Escuela Ministerial Integral

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Los domingos servicio de adoración 10:00 am
Los martes y jueves curso de inglés de 7:00 a 9:00 pm
Los miercoles estudio bíblico de 7:00 a 9:00 pm.

La Iglesia Oasis Aserrí, fundada el 15 de junio del 2014, es una Iglesia comprometida de corazón, dinámica y en pleno crecimiento ubicada en el cantón de Aserrí, provincia de San José, Costa Rica, Centro America, será conocida principalmente por la manifestación de la presencia de Dios y su servicio a la comunidad. El Señor le hizo el llamado a los pastores Iris Rodriguez y Róger Saballos How, los

17/11/2023

Desde el TRONO de DIOS

El Espíritu Santo nos enseña hacer el bien generosamente a los demás

Cuando uno ha sido tocado por el infinito, glorioso y sabio gran YO SOY, el único, indivisible, absoluto, perfecto, soberano, verdadero y eterno DIOS viviente, Todopoderoso, Creador de todo cuanto existe en el cielo como en la tierra: Padre, Hijo y Espíritu Santo, puede vivir algunas experiencias extraordinarias, sin estar pendiente de uno mismo.

Es la capacidad de admirarse y de alegrarse por el otro, pero sin estar pensando que es algo mío, y sin estar buscando poseerlo para mí.

En todo caso, me alegro de poder disfrutar algo con los demás, como algo nuestro, no como algo mío. Amo a DIOS porque es un bien para todos, no porque es mío, y aun cuando lo percibo como bueno para mí, en realidad el mismo impulso del amor me lleva a buscarlo como un bien para nosotros.

Esta renuncia a ser el único, producida por el Espíritu Santo, es una forma de comprobar que realmente hemos salido de nosotros mismos. En esta renuncia a ser el único la recompensa no es más que el mismo amor que ama por amar, en una generosa ampliación del yo.

En este sentido debe entenderse la exhortación paulina a que "No hay que buscar el bien de uno mismo, sino el bien de los demás." (1⁰ Corintios 10:24, DHH), en el mismo contexto en que sostiene: "si un alimento causa tropiezo a mi hermano nunca jamás comeré carne" (1⁰ Corintios 8:13). Esta expresión -"Ninguno busque únicamente su propio bien"- aparece también en Filipenses 2:4, DHH, donde el modelo que se presenta inmediatamente es el de Cristo que "se despojó a sí mismo" (Filipenses 2:7).

Pidamos al Espíritu Santo que nos enseñe a hacer el bien generosamente, no pensando tanto en nosotros mismos sino en las necesidades de los hermanos.

S.I. Roger D. Saballos How
Lucas 17:10

16/11/2023

Desde el TRONO de DIOS

Leer el Evangelio de Mateo 13:1-23

«Salió un sembrador a sembrar»

Consideremos la parábola del sembrador. Tiene una fuerza y un encanto especiales porque es palabra del propio Señor Jesús.

El mensaje es claro: DIOS es generoso sembrando, pero la concreción de los frutos de su siembra dependen también y —a la vez— de nuestra libre correspondencia. Que el fruto depende de la tierra donde cae es algo que la experiencia de todos los días nos lo confirma. Por ejemplo, entre alumnos de un mismo colegio y de una misma clase o dentro de un mismo hogar, unos terminan con vocación espiritual y otros ateos. Han oído lo mismo, pero la semilla cayó en distinta tierra.

La buena tierra es nuestro corazón. En parte es cosa de la naturaleza; pero sobre todo depende de nuestra voluntad. Hay personas que prefieren disfrutar antes que ser mejores. En ellas se cumple lo de la parábola: las malas hierbas (es decir, las preocupaciones del mundo y la seducción de las riquezas) «ahogan la Palabra, y queda sin fruto» (Mateo 13:22).

Pero quienes, en cambio, valoran el ser, acogen con amor la semilla de DIOS y la hacen fructificar. Aunque para ello tengan que mortificarse. Ya lo dijo Cristo: «Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda él solo; pero si muere, da mucho fruto» (Juan 12:24). También nos advirtió el Señor que el camino de la salvación es estrecho y angosto (Mateo 7:14): lo que mucho vale, mucho cuesta. Nada de valor se consigue sin esfuerzo.

