Christy Repetto

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Christy Repetto ¡Hola! Soy Christy Repetto, terapeuta Ayurveda. Christy Repetto: nutricionista y entrenadora personal.

Me he especializado en nutrición clínica orientada a patologías, embarazo, nutrición infantil y en ¡darle un vuelco a tu vida!

18/10/2026

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Hay riesgos que no hacen ruido. No duelen.No inflaman. No te avisan con un síntoma claro. Y, aun así, pueden estar ahí d...
11/10/2026

Hay riesgos que no hacen ruido. No duelen.
No inflaman. No te avisan con un síntoma claro. Y, aun así, pueden estar ahí durante años.

Uno de ellos es la Lipoproteína(a), también conocida como Lp(a). Y creo que muchas mujeres deberían pedir esta prueba, al menos una vez en la vida.

Un estudio publicado siguió durante 30 años a casi 28.000 mujeres inicialmente sanas. No hablamos de mujeres con una enfermedad evidente, sino de mujeres que, aparentemente, estaban “fuera de peligro”. Y lo que se vio fue muy importante: medir marcadores como la inflamación, el LDL y la Lp(a) podía ayudar a predecir mejor el riesgo cardiovascular a largo plazo.

Esto es especialmente importante porque la Lp(a) no suele aparecer en una analítica básica de colesterol. Puedes tener el colesterol “normal”, entrenar, comer bien, sentirte sana y, aun así, tener un riesgo cardiovascular hereditario que nadie ha mirado.

La Lp(a) es, en gran parte, genética. No baja de forma significativa por comer más ensalada, hacer más cardio o “portarte mejor”. Y esto no significa que los hábitos no importen. Importan muchísimo. Pero si tienes la Lp(a) alta, la prevención debe ser más fina: controlar mejor el LDL, la presión arterial, la glucosa, el tabaco, el peso, el descanso, la inflamación y el movimiento diario.
Como referencia, muchas guías consideran elevada una Lp(a) a partir de 50 mg/dL o 125 nmol/L, aunque siempre debe interpretarse dentro de tu historia clínica, creerme, las guías están manipuladas.

Mi consejo: pide a tu médico que incluya la Lp(a) en una analítica al menos una vez, que para eso pagamos seguridad social.

También es importante saber que, si tú la tienes elevada, conviene que tus familiares directos, también lo revisen, porque tiene un componente hereditario muy marcado.

Hoy todavía no hay un fármaco específico de uso amplio aprobado solo para bajar la Lp(a). Mientras tanto, lo más inteligente no es ignorarla: es conocerla y actuar a tiempo.

Si necesitas ayuda para revisar tus analíticas y entender mejor tu prevención cardiovascular, escríbeme por DM o llámame.

Referencia principal: Ridker et al., New England Journal of Medicine, 2024;391:2087-2097.

09/10/2026

Que nada ni nadie te haga perder el foco. Cuando tienes claro hacia dónde quieres ir, cada paso cuenta y cada decisión te acerca a tu objetivo.

Porque no se trata solo de avanzar, sino de hacerlo con determinación, actitud y potencia, créeme, que el camino se abre a tus pies.

Y de eso, JAECOO sabe bastante.

Gracias a .mautomocion por permitirme disfrutar de una experiencia así. ¡Menuda máquina!

Este fin de semana os subiré todos los detalles, increíble máquina

Gracias por el vídeo

16/09/2026

Hay momentos en los que una no necesita ser más fuerte. Necesita dejar de luchar durante un instante.

Porque cuando llevas demasiado tiempo dentro del huracán, sosteniéndolo todo, resolviendo, sobreviviendo y empujando un poco más cada día, llega un punto en el que ya no sabes si estás avanzando o simplemente intentando no caer. El ruido ocupa la cabeza, el pecho se encoge y hasta respirar pesa.

Y creo que ahí también existe una forma de resiliencia de la que hablamos poco.

La resiliencia no siempre es aguantar, apretar los dientes y levantarte una vez más. A veces significa saber cuándo apartarte del ruido y reconocer que estás cansada.

Parar. Respirar. Quedarte sola contigo durante un rato, sin tener que dar respuestas ni solucionar absolutamente nada.

Porque cuando permanecemos demasiado tiempo dentro del caos terminamos tomando decisiones desde el miedo, el agotamiento y la urgencia. Y desde ahí todo parece más oscuro, más definitivo y mucho más grande de lo que realmente es.

Ahora mismo siento que he llegado a ese lugar. Mi cuerpo me dice que ya no puede empujar mucho más, que he gastado demasiada energía intentando mantenerme en pie mientras alrededor todo se movía demasiado deprisa.

