08/03/2026
Hoy, en el Día Internacional de la Mujer, recordamos a una mujer que transformó la educación y marcó la historia social de nuestro país: Carmen Lyra.
Carmen Lyra nació en San José, el 15 de enero de 1887. Desde joven mostró una profunda vocación por la enseñanza y una gran sensibilidad ante las injusticias sociales. Se formó en el Colegio Superior de Señoritas y posteriormente viajó a Europa para ampliar sus estudios pedagógicos.
Fue en Europa donde conoció las innovadoras propuestas de María Montessori, quien defendía una educación centrada en el niño, basada en la observación científica, el respeto por su autonomía y el aprendizaje a través de la experiencia. Estas ideas impactaron profundamente a Carmen Lyra, quien comprendió que la educación debía formar personas libres, críticas y conscientes.
Al regresar a Costa Rica, Carmen Lyra impulsó la introducción del método y la filosofía Montessori en el sistema educativo público. Gracias a su liderazgo, en 1926 se fundó la Escuela Maternal Montessoriana, ubicada en el histórico Edificio Metálico, en el centro de la capital. Fue una escuela pública, lo que demuestra su compromiso con una educación innovadora y accesible. Esta institución marcó un hito en la historia educativa del país, al colocar al niño y a la niña como protagonistas de su propio aprendizaje, en un ambiente preparado y respetuoso de su desarrollo.
Pero Carmen Lyra no solo fue educadora y escritora —autora de Cuentos de mi tía Panchita— sino también una mujer valiente que luchó por los derechos de las personas trabajadoras y por una sociedad más justa. Participó activamente en movimientos sociales y defendió con firmeza las reformas sociales de su tiempo.
Tras la Guerra Civil de Costa Rica de 1948, debido a sus ideales políticos, fue obligada a exiliarse en México, ya que sus ideas fueron consideradas una amenaza por el nuevo gobierno. Allí pasó sus últimos años, lejos de la tierra que tanto amó.
Hoy, en el Día de la Mujer, recordamos a Carmen Lyra como símbolo de valentía, pensamiento crítico y compromiso con la educación y la justicia. Su legado nos enseña que una mujer educadora puede sembrar semillas que transformen generaciones entera.