26/01/2024
A menudo escuchamos decir que José Martí habló de todo, y por supuesto, para todos. Pues a su pluma y a su oratoria no escapaban ni la ciencia, ni la política, ni la economía, ¡Mucho menos la cultura! Pero un tema que nos toca cerquita es la práctica deportiva y la cultura física. Sí Nuestro Apóstol dedicó una gran parte de su obra a las temáticas deportivas.
¡Y no solo escribió sobre los diferentes deportes, sino que él mismo fue un gran deportista! ¡Un campeón, como todos nosotros! Y… ¿qué músculo ejercitaba con más perseverancia el amigo de la Edad de Oro?
Pues Nuestro José Martí fue ajedrecista. Aunque también gustaba de otros deportes como la esgrima y la equitación, prefería ejercitar su cerebro en importantes torneos internacionales, ya sea como ajedrecista él mismo, o como periodista.
Para casi nadie es un secreto que llegó a practicarlo durante su estancia en México y Guatemala. En febrero de 1875, en tierras aztecas, exactamente en la casa del emigrado cubano Francisco Zayas Bazán, se registran evidencias que relacionan a Martí y al juego de ciencia. Este señor Francisco, por supuesto, fue el padre de Carmen, quien años después se convertiría en la esposa y madre de su hijo.
En Guatemala, nuestro amigo de la Edad de Oro fue compañero de juego del General Miguel García Granados, expresidente de la República y padre de María García Granados, a quien dedicó el hermoso e inolvidable poema "La Niña de Guatemala".
La única partida jugada por el Maestro que se conserva es del año 1876, durante su estancia en México, contra el niño de 11 años Andrés Ludovico Viesa. En ella hizo algunas jugadas para probar la capacidad de respuesta de Ludovico, y este fue capaz de derrotarlo (o más bien se cuenta que el propio amigo Martí se dejó derrotar, en un gesto de cortesía con la infancia).
Y por si fuera poco, en las Obras Completas, página 119, tomo 37, aparece una bella cita sobre la descripción de una partida