Sé que las fuerzas siguen ahí. Las he encontrado demasiadas veces en mi vida como para dudarlo.
Pero quizá ahora no necesito eso, necesito silencio y equilibrio. No todo es fuerza

Un pequeño espacio de paz donde volver a escucharme, dejar de reaccionar a todo lo que sucede fuera y preguntarme con calma qué necesito, hacia dónde quiero caminar y qué cosas ya no puedo seguir sosteniendo igual.

Porque muchas veces las respuestas no aparecen cuando las perseguimos desesperadamente. Llegan cuando dejamos de hacer ruido.

Parar no siempre es rendirse. A veces es recuperar perspectiva.

Yo ahora necesito eso: un momento de paz.

No para abandonar el camino, sino para poder volver a verlo.

Porque sé que seguiré caminando, todos lo hacemos. Pero esta vez quiero hacerlo desde la claridad y no desde el agotamiento.

Hay batallas que se ganan avanzando y otras empiezan a ganarse el día que decides sentarte, respirar y dejar que el mundo continúe gira

11/09/2026

Hay algo que seguimos confundiendo en el entrenamiento: intensidad no significa necesariamente poner más kilos en la barra.

A veces, la verdadera intensidad está en hacer exactamente lo contrario: bajar la velocidad, controlar cada centímetro del movimiento y empezar a escuchar qué está haciendo realmente tu cuerpo.

Porque cuando entrenas más despacio ya no puedes esconderte detrás de la inercia. Empiezas a sentir dónde colocas la pelvis, qué hace tu escápula, cómo apoyas el pie, qué músculo está trabajando y cuál está intentando compensar. El músculo, el tendón y el sistema nervioso empiezan a hablar entre ellos de una manera completamente diferente.

Cada contracción nace de una señal eléctrica que llega hasta la neurona motora y, cuanto mayor es tu control sobre el movimiento, mayor conciencia tienes sobre cómo estás produciendo esa fuerza.

Por eso me parece tan importante trabajar disciplinas diferentes. Fuerza, movilidad, control, estabilidad, movimientos rápidos y movimientos tremendamente lentos. Un cuerpo fuerte está bien. Un cuerpo fuerte que además sabe dónde está, cómo se mueve y cómo reaccionar es otra historia.

Y sí… mi careto es un poema… hoy estoy con fiebre y el pecho con mocos para una fábrica. Pero entrenar y enseñar me quitan todos los malestares ❤️

Porque creo que pocas cosas me gustan tanto como esto.

Enseñar a alguien a entender su cuerpo, no simplemente a mover peso.

Quizá ahí empieza de verdad el entrenamiento.

Hay imágenes que incomodan no porque sean crueles, sino porque hacen visible algo que normalmente no vemos. Y esta, para...
30/08/2026

Hay imágenes que incomodan no porque sean crueles, sino porque hacen visible algo que normalmente no vemos. Y esta, para mí, es una de ellas.

Cuando hablamos de obesidad, demasiadas veces reducimos todo a estética, talla o peso. Pero debajo de ese cuerpo hay un esqueleto que no crece proporcionalmente para adaptarse a todo lo que tiene que sostener; hay articulaciones, musculatura y una columna vertebral trabajando cada día para mantenernos en pie, movernos y permitirnos vivir.

Eso es lo realmente importante de esta imagen.

No habla de belleza. Habla de biomecánica, de salud y de futuro.

Cuando existe un exceso importante de masa corporal, rodillas, caderas y columna soportan una carga mucho mayor. Con el tiempo, esa sobrecarga puede favorecer dolor, alteraciones de la postura y de la movilidad y un mayor desgaste articular. Y además sabemos que la obesidad no es únicamente una cuestión mecánica: el tejido adiposo también es metabólicamente activo y participa en procesos inflamatorios.

Por eso tampoco creo en abordar este tema desde la culpa, la vergüenza o el juicio. Quererse también significa ser capaz de mirar aquello que puede estar perjudicando nuestra salud sin odiarnos por ello.

Y bajar grasa, cuando realmente es necesario, no debería significar perseguir un canon ni hacerte más pequeña para gustarle a nadie. Debería significar proteger algo mucho más importante: tu autonomía, tu movilidad y la posibilidad de seguir viviendo dentro de un cuerpo que te acompañe durante muchos años.

Porque quizá la pregunta no sea únicamente cómo quieres verte, sino:

¿Cómo quieres sentirte dentro de tu cuerpo dentro de diez, veinte o treinta años?

Cuidarte no es castigarte. Es intentar que tu cuerpo pueda seguir sosteniendo toda la vida que todavía tienes por delante.

