18/06/2026
Hoy se dio a conocer el fallecimiento de Carlo Ginzburg, uno de los historiadores más influyentes de las últimas décadas y una figura que cambió la manera de estudiar el pasado. Tenía 87 años y nos deja una obra que sigue inspirando a historiadores, antropólogos y lectores de todo el mundo.
En una época en la que la historia solía centrarse en emperadores, guerras y grandes acontecimientos, Ginzburg hizo una preguntó ¿qué podemos aprender de la vida de una persona común.
A través de investigaciones minuciosas en archivos inquisitoriales, mostró que las experiencias de campesinos, molineros, mujeres acusadas de brujería y otros personajes aparentemente anónimos podían revelar las tensiones políticas, religiosas y culturales de toda una sociedad. Ese enfoque sería conocido como microhistoria.
En El queso y los gusanos él reconstruyó el universo intelectual de Menocchio, un molinero del siglo XVI procesado por la Inquisición. A partir de un solo expediente judicial, Ginzburg abrió una ventana hacia la cultura popular europea y cuestionó la idea de que solo las élites producen conocimiento.
Para muchos investigadores en ciencias sociales, su trabajo representó una lección metodológica. Un comentario perdido en un archivo, una contradicción en un testimonio o una creencia local pueden convertirse en la clave para comprender procesos históricos de gran escala.
También desarrolló el llamado “paradigma indiciario”, una propuesta que compara el trabajo del historiador con el de un detective. En lugar de buscar respuestas evidentes, el investigador debe seguir pistas, indicios y huellas que permitan reconstruir realidades complejas.
Hasta sus últimos años continuó escribiendo y participando en debates públicos sobre memoria, fascismo, democracia y el oficio de la historia. Insistió en que comprender la historia era una forma de interpretar críticamente el presente.
La muerte de Carlo Ginzburg marca el final de una trayectoria excepcional, pero sus ideas permanecen vigentes. En un mundo saturado de información y grandes narrativas, su pensamiento recuerda que observar con atención una historia pequeña puede cambiar nuestra comprensión de algo que dábamos por hecho. Descanse en paz Carlo Ginsburg.