El que se deja llevar de sus apetitos tendrá el corazón como una selva salvaje. Por el contrario, los árboles frutales que se podan dan mejor fruto. Así, los cristianos a través de la historia no han tenido una vida fácil, pero han sido unos modelos para la humanidad. No todos estamos llamados al martirio, ciertamente, pero sí a alcanzar la perfección cristiana. Pero la virtud exige una fuerza que pide una obra larga y muy diligente, y que no hemos de interrumpir nunca, hasta morir. De manera que esto puede ser denominado como un martirio lento y continuado.

Como decía Gregorio Nacianceno (329-390 d.C.) «Es necesario acordarse de DIOS con más frecuencia de la que se respira»

Conclusión

El cristianismo no es una religión del mundo, ni solo una religión del Libro. El cristianismo es una religión de la Palabra. La Palabra hecha carne en Cristo, y la Palabra que se encarna en cada cristiano; en último término, en la vida de cada persona. De ahí, que El lenguaje es algo más que un instrumento de comunicación es una forma de comunión humana “A vosotros se os ha concedido conocer los secretos del Reino de DIOS; a los demás solo en parábolas, porque viendo no ven, y oyendo no entienden” (Mateo 13:11).

La Palabra requiere escucha y reactualización, por eso el Verbo viviente es siempre una palabra escuchada. No es leyendo solamente la Escritura, sino escuchando la Palabra como esta es efectiva. Sin esta dimensión espiritual de la realidad, las religiones carecen de vida. De ahí, que la Palabra no es un concepto que expresa y delimita un conjunto de ideas, sino la fuerza de una realidad que ayuda a desvelar la plenitud de lo humano en la persona y la orienta a la realización de lo que Jesús llamó el reino de DIOS. El Evangelio es la fuerza salvadora de DIOS sembrada en el corazón de las personas y en la vida. La eficacia de la Palabra está en la acogida y en la respuesta que cada cual le da. El sembrador sale a sembrar con la convicción y la esperanza de contagiar esa nueva propuesta de un DIOS-AMOR y de un nuevo ser humano capaz de superar la dureza y el embotamiento de su corazón; con ojos compasivos y abierto a hacer de la Palabra-Vida, su vida.

El Reino de DIOS es más que una religión, va mucho más allá de las creencias, los preceptos y los ritos de una religión; es una manera de entender y de vivir a DIOS que, desde la experiencia del evangelio, lo cambia absolutamente todo.

La parábola del sembrador es un poco la “madre” de todas las parábolas, porque habla de la escucha de la Palabra. Nos recuerda que la Palabra de DIOS es una semilla que en sí misma es fecunda y eficaz; y DIOS la esparce por todos lados con generosidad, sin importar el desperdicio. ¡Así es el corazón de DIOS! Cada uno de nosotros es un terreno sobre el que cae la semilla de la Palabra, ¡sin excluir a nadie! La Palabra es dada a cada uno de nosotros.

Podemos preguntarnos: yo, ¿qué tipo de terreno soy? ¿Me parezco al camino, al pedregal, al arbusto? Pero, si queremos, podemos convertirnos en terreno bueno, labrado y cultivado con cuidado, para hacer madurar la semilla de la Palabra. Está ya presente en nuestro corazón, pero hacerla fructificar depende de nosotros, depende de la acogida que reservamos a esta semilla. A menudo estamos distraídos por demasiados intereses, por demasiados reclamos, y es difícil distinguir, entre tantas voces y tantas palabras, la del Señor, la única que hace libre.

La semilla se encuentra a menudo con la aridez de nuestro corazón, e incluso cuando es acogida corre el riesgo de permanecer estéril. Con el don de fortaleza el Espíritu Santo libera el terreno de nuestro corazón.

S.I. Roger D. Saballos How
Lucas 17:10

15/11/2023

Desde el TRONO de DIOS

El Espíritu Santo nos ayuda a descubrir a Jesús en los demás

El Espíritu Santo nos transforma y siempre nos lleva de alguna manera a Jesús, y nos ilumina para que descubramos a Jesús en los demás.

