´´La vejez, gusta de contar la historia, la niñez de escucharla y la juventud, de hacerla. ´´ José Martí
En 1953 parecía que el Apóstol iba a morir en el año de su centenario porque la bota batistiana apoyada por el imperio del norte pisoteaba su memoria, el pueblo, forjado en las luchas por la libertad sufría y en su seno crecían los hombres que limpiarían la mancha lanzada sobre la imagen
del que quiso que la ´´ Ley primera de la República, fuera el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre ´´ fue así como la juventud del centenario, martiana de origen, más el pensamiento del maestro como guía para derramar su sangre el 26 de julio, para lavar la afrenta. BIBLIOGRAFÍA
Osvaldo Socarrás Martínez nació el 27 de noviembre de 1918 en el seno de una familia humilde de la barriada del Carmen, de Santa Clara, donde transcurrió su niñez en medio de las estrechas económicas y sociales propias de los sectores poblacionales más explotados, e incluso, discriminados por el color de la piel. Justamente por esas razones, solo tubo la posibilidad de estudiar hasta el quinto grado en una escuela pública, pues las necesidades del hogar reclamaron pronto de sus brazos para coadyuvar al exiguo presupuesto familiar. De tal modo, no le fueron ajenas ocupaciones tan modestas como limpiar zapatos, recoger botellas, hasta que se inició el oficio del barbero. En busca de un destino mas prometedor, en 1934 enrumbó sus pasos hacia La Habana, pero la sociedad imperante en el país no estaba diseñada para satisfacer las aspiraciones más mínimas de los desposeídos. Tubo entonces que conformarse con la función de parqueador de autos en los predios del Parque de la Fraternidad, donde entabló amistad con los hermanos Almeijeiras; Roberto Mederos, Pablo Cartas y otros jóvenes igualmente insatisfechos de la situación reinante
En ese lugar, el golpe de Estado del 10 de marzo de 1952 sorprendió al joven santaclareño, quién desde el primer momento expresó su condena al repudiable hecho, y ese sentimiento se trocó en rebeldía y voluntad de luchar contra un régimen injusto, que bien retrató durante unas declaraciones al periódico Hoy, órgano del Partido Socialista Popular, en octubre de ese año: >
A través de ese desolador estado de cosas, Osvaldo percibió la imperiosa necesidad, y esa idea se afianzó aun más luego de conocer a Fidel, cuya personalidad revolucionaria lo impactó sobremanera. Así lo hizo saber al padre durante la visita que efectuó a Santa Clara, cuando estaba involucrado en el proyecto que ya organizaba el joven líder ortodoxo: >
Fue la última vez que lo vieron sus familiares en Santa Clara. De regreso a La Habana permaneció en su habitual Parque de la Fraternidad, hasta avanzada la segunda quincena de julio, cuando abandonó el lugar una tarde, junto a Juan Manuel Almeijeiras, Pablo Cartas, Roberto Mederos, Gerardo Álvarez y Félix Rivero. Tripulaban un auto Chevrolet, chapa 280053, en el cual se dirigían hacia una impostergable sita con la historia. En los calabozos de la fortaleza oriental murió asesinado este valeroso santaclareño, de quién dijo Melba Hernández, He***na del Moncada, que a pesar de ser un hombre maduro, en nada se diferenciaba de sus más jóvenes y decididos compañeros.