25/05/2023
Después de Obatalá, considerado padre de todos los orishas y de la humanidad, que en la santería sincretiza con la Virgen de las Mercedes, Changó (Santa Bárbara) es el más poderoso y más venerado de la religión de origen Yoruba, conocida en Cuba como Regla de Ocha o santería.
Changó -que celebra su fiesta este 4 de diciembre- es hijo de Yemayá (la Virgen de Regla) y Aggayú Solá (San Cristóbal), aunque fue criado por Obbatalá. Él dio vida a los Ibeyis. Se dice reinó en la ciudad nigeriana de Oyó. A Cuba llegó junto con la cultura religiosa yoruba, un gran grupo etno-lingüístico del oeste de África, en la región conocida actualmente como Nigeria y Benin.
En esta isla caribeña surge el sincretismo al no poder los negros esclavos -traídos en el siglo XVI para trabajar en las plantaciones de caña y en ingenios azucareros- manifestar sus creencias de forma pública y presentaban a susorishas por santos católicos.
Changó es considerado dios del trueno, del rayo, del fuego, la guerra, la danza, de toda la música y de la belleza masculina; patrón de las tempestades, adorado, temido y deseado por todos.
Encierra en sí virtudes e imperfecciones a la vez: valiente, buen amigo, adivino y curandero, pero también mentiroso, pendenciero, jactancioso, mujeriego y jugador.
Es igualmente visto como buen padre mientras su descendencia sea obediente, pero si es cobarde o invertido se transforma en el más feroz de los progenitores.
Santa Bárbara fue una virgen mártir registrada en la lista del martirologio de la iglesia católica, la cual celebra sus fiestas en muchos países de América y de Europa cada 4 de diciembre.
Se dice que su padre Dióscoro, rey de Sátrapa, -considerado pagano, supersticioso y que adoraba dioses irreales- la privó de la vida hace más de mil 700 años. Antes la encerró en una torre, al parecer para evitar el proselitismo cristiano o que los hombres admiraran su belleza y la sedujeran.