la propia subjetividad supra sensorial; porque contrario a la existencia del concepto de la certeza, ya ahí se torna más focal por el hecho que vivimos bajo un mundo corpóreo, de perfecta vocación sensible.
Sin embargo, para algunos filósofos, la certeza no se abre paso hacia ese estricto campo de lo vital sensorial y se queda orbitando en el amplio campo de lo extra sensorial y, por ejemplo, para Descartes la certeza está en Dios, mientras que para un sinnúmero de filósofos y pensadores, la certeza como verdad se halla en el desarrollo peculiar de algunas sensaciones.
Entonces debemos aceptar la validez de la certeza, como puro ímpetu del impacto sensorial en el que se incluye también al espíritu, por ser éste un sustentáculo que empuja y sirve de motor en la alteración de los sentidos.
No ganaríamos nada en lo absoluto, si por voluntad propia nos alejáramos del camino que nos da certeza; por lo relativo que resulta yuztaponerse a la dualidad que encierra la propia experiencia del ser, porque tenemos la certeza de que vivimos; se palpan los latidos del corazón y hasta se pueden contabilizar, pero nos engulle la incertidumbre al no poder constatar la materialidad de los mismos, es decir, los sentimos pero no los vemos ni los palpamos.
Cabe destacar un aspecto que le echa en cara a la filosofía y, es que lejos de encontrarle respuestas a las dudas que eternamente ha abrigado el hombre en torno a la vertiente de su existencia, ésta solo ha enrarecido el panorama y le ha añadido más elementos a la ya larga cadena de cuestionamientos.
Quizás la naturaleza esté sincronizada de manera perfecta, pero tal vez sea la "naturaleza" del hombre lo que sea fuente permanente de atizar la incertidumbre y el escepticismo.
Y es que no ha alcanzado la filosofía, como ciencia para el tratamiento de las interrogantes del ser, ni siquiera mitigar las dudas que produce el desconocimiento de los signos vitales, es decir, más que los signos, la razón ontológica de su propia existencia.
Como entidad individual creyente en la dinámica que nos plantea éste mundo corpóreo, no se nos ocurriría dirigir la mirada para encontrar los cimientos y razón de la certeza en el espíritu; porque si nos sujetáramos al ancla de los supuesto del instinto, todavía la humanidad andaría en pañales y presa de la oscuridad.
No puedo aceptar hallar la verdad sobre la base de sustraerme así mismo en la oscura ficción que produce el consenso intelectual y que describe la fuente de las verdades en una única verdad, porque su nivel de dispersión y su absoluta preconcepción, la hace parecer un objeto momificado o un fetiche de subjetividad.
Si la excepcionalidad de esa única verdad fuera admitida como tal (única y absoluta), caeríamos en la absurda trampa de concebir el ser como ente realizado, por lo tanto, sería admitir la infinitud de lo finito.
Pero dentro del mismo concepto, filósofos que se han quedado varado en su "intuición" y valoran los elementos esenciales de su intuición como postulados inamovibles que se reducen a una visión general de la cosa y, le provoca pereza la indagación, el escrutinio y el exámen; pero esa es una pereza inducida, yo diría que es la mejor manera de estar bien con los estándares y parámetros preestablecidos.
No sé trata de legitimar las sensaciones porque son pruebas de lo factible, sino, porque en su haber nos confirma la existencia de las cosas, por ende, la intuición sólo nos sirve como catalizador de la experiencia.
La inteligencia como hija de la razón está llamada a recrear objetos que dimanen del yo, pero ese "yo" por sí sólo no constituye ningún elemento que nos lleve hacia la búsqueda de la objetividad, en razón de no poder contar con ninguna categoría que lo pueda distinguir de los demás objetos, claro, salvo aquella categoría de ser acto, que sirva para escalarse las representaciones y convertirlas en hechos y que luego serán conocimientos.
