20/04/2021
Es lamentable que la institucionalidad siga siendo parte de un juego de politiquería, y no de acciones políticas conscientes de lo más conveniente, a la ciudadanía presente y futura.
Este proyecto de ley, que pretende modificar la 41-08, con relación al ingreso a la carrera administrativa, la regulaciones de entrada del personal técnico especializado a las instituciones, borraría los avances en términos de ingreso por capacidad a funciones del Estado.
Sería bueno hacer unas aclaraciones y retomar aquellos conceptos básicos de derecho, sociología, u otra disciplina de las ciencias sociales que aborde el tema, esto podríamos encontrarlo en la República de Platón, tres conceptos elementales:
ESTADO
GOBIERNO
NACIÓN
Establecido esto, queda claro que los gobiernos pasan y el Estado queda, sin importar colores, el cambio con el que los dominicanos nos identificamos en mayoría, era un cambio que nos permitiera seguir avanzando, redireccionar, corregir, pero lo que vemos hasta ahora, es que se ha puesto en riesgo con iniciativa como estas la institucionalidad y sobre todo el bien común.
He ocupado varias posiciones dentro de mi carrera profesional, y como maestro creo en los concursos, creo en la igualdad de oportunidades, creo en las capacidades individuales, creo en que no te miren el color de bandera, sino tus niveles y compromisos. Gané un concurso para cada espacio ocupado, subdirector de escuela, director, y director Regional de Educación... Se siente un orgullo particular y especial el saberse que no te han regalado nada.
Con esto el Estado se arriesga a lo siguiente, una persona que se dedica a trabajos proselitista, no tiene tanto tiempo para dedicarse a cultivarse como profesional y a mantenerse actualizado, con relación a sus homólogos, por ende al ganar el poder es esa persona quien obtiene la posición y no por su trayectoria profesional, sino por su trabajo político, quitándole esto la oportunidad a los miles de profesionales que se dedicaron a ser buenos profesionales, pero también poniendo la administración de la cosa pública en manos menos preparadas que muchos otros profesionales que se quedan sin hacer proselitismo.