03/09/2023
Nos da miedo la oscuridad, los finales, los cambios, la incertidumbre, el vacío…
Nadie nos ha enseñado a habitarlo,
porque en ese espacio…
no estas con nadie.
Es un espacio que te toca habitar a ti.
¿Te imaginas adentrándote en el final?
Ya lo has hecho antes (y no hablo de otras vidas).
En esta vida has vivido muchos finales.
Finales de personas, de procesos, de ciclos.
Y todos se sienten así:
Inciertos, oscuros, incomodos.
De repente se caen las paredes
que creías eternas.
Entras en un agujero negro
que lo único que asegura es luz, al final.
Un espacio donde el luto a lo que ya no es,
se combina (si lo permites),
con la alegría de lo que podría ser.
Porque los cambios,
pasan por la oscuridad para hacerte consciente de tu luz.
Da igual si vives el final de alguien o de tu propio proceso,
de un proyecto, de una casa, de una pareja, da igual.
Un final es un final.
Y cada final es el comienzo de un principio.
Es el momento en el que sueltas todo
y te abres a todas las posibilidades.
A una nueva forma.
Aunque todavía no la veas.
P.d: ¿Lo sientes?
¿En que cara de la moneda estas ahora?
¿Luz u oscuridad?
¿Principio o final?
¿Hacia afuera o hacia adentro?
Yo aun me siento con un pie a cada lado… finalizando con una parte de mi y permitiendo que nazca una nueva forma. Muy despacio, sin prisa y con mucho amor.
El mismo amor que te mando a ti,
que me estás leyendo ♥️