Quizás todavía tengas en tu corazón un deseo de fraternidad, una inquietud por un mundo de hermanos. Pero a veces la relación con los demás se hace difícil. ¿Has intentado descubrir de verdad en los demás el rostro de Jesús?

Por ejemplo, si ves a alguien que está mal, que está siempre irritado, que trata a los demás de mala manera, ¿no intentaste imaginar que actúa así por los grandes sufrimientos que lleva en su interior, por las desilusiones que le amargaron el alma, porque su infancia fue desastrosa, porque se siente un inútil o un fracasado?

Entonces podrías imaginar a Jesús sufriendo en su interior, sufriendo con él. Recuerda que Jesús en la Cruz compartió nuestro dolor y experimentó todo lo que nosotros sufrimos. Nadie está más cerca del que sufre que Jesús.

Por eso, para aprender a amar y a tener paciencia, seria bueno que le pidieras al Espíritu Santo que te ayude a descubrir a Jesús en los demás, y que lo intentes.

Eso puede producir un cambio maravilloso en tu relación con los demás; porque ellos sentirán que los estás mirando de otra manera, se sentirán respetados así como son, y reconocerán algo divino a través de tu mirada. Vale la pena.

S.I. Roger D. Saballos How
Lucas 17:10

14/11/2023

Desde el TRONO de DIOS

Leer el Evangelio de Mateo 10:24-33

«No está el discípulo por encima del maestro»

El Evangelio nos invita a reflexionar sobre la relación maestro-discípulo: «No está el discípulo por encima del maestro, ni el siervo por encima de su amo» (Mateo 10:24). En el campo humano no es imposible que el alumno llegue a sobrepasar a quien le enseñó el abc de una disciplina. Hay en la historia ejemplos como Giotto, que se adelanta a su maestro Cimabue, o como Manzoni al abad Pieri. Pero la clave de la suma sabiduría está sólo en manos del Hombre-DIOS, y todos los demás pueden participar de ella, llegando a entenderla según diversos niveles: desde el gran teólogo Juan Calvino o Martin Lutero hasta el recién convertido que se preparara para el bautismo. Podremos añadir adornos de varios estilos, pero no serán nunca nada esencial que enriquezca el valor intrínseco de la doctrina. Por el contrario, es posible que rayemos en la herejía.

Debemos tener precaución al intentar hacer mezclas que pueden distorsionar y no enriquecer para nada la substancia de la Buena Noticia. «Debemos abstenernos de los manjares, pero mucho más debemos ayunar de los errores», dice Agustín de Hipona (354-430 d.C.). En cierta ocasión me pasaron un libro sobre los Ángeles Custodios en el que aparecen elementos de doctrinas esotéricas, como la metempsicosis*¹, y una incomprensible necesidad de redención que afectaría a estos espíritus buenos y confirmados en el bien, por tanto tenemos que tener cuidado de lo que leemos o escuchamos sobre falsas doctrinas.

El Evangelio nos abre los ojos respecto al hecho ineludible de que el discípulo sea a veces incomprendido, encuentre obstáculos o hasta sea perseguido por haberse declarado seguidor de Cristo. La vida de Jesús fue un servicio ininterrumpido en defensa de la verdad. Si a Él se le apodó como “Beelzebu”, no es extraño que en disputas, en confrontaciones culturales o en los careos que vemos en televisión, nos tachen de retrógrados. La fidelidad a Cristo Maestro es el máximo reconocimiento del que podemos gloriarnos: «A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos» (Mateo 10:32).

Una exhortación a superar el miedo en la misión evangelizadora

El miedo no debe nunca impedir la proclamación del mensaje de Jesús. Lo decisivo no es perder la vida, sino comprometer su destino. Cuando la vida tiene sentido, cuando lo que hacemos es algo que creemos conveniente y, aunque cueste, lo llevamos a cabo con convicción y nos parece que DIOS nos lo pide, entonces lo de menos es que el desenlace nos resulte satisfactorio o no. Hemos sido fieles a nosotros mismos siendo fieles a lo que DIOS nos ha inspirado o nos ha sugerido y, en el fondo, estamos en paz.

