09/05/2026
Homenaje a las Madres de la Lucha Clandestina
Las madres cubanas tienen una hermosa tradición de lucha. Las páginas de nuestra historia están llenas de ejemplos, comenzando por Mariana Grajales Coello, madre de los Maceo y reconocida hoy como Madre de la Patria.
Durante la lucha clandestina, aquí en Santiago de Cuba, encontramos madres ejemplares como doña Rosario García Calviño, madre de los hermanos País; Caridad Serrano, madre de Tony Alomá; Olga Saint-Blancard, madre de Pepito Tey; Hechavarría, madre de Otto Parellada; Eduviges Salcedo, madre de Salvador Pascual… La lista de mujeres que, en una de las etapas más oscuras de la nación cubana, sufrieron el profundo dolor de perder a sus hijos por una causa tan noble como la libertad sería interminable.
El 4 de enero de 1957, miles de madres santiagueras fueron protagonistas de una de las manifestaciones que más caló hondo en el corazón de nuestro pueblo: la manifestación del silencio y el dolor. Vestidas de luto, madres de distintos sectores de la sociedad santiaguera exigieron al dictador Batista el cese de los asesinatos de sus hijos. Entre ellas se encontraban Ana Rosa Ledea, madre de William Soler Ledea, un niño de 15 años, y Rosaura Portuondo, viuda de Arsenio Escalona Aguilera, excapitán de la Policía Nacional y militante del Partido Ortodoxo.
Otras participaron activamente en la lucha revolucionaria, como la abuela María Lara o Cayita Araujo. Todas dieron muestras de valentía, sacrificio, abnegación y entrega incondicional a la Revolución y a la independencia definitiva de Cuba. Por ello merecen el eterno reconocimiento del pueblo. La Patria agradecida recordará siempre a esos hijos que ofrendaron sus vidas por una causa justa. Como bien escribió el médico, Aníbal Martínez Jústiz:
"(…) Madre es… la Patria querida,
tierra que nos vio nacer,
por quien daremos la vida
si alguien osara ofender."