Y si llevas tiempo intentando perder grasa, estás cansada de dietas imposibles o necesitas un método diferente, profesional y, sobre todo, humano, escríbeme. Podemos trabajar juntas desde un lugar mucho más real, entendiendo tu cuerpo, tu historia y lo que necesitas de verdad.

Christy Repetto

Nos enseñaron a tener razón. A defender una idea, una posición, una manera de mirar el mundo como si cambiar de opinión ...
27/08/2026

Nos enseñaron a tener razón. A defender una idea, una posición, una manera de mirar el mundo como si cambiar de opinión fuese una derrota. Y quizá por eso nos cuesta tanto convivir con los matices.

Psicológicamente, la rigidez nos da una falsa sensación de seguridad. Cuando todo es blanco o negro, nuestro cerebro descansa: no tiene que cuestionarse, revisar creencias ni tolerar la incomodidad de no saber. El problema aparece cuando esa necesidad de certeza se convierte en identidad y dejamos de preguntarnos qué es verdad para empezar a preguntarnos únicamente quién está de nuestro lado.

Madurar también es aprender a habitar ese lugar incómodo en el que puedes escuchar algo que contradice lo que piensas sin sentir que te están atacando. Es comprender que una persona puede tener razón en una parte y equivocarse en otra. Que tú también. Que cambiar de opinión después de aprender algo nuevo no es incoherencia, sino evolución.

La verdadera libertad mental no está en no tener convicciones, sino en no convertirlas en una cárcel. Mantener criterio propio, pero conservar la curiosidad suficiente para seguir mirando. Porque una mente flexible no es una mente débil; muchas veces es precisamente una mente suficientemente segura como para permitirse revisar aquello que ayer daba por cierto.

Y quizá necesitemos recordar esto especialmente ahora.

Porque también en política hemos acabado funcionando demasiadas veces como aficionados de un equipo: defendiendo colores, siglas y bandos incluso antes de mirar los hechos. Y la realidad humana es bastante más compleja que una papeleta.

No necesitamos pensar todos igual. Ni mucho menos. Pero sí recuperar cierta conciencia para poder preguntarnos, antes de defender “a los nuestros”, si aquello que estamos defendiendo es justo, verdadero y humano.

Quizá el único lado al que deberíamos intentar pertenecer siempre sea ese: el de la realidad, el de la dignidad y el de la conciencia humana.

Y desde ahí, discutir todo lo demás.

Si esta reflexión te ha hecho pensar en alguien —o en ti misma— guárdala, compártela o cuéntame: ¿crees que todavía sabemos cambiar de opinión?

ChristyRepetto

Mi primer libro ya ha salido al mundo. Y mientras todavía estoy aprendiendo a sentir lo que significa ver una parte de m...
27/08/2026

Mi primer libro ya ha salido al mundo. Y mientras todavía estoy aprendiendo a sentir lo que significa ver una parte de mí convertida en páginas, el segundo ya está escrito.

Solo tengo que ordenarlo un poco, darle su forma definitiva y dejarlo respirar.

Se llama Retales.

Empecé a escribirlo en agosto de 2023, sin saber que estaba empezando un libro. Solo escribía. Guardaba palabras, heridas, personas, ausencias, momentos felices, días oscuros, amores, pérdidas, ganas, miedo, alegría y toda esa melancolía que tantas veces camina conmigo.

Con el tiempo entendí que eso era Retales: pequeños fragmentos de vida.

Porque la vida no tiene un solo color. Ni una sola forma. Ni está hecha únicamente de aquello que nos gustaría conservar.

A veces pienso que se parece a una caja llena de pequeños botones. Algunos preciosos, brillantes, de esos que guardaríamos con mimo. Otros desgastados, oscuros, incluso rotos, pertenecientes a momentos que quizá nunca querríamos volver a vivir.

Pero todos terminan dentro de la misma caja.

Y todos son nuestros.

Creo que crecer también consiste en dejar de negar lo que dolió. Mirar incluso nuestros peores momentos y reconocer: tú también formas parte de mi camino.

Porque somos retales de todo lo que hemos amado, perdido, llorado, celebrado, dejado atrás y vuelto a empezar.

De quienes se quedaron y de quienes se fueron. De los lugares que llamamos hogar. De las veces que fuimos invencibles y de aquellas en las que apenas supimos sostenernos.

Y quizá algún día, al abrir esa pequeña caja donde hemos ido guardándolo todo, entendamos que hasta el botón que un día quisimos tirar tenía su lugar.

Porque también él ayudó a coser nuestra historia.

Retales.

Un poemario sobre todas las formas que puede tener estar vivo, que son muchas…

Y yo… que ya he perdido tantas ilusiones que la única que me queda es la de vivir en paz y llena de risa

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