Jesús obraba siempre con una total confianza en DIOS, que era su Padre. Y eso es lo que a nosotros nos quiso enseñar: la confianza en DIOS como Padre debe predominar siempre en nuestra conducta. Desde nuestra manera de tratarlo (“Padre nuestro”) hasta nuestro empeño por imitarlo (“Sed compasivos, como vuestro Padre es compasivo”). Y especialmente en nuestra tarea de proclamar el evangelio. Él mismo prometió que daría testimonio a favor nuestro ante su Padre, si nosotros hubiéramos procurado dar testimonio de Él en nuestra misión de anunciar su persona y su mensaje.

Buenaventura de Bagnoregio (1217-1274 d.C.), nos exhorta a esa imitación de Cristo en su misión y en su pasión: “pasemos con Cristo crucificado de este mundo al Padre, y así, una vez que nos haya mostrado al Padre, podremos decir con Felipe: Eso nos basta” (Juan 14:8).

Conclusión

El pasaje de hoy forma parte del discurso misionero con el que el Maestro prepara a los Apóstoles para la primera experiencia de proclamar el Reino de DIOS. Jesús les exhorta con insistencia a “no tener miedo”. El miedo es uno de los enemigos peores de nuestra vida cristiana, y Jesús exhorta: “No tengáis miedo”, “no tengáis miedo”. Y Jesús describe tres situaciones concretas a las que se enfrentarán. Son como las tres tentaciones: la primera edulcorar el Evangelio, aguarlo; la segunda, la persecución; y la tercera, la sensación de que DIOS nos ha dejado solos. También Jesús sufrió esta prueba en el huerto de los olivos y en la cruz: «Padre, ¿por qué me has abandonado?» (Mateo 27:46), dice Jesús. A veces sentimos esta aridez espiritual; no tenemos que tenerle miedo. El Padre nos cuida porque nuestro valor es grande a sus ojos. Lo importante es la franqueza, es la valentía del testimonio de fe: “reconocer a Jesús ante los hombres” y seguir adelante obrando el bien.

Es muy común, hoy en día, encontrarnos en reuniones de todo tipo en las que buscamos agradar y quedar bien con el jefe, los amigos o los conocidos, muchas veces, a costa de negar nuestra fe. Salen con frecuencia, temas en los que se niega la existencia real e histórica de Jesús, hasta algunos temas morales relacionados con el Evangelio, como pueden ser el ab**to, la eutanasia y otros tantos.

Es muy triste ver que, personas que se dicen cristianas, en esos momentos, por quedar bien con quienes están ahí, toman posturas que ofenden al Señor y degradan con ello nuestra vida cristiana. Con tal de no perder el trabajo, hay personas que están dispuestas a llevar a sus clientes a las cantinas, a los "table dance", a extorsionar, hasta el punto de negar su fe y con ello a Jesús. Hermanos, no debemos tener miedo, como lo dice Jesús, «a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma, sino más bien a aquel que puede arrojar al lugar de castigo el alma y el cuerpo» (Mateo10:28).

Nuestro verdadero enemigo es Satanás. Cuando nosotros no respondemos en un tono y sentido evangélico, a quien le seguimos el juego es al demonio. Si perdemos el trabajo o una amistad, nada importa; pero si perdemos la vida eterna, estaremos perdidos para toda la eternidad. Jesús, al respecto, decía: «Más te vale entrar cojo o manco o tuerto al Cielo, que con todos tus miembros ser arrojado al fuego eterno» (Mateo 18:8-9). Es necesario que el cristiano de este siglo, tome con seriedad una postura ante Jesús y el mundo: O con Cristo o contra Él. De esta decisión depende nuestra vida eterna y nuestra felicidad en este mundo.

«Oh Señor, haz que resplandezca en nosotros tu rostro por el bien de la paz; protégenos con tu mano poderosa… Te damos gracias, a través del sumo Sacerdote y protector de nuestras almas, Jesucristo, por el cual sea la gloria y alabanza a Ti, ahora y de generación en generación. Amén» (Clemente de Roma, ¿?-97 d.C.)

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*¹ Metempsicosis: En algunas religiones, reencarnación del alma después de la muerte a otro ser vivo o a otro cuerpo inanimado en función de los méritos alcanzados en la existencia anterior. Los antiguos egipcios creían en la metempsicosis.

