22/10/2025
✨Jesús desea darnos la gloria del Padre✨
📖Juan 17:21-23
21 Para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste.
22 Y la gloria que me diste, yo les he dado; para que sean uno, como nosotros somos uno.
23 Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfeccionados en uno; y para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado como también a mí me has amado.
Cristo, Emmanuel, está entre Dios y el creyente, revelando la gloria de Dios a sus escogidos, y cubriendo sus defectos y transgresiones con el ropaje de su propia justicia inmaculada.—(Manuscrito 128, 1897. NEV 55.2)
Debemos suplicar según la voluntad de Dios, confiando en la preciosa Palabra y creyendo que Cristo no solo se entregó por sus discípulos, sino también a ellos. El relato declara: «Y soplando sobre ellos, les dijo: Recibid el Espíritu Santo». Juan 20:22 📖
Jesús está esperando para soplar sobre todos Sus discípulos y darles la inspiración de Su Espíritu santificador y transfundir la influencia vital de Sí mismo a Su pueblo. Él quiere que comprendan que de ahora en adelante no pueden servir a dos señores. Sus vidas no pueden dividirse. Cristo debe vivir en sus agentes humanos y obrar a través de sus facultades y actuar a través de sus capacidades. Su voluntad debe someterse a la voluntad de Él; deben actuar con Su Espíritu para que ya no sean ellos los que vivan, sino Cristo el que viva en ellos. Jesús busca inculcarles la idea de que al darles Su Espíritu Santo, les está dando la gloria que el Padre le ha dado a Él, para que Él y Su pueblo sean uno en Dios. Nuestro camino y nuestra voluntad deben estar sometidos a la voluntad de Dios, sabiendo que es santa, justa y buena.
(Lt 11b, 1892, párr. 6-7)
«Yo les he dado la gloria que me diste” (vers. 22). El carácter que Dios le dio a él, nos lo ha dado a nosotros. «Para que sean uno, así como nosotros somos uno. Yo en ellos y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado” (vers. 22, 23). (SE1 266.5)
El Padre ha puesto sobre su Hijo Jesús su Espíritu, es decir, su carácter, su gloria, su amor. Y eso es lo que él desea transfierir a nosotros.
📖 Isaías 42:1 “He aquí mi siervo, yo le sostendré; mi escogido, en quien mi alma tiene contentamiento; he puesto sobre él mi Espíritu; él traerá justicia a las naciones.”
📖 Isaías 11:1-2 “Y saldrá una vara del tronco de Isaí, y un vástago retoñará de sus raíces. Y reposará sobre Él el Espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová.”
📖 Juan 17:26 “Y yo les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer aún; para que el amor con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos.”
📖 1 Juan 4:12-13 “A Dios nadie le vio jamás. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y su amor se perfecciona en nosotros. En esto conocemos que permanecemos en Él, y Él en nosotros, en que nos ha dado de su Espíritu.”
📖 Romanos 8:11 “Y si el Espíritu de Aquél que levantó de los mu***os a Jesús mora en vosotros, el que levantó a Cristo de entre los mu***os, vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros.”
📖 Isaías 44:3 “Porque yo derramaré aguas sobre el que tiene sed, y ríos sobre la tierra árida; derramaré mi Espíritu sobre tu linaje, y mi bendición sobre tu descendencia”
📖 Isaías 59:21 “El Señor ha dicho: «Éste será el pacto que haré con ellos: Mi espíritu está sobre ti, y desde ahora y para siempre las palabras que puse en tu boca nunca se apartarán de tus labios, ni de los labios de tus hijos, ni de los labios de tus nietos.”
📖 Joel 2:28-29 “Después de esto, derramaré mi espíritu sobre la humanidad entera, y los hijos y las hijas de ustedes profetizarán; los ancianos tendrán sueños, y los jóvenes recibirán visiones. »En aquellos días, también sobre los siervos y las siervas derramaré mi espíritu.”
📖 Efesios 3:14-19 “Por eso yo me arrodillo delante del Padre de nuestro Señor Jesucristo, de quien recibe su nombre toda familia en los cielos y en la tierra, para que por su Espíritu, y conforme a las riquezas de su gloria, los fortalezca interiormente con poder; para que por la fe Cristo habite en sus corazones, y para que, arraigados y cimentados en amor, sean ustedes plenamente capaces de comprender, con todos los santos, cuál es la anchura, la longitud, la profundidad y la altura del amor de Cristo; en fin, que conozcan ese amor, que excede a todo conocimiento, para que sean llenos de toda la plenitud de Dios.