Y los conocimientos no serán un punto aislante para establecer diferenciación entre la individuación y lo universalmente aceptado, es decir, entre lo particular y lo general, es sencillamente una mancuerna dialéctica, que une lo contingente con lo necesario.
Por eso hemos siempre sustentado el criterio de que la ciencia que hemos conocido, ni siquiera está mínimamente cerca de alcanzar su legitimidad empírica, por ser el producto de una subjetividad viciada y mostrenca.
Porque con la aparición del yo, también apareció el sujeto alienado y sustraído de su propia esencia, envuelto en mantas de arena y caracolas.
10/12/2025
21/07/2025
Sustrato:ente-ser
Sobre la esencia del ser
Mientras estemos sometidos al influjo de la consciencia ya establecida, no podremos ser libres y en consecuencia, tampoco podremos ir tras nuestra esencia; ya que de la única manera que se nos puede presentar la clave de nuestra esencia, es a través de los elementos cognoscibles y esa resulta ser una tarea inviable; porque cuando logro reconocer mi ignorancia sobre un elemento cognoscible, ese conocimiento no alcanza magnitudes de totalidad, porque siempre sabré que hay cosas que no sé.
Si apelamos a las herramientas que nos da como categoría el materialismo dialéctico, es cuando podemos decir que adquirimos un limitadísimo nivel o grado de "conocimiento",pues eso solo abarca una infima porción resultante de la actividad sensorial, que es como un granito de arena en medio del desierto.
Pero además ya sería un conocimiento contaminado, porque su nacimiento fenoménico es el resultado de la implementación de varios modelos discordantes entre sí y, esto también por ser la expresión o el reflejo de una realidad.
Decimos que el "Ser" es como un tigre atrapado en una jaula-consciencia- y que su estado de total libertad, solo puede manifestarse en su "mundo" infraulterior -inconsciente- porque se 'enjauló" en el justo momento en que adquirió"consciencia " de su saber y empezó habitar en la isla de su conocimiento; es como pecado original en el hombre, por eso decíamos al principio de la nota, que solo el Ser puede sentirse libre cuando aún no hallan aflorado sus instintos primogenios, cuando los mismos descansan alojados en el inconsciente y subyacen abiertos en total armonía con el espectro infinito de lo determinado.
Y es que puede saber que no sabe aunque sepamos de las cosas que no sabemos .
Es más de lo que sabemos que no sabemos y logramos reconocer la ignorancia sobre algún elemento cognoscible.
De ahí el nivel de abstracción que se produce al grado sensorial desde que nuestros sentidos son impactados por estirón exterior.
Pero todavía estando bajo el choque de algún estirón exterior, se plantean dos maneras que definen el conocimiento en base a dos tipos de información; una es la "presunta" que desvincula cualquier grado o nivel sensorial y, la otra es la "exacta"que sí requiere de un cedazo, por llamarlo de alguna manera, o de algún tipo de experimento que la consagre y le dé esa "categoría verdadera".
El edificio del saber está construido en base al cúmulo de información que poseemos, esa canasta de información puede ser de tipo presunta (con una inclinación probabilística), la cual nos deja espacio para la elucubración y la exacta que nos proporciona niveles adecuados de concreción, pero, como información al fin, tampoco resulta tener carácter absoluto.
En definitiva, un cúmulo importante de elementos hermenéuticos y una que otra razón carente de una auténtica valía ontológica nos llevan a concluir que, faltaría mucho argumento y razonamientos convincentes para poder extraer con el mayor grado de certidumbre, una definición congruente sobre la esencia del Ser, porque habría la necesidad de reestudiar a Hegel para luego reinterpretarlo y, hacerlo desde una perspectiva luminosa y que pueda explicar la razón hegeliana de yuxtaponer bajo un mismo concepto: ente-ser.
01/05/2025
Trabajador: con tu puño y esfuerzo se forja el acero y , con tu compromiso y conciencia se forja el por venir; la nueva sociedad que ha de nacer!