S.I. Roger D. Saballos How
Lucas 17:10

13/11/2023

Desde el TRONO de DIOS

El Espíritu Santo nos regale su gracia poderosa para que sepamos perdonarnos

Muchas veces nos agredimos a nosotros mismos por errores que hemos cometido en el pasado.

Puede suceder que se trate de algo muy viejo, pero que no deja de regresar a la memoria cada tanto, y nos lleva a darnos un golpe en la cabeza diciendo cosas como éstas: "¿Por qué? ¡Cómo pudiste hacer eso! ¡Por qué no lo evitaste! ¡No valía la pena! ¡Cómo se te ocurrió decir esa tontería!".

Quizás sabemos que en realidad no somos culpables de lo que hicimos, porque en verdad teníamos una intención buena, no teníamos una mala intención; pero igualmente nos culpamos y nos agredimos por no haberlo evitado.

El remordimiento es algo enfermizo; es un rechazo de nuestros errores que nos limita, nos paraliza, nos llena de angustias y nos encierra en nuestro orgullo herido. No ayuda a un verdadero cambio, porque para poder cambiar de verdad es necesario aceptarse a sí mismo.

En cambio el verdadero arrepentimiento nos hace levantar los ojos hacia DIOS para reconocer su amor que nos espera, que perdona "setenta veces siete", que nos quiere vivos y felices, que nos regala siempre una nueva oportunidad.

Por eso el arrepentimiento, en lugar de debilitarnos nos fortalece para empezar de nuevo; en lugar de paralizamos nos lanza hacia adelante.

Pidamos al infinito, glorioso y sabio gran YO SOY, el único, indivisible, absoluto, perfecto, soberano, verdadero y eterno DIOS viviente, Todopoderoso, Creador de todo cuanto existe en el cielo como en la tierra: Padre, Hijo y Espíritu Santo, que nos regale su gracia poderosa para que sepamos perdonarnos a nosotros mismos, para que no nos quedemos anclados en el pasado, para que recuperemos la dignidad, y marchemos decididos hacia adelante, rodeados por su amor que nos sostiene.

S.I. Roger D. Saballos How
Lucas 17:10

12/11/2023

Desde el TRONO de DIOS

Leer el Evangelio de Mateo 10:16-23

«Seréis odiados de todos por causa de mi nombre»

El Evangelio remarca las dificultades y las contradicciones que el cristiano habrá de sufrir por causa de Cristo y de su Evangelio, y como deberá resistir y perseverar hasta el final. Jesús nos prometió: «Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo» (Mateo 28:20); pero no ha prometido a los suyos un camino fácil, todo lo contrario, les dijo: «Seréis odiados de todos por causa de mi nombre» (Mateo 10:22).

La Iglesia y el mundo son dos realidades de “difícil” convivencia. El mundo, que la Iglesia ha de convertir a Jesucristo, no es una realidad neutra, como si fuera cera virgen que sólo espera el sello que le dé forma. Esto habría sido así solamente si no hubiese habido una historia de pecado entre la creación del hombre y su redención. El mundo, como estructura apartada de DIOS, obedece a otro señor, que el Evangelio de Juan denomina como “el dios de este mundo” (2⁰ Corintios 4:4), el enemigo del alma, al cual el cristiano ha hecho juramento —en el día de su conversión — de desobediencia, de plantarle cara, para pertenecer sólo al Señor Jesucristo.

Pero el convertido continúa viviendo en este mundo y no en otro, no renuncia a la ciudadanía de este mundo ni le niega su honesta aportación para sostenerlo y para mejorarlo; los deberes de ciudadanía cívica son también deberes cristianos; pagar los impuestos es un deber de justicia para el cristiano. Jesús dijo que sus seguidores estamos en el mundo, pero no somos del mundo (Juan 17:14-15). No pertenecemos al mundo incondicionalmente, sólo pertenecemos del todo a Jesucristo y a la patria espiritual, que está aquí en la tierra y que traspasa la barrera del espacio y del tiempo para desembarcarnos en la patria definitiva del cielo.

Esta doble ciudadanía choca indefectiblemente con las fuerzas del pecado y del dominio que mueven los mecanismos mundanos. Repasando la historia de la Iglesia, Newman decía que «la persecución es la marca de la Iglesia y quizá la más duradera de todas».

