06/08/2024
. La humanidad tiene que defender la paz. "Recorrer el monumento que recuerda el bárbaro y brutal ataque contra Hiroshima y Nagasaki, ocurrido en el verano de 1945, remueve el alma de cualquier ser humano. Allí estuvo Fidel Castro, en el 2003, para rendir tributo a las víctimas de ese holocausto. Antes estuvo Ernesto Che Guevara, en junio de 1959, y tanto fue el horror que ninguna palabra podía expresar el dolor. Solo estaba seguro de que todos los mandatarios del mundo deberían visitar Hiroshima alguna vez. Las flores que Fidel depositó fueron una clara invitación a la paz, a la toma de conciencia del verdadero significado de los peligros de una guerra nuclear en el siglo XXI.
Sus alertas son profecías porque con seguridad no serán 200 000 los mu***os como en Hiroshima. Estarán en peligro la supervivencia, la existencia y la perdurabilidad de la humanidad. El estallido de las armas que poseen las dos potencias menos poderosas sería suficiente para crear un invierno nuclear, que duraría 8 o 10 años, al cual no sobreviviría ningún ser humano. En pocas semanas no se vería la luz del sol nunca más. Todo cuanto la especie humana haya alcanzado hasta entonces, quedaría sepultado eternamente.
La preocupación permanente del Comandante Fidel Castro acerca de la eliminación de las armas nucleares, incluso las convencionales, es parte de su constante ocupación por el bienestar de los individuos en cualquier parte del planeta. Por eso hubo una Revolución en Cuba y una Campaña de Alfabetización, que liberó al pueblo del yugo de la ignorancia; hubo una cruzada heroica contra el Apartheid y el racismo en África, que dignificó a esas naciones; fue creado el más extraordinario ejército del universo: el de “batas blancas”, médicos que han curado el cuerpo, la mente y el alma de quienes ya habían perdido las esperanzas.
El ideario de Fidel en favor de la paz, y contra las guerras, tiene que ser divulgado; así como los testimonios de los sobrevivientes de Hiroshima y Nagazaki con los que se reunió, en Cuba, en algunas oportunidades. Las generaciones de hoy y las de mañana deben conocer que, aunque nunca le fue conferido el premio Nobel de la Paz, el Comandante en Jefe y líder histórico de Cuba es el más grande luchador por la paz internacional que haya conocido la humanidad.
Fidel Castro Ruz dejó estampada su firma en el libro de honor del Museo de la Bomba Atómica, ubicado en el Parque de la Paz, en Hiroshima, Japón, con un sencillo mensaje: "Que jamás vuelva a ocurrir semejante barbarie".
Las generaciones del presente y el futuro no deben olvidar nunca que la guerra nuclear no es una alternativa para nadie."
Rafaela Valerino Romero