05/09/2026
En estas vacaciones, a diferencia de otras, no trajimos muchos libros en español. Esta vez la valija vino con libros… ¡en inglés!
Vimos muchos museos. Muchísimos. Y eso, por supuesto, implicó mucha lectura: epígrafes, carteles, planos de las exposiciones, audioguías… sí, las audioguías también son una forma de leer, del mismo modo que lo son los audiolibros.
Y al regresar me quedó dando vueltas una idea que les comparto.
Por el destino y la edad de mis hijos, quería preparar el viaje lo mejor posible: planificarlo con ellos, leer libros, ver películas, para que supieran qué íban a encontrar… en definitiva, quería que pudieran aprovecharlo “mejor”.
Pero a veces no se puede. A veces, a duras penas llegamos a poner lo necesario en la valija. Por falta de tiempo, por el cansancio de fin de año o, simplemente, porque los niños no tienen interés o no ven el sentido de "preparar el viaje".
Y eso fue lo que nos pasó esta vez. No pudimos preparar el viaje como yo hubiera querido.
Pero… ¿quién dijo que todo eso tiene que suceder antes de viajar?
Quizás los libros, las películas y la música también pueden ayudarnos a volver sobre lo vivido. A mirar de nuevo un lugar, una experiencia o una historia, pero esta vez con algo más de contexto y, posiblemente, con mucho más interés.
El mejor ejemplo fue lo que sucedió con un libro sobre The Beatles que tenemos hace casi un año.
Mis hijos lo habían hojeado y leído por arriba una o dos veces. Lo ofrecí antes del viaje, pero no lo tocaron. En cambio, al regresar -y después de visitar el museo de la banda en Liverpool- los dos fueron directamente al libro.
No hizo falta sugerirlo o insistir. El libro estaba ahí y también el interés.
Lo devoraron. Y después me comentaron espontáneamente cosas que habían leído.
Los siguientes días escuchamos canciones nuevas, descubrimos en los instrumentos y arreglos los distintos estilos por los que fue pasando la banda.
Está en los planes ver sus películas y releer algunos libros relacionados con otros lugares que visitamos.
En definitiva… no siempre se puede preparar el viaje, pero también vale sorprenderse y volver a vivirlo a través de los libros y la música.