«El atleta no gana cuando se despoja de la ropa, pues deja los vestidos para comenzar a luchar. Sólo recibe la corona de vencedor después de haber combatido como se debe» (Paulino de Nola, 354-431 d.C.)

Jesús nos dice: ‘Yo os mando como ovejas en medio de lobos’. El cristiano, más bien, deberá ser prudente, a veces incluso astuto: estas son las virtudes aceptadas por la lógica evangélica. Pero la violencia nunca

No os preocupéis de lo qué vais a decir o cómo lo diréis

Sigue Jesús enseñando a sus discípulos y no pone ante ellos un panorama halagador. Anuncia que se van a encontrar como ovejas entre lobos, y este anuncio sigue vigente entre nosotros ahora y en el futuro.

Los seguidores de Jesús tenemos un riesgo seguro: predicamos el Evangelio, y esto no está de moda. Nunca ha sido universalmente entendido y el mensaje en él contenido, aceptado. La Iglesia nacida a raíz de Pentecostés ha sido, y sigue siendo, el blanco preferido por parte del mundo y las persecuciones se suceden sin descanso. Antes de Constantino las persecuciones eran una constante. Cuando Constantino publica su edicto de tolerancia y hace del cristianismo la religión del Imperio Romano, pareció llegar la paz a los seguidores de Cristo, pero pronto el resultado fue una Iglesia domesticada; una Iglesia que, en seguida y sin descanso, se amoldo a los usos y costumbres de los poderosos, adoptando unas formas de hacer, más próximas a un feudalismo puro y duro, y cada día más alejada de la sencillez de Cristo y alejada de su mensaje de amor y servicio.

La fortaleza de la Iglesia de los mártires se transformó en otra muy diferente en la que la actitud de servir cambió y se hizo dominadora. La sencillez de los primeros obispos, se transformó en poder, incluso con ejércitos propios, y el clero, con honrosas excepciones, pasó de dominado a dominador.

Y a pesar de todas las torpezas que los humanos vamos cometiendo, la Iglesia sigue viviendo, crece, o decrece al ritmo de los tiempos, pero se mantiene viva.

Ciertamente hemos olvidado que Cristo nos dijo que no nos ocupáramos por lo que tendríamos qué decir o cómo lo diríamos. El Espíritu Santo hablaría por nosotros, pero esto lo olvidamos y nos dedicamos a construir discursos eruditos, no se sabe si para defendernos o para atacar al contrario. Nos hemos hecho odiosos no por el nombre de Jesús, sino por el mal uso que de Él hacemos.

La historia sigue caminando y el aviso que Jesús nos da de que seremos odiados a causa de su nombre, se sigue produciendo. Hay cristianos encarcelados por el simple hecho de ser cristianos. Hay cristianos martirizados a lo largo y ancho del mundo solo por ser seguidores de Jesús. Nuestros templos son profanados en nombre de una pretendida “libertad de expresión” que no tiene nada de libre. Y nosotros seguimos adelante, alegres, trabajando por el Reino y sabiendo que el Señor, al final, nos protege y nos salva. La Iglesia seguirá siempre viva.

Conclusión

Ante la lectura de este pasaje, podríamos preguntarnos: ¿Por qué habrían de perseguir a los seguidores de Jesús? ¿Por qué me han de perseguir a mí? La respuesta la da Jesús Juan 15:20: "Si a mí me persiguieron, a ustedes también los perseguirán". Esta persecución es debida a que la vida cristiana, muchas veces se opone radicalmente a los intereses egoístas del mundo.

Por eso, cuando una persona verdaderamente se convierte en un "discípulo" de Jesús, dado que sus criterios y valores se regulan por el Evangelio y su vida es dirigida por el Espíritu Santo, los amigos, a los que les gusta mantener conversaciones obscenas o irreligiosas, frecuentar lugares inconvenientes o realizar acciones contrarias a la moral y principios cristianos, comenzarán a rechazarlos, a no invitarlos y a excluirlos del grupo de "amigos". Lo mismo si el cristiano hace manifiesto su "discipulado" en la oficina, viviendo las normas de la justicia, muchas veces no encontrará apoyo en sus compañeros, e incluso, si llega a oponerse radicalmente a la injusticia, puede hasta perder el puesto.

Efectivamente, la vida cristiana no siempre es fácil, pero es la única vida que proporciona al hombre la verdadera paz y la alegría interior que no tienen fin. Hoy, más que nunca, Jesús necesita de hombres y mujeres fieles al Evangelio que sean capaces de testificar ante los demás su amor por Él. No tengas miedo, Él nos ha ofrecido que estará con nosotros y que, en ese momento, seremos asistidos por la fuerza y el poder del Espíritu Santo.

«Yo os envío como ovejas en medio de lobos» (Mateo 10:16). No nos pide que sepamos afrontar a los lobos, es decir, que seamos capaces de argumentar, contraatacar y defendernos: no. Nosotros pensaríamos así: llegamos a ser relevantes, numerosos, prestigiosos y el mundo nos escuchará y nos respetará y ganaremos a los lobos: no, no es así. No, "os mando como ovejas, como corderos", esto es lo importante. Si tú no quieres ser oveja, el Señor no te defenderá de los lobos. Arréglatelas como puedas. Pero si tú eres oveja, está seguro que el Señor te defenderá de los lobos. Ser humildes. Nos pide que seamos así, mansos y con las ganas de ser inocentes, estar dispuestos al sacrificio y Él, el Pastor, reconocerá a sus corderos y les protegerá de los lobos. En cambio, los corderos disfrazados de lobos son desenmascarados y devorados.

Escribía un Padre de la Iglesia: «Porque mientras somos ovejas, vencemos; aun cuando nos rodeen por todas partes manadas de lobos, los superamos y dominamos. Pero si nos hacemos lobos, quedamos derrotados, pues nos falta al punto mismo la ayuda del pastor. Como quiera que Él apacienta ovejas y no lobos» (Juan Crisóstomo, Homilía 33 sobre el Evangelio de Mateo)

S.I. Roger D. Saballos How
Lucas 17:10

11/11/2023

Desde el TRONO de DIOS

El Espíritu Santo produce dinamismo de dar y recibir

A veces tenemos que revisar nuestra manera de amar. Siempre hay que recordar que el encuentro de amor es una inclinación hacia el otro, no sólo para ayudarlo, sino también para valorarlo, para dejarme enriquecer por él.

El amor que derrama el infinito, glorioso y sabio gran YO SOY, el único, indivisible, absoluto, perfecto, soberano, verdadero y eterno DIOS viviente, Todopoderoso, Creador de todo cuanto existe en el cielo como en la tierra: Padre, Hijo y Espíritu Santo, hace que yo considere al otro como una sola cosa conmigo. Por eso puedo preocuparme por sus problemas, pero también puedo alegrarme con sus alegrías.

Eso se muestra especialmente cuando soy capaz de festejar de corazón los éxitos del otro, sin tener envidia.

El diálogo es una experiencia de amor, fruto de la acción del Espíritu Santo, donde queremos compartir con el otro lo que tenemos para dar, pero también, con el mismo amor, somos capaces de prestarle toda la atención y de darle importancia a lo que diga la otra persona. Así, somos capaces de g***r con las cosas buenas que nos cuente.

El Espíritu Santo produce ese bello dinamismo de dar y recibir lo que no se puede comprar ni vender sino sólo regalar libre y recíprocamente. Es sembrar, pero es también cosechar con gozo.

S.I. Roger D. Saballos How
Lucas 17:10

10/11/2023

Desde el TRONO de DIOS

Leer el Evangelio de Mateo 10:7-15

«Id proclamando que el Reino de los Cielos está cerca»

El texto del Evangelio nos invita a evangelizar; nos dice: «Predicad» (Mateo 10:7). El anuncio es la buena nueva de Jesús, que intenta hablarnos del reino de DIOS, que Él es nuestro salvador, enviado por el Padre al mundo y, por este motivo, el único que nos puede renovar desde dentro y cambiar la sociedad en la que vivimos.

Jesús anunciaba que «el Reino de los Cielos está cerca» (Mateo 10:7). Él era el anunciador del reino de DIOS que se hacía presente entre los hombres y mujeres en la medida en que el bien avanzaba y retrocedía el mal.

Jesús quiere la salvación del hombre total, en su cuerpo, alma y en su espíritu; más aun, ante el enigma que preocupa a la humanidad, que es la muerte, Jesús propone la resurrección. Quien vive mu**to por el pecado, cuando recupera la gracia, experimenta una nueva vida. Éste es un gran misterio que comenzamos a experimentar a partir de nuestra conversión (regenerados, justificados y santificados): ¡los cristianos estamos llamados a la resurrección!

Jesús nos dice que seamos siempre portadores de paz. Cuando los cristianos visitamos un hogar decimos: «¡La paz del Señor sea en esta casa!». Y la paz de Cristo permanece ahí, si hay personas dignas de ella. Para recibir los dones del reino de DIOS se necesita una buena disposición interior. Por otro lado, también vemos cómo mucha gente pone excusas para no recibir el Evangelio.

Nosotros tenemos un gran cometido entre los hombres, y es que no podemos dejar de anunciar el Evangelio después de haber creído, porque vivimos de Él y queremos que otros también lo vivan.

Gratis habéis recibido, dad gratis

El pasaje del evangelio en el día de hoy se presenta en el envío evangelistico que Jesús hace a sus discípulos. El mensaje de la Buena Noticia y el amor de DIOS tienen que llegar hasta los confines de la tierra, mediante el testimonio de aquellos que se han encontrado con Jesús en sus vidas. Por aquellos, que se sienten interpelados por el Maestro de Nazaret. Jesús, es realmente ese tesoro capaz de centrar toda tu vida. Y al igual que expresa el texto sagrado, aquella persona que tiene la gracia de descubrirlo, lo vives así, como el haber encontrado esa perla preciosa. Así, eres capaz de descubrir que en tu vida todo lo has recibido gratis y lo debes de dar gratis.

Un aspecto del que habla el texto es la gratuidad. Tolo lo hemos recibido de las manos de este DIOS Creador. Nos ha llamado a la existencia y en su infinito amor nos ha soñado y nos llama por nuestro nombre: «en Él vivimos, nos movemos y existimos» (Hechos 17:28). Desde la existencia hasta los talentos que ha puesto en nuestro interior. La huella de su amor que nos permite buscarlo y reconocerlo como: «Abba» (Romanos 8:15; Gálatas 4:4-7). La promesa hecha realidad de que nos estamos solos en el desierto de la vida sino que nos acompaña la presencia viva del Espíritu de Jesús. Por tanto, no queda otra cosa que darlo todo por amor.

Después de haber experimentado el amor, Jesús, pide al discipulado que sea capaz de ser libre, disponible, desprendido, para que pueda llegar a otros la Buena Noticia, el amor de DIOS hecho sanación. No estén apegados a nada sino con libertad absoluta para ir al mundo entero. Confiando siempre en que DIOS va acompañando tu vida.

El aspecto central del sentirse amado y enviado culmina con la experiencia de sentirse en una paz que desborda tu vida, la paz interior plena que en ningún momento nadie te puede arrebatar. El shalom bíblico, que no es la ausencia de guerra, tribulación, lucha interior, sino que tiene una dimensión más profunda. Manifestada en la armonía que se produce entre la humanidad y la creación de DIOS, esa relación está abrazada por la paz. Indicada en una plenitud, armonía, salud, bienestar en las relaciones humanas que hacen que esa paz inunde tu vida. Las apariciones del resucitado tienen como denominador común que esa armonía y plenitud inunden la vida de los discípulos: «Paz a vosotros» (Juan 20:19-23)

Ese envío evangelístico que Jesús hace a sus discípulos es para que llegue a los confines de la tierra la Buena Noticia, como la plenitud de un encuentro con el rostro compasivo de Cristo, que da plenitud a tu vida. Así, que vayamos al mundo entero y anunciar con nuestras vidas que Jesús está vivo y resucitado.

Conclusión

Jesús, ahora en otro contexto, advierte del peligro de rechazar el anuncio del Reino. Éste es, quizás, uno de los grandes problemas por los que atraviesa nuestra sociedad: el rechazo del anuncio evangélico.

Ciertamente este rechazo no es expreso, sin embargo, esta pereza de ir al culto, de asistir a retiros, de no involucrarse en la iglesia local, de no estar abierto a la instrucción de la Biblia, expresa con bastante claridad el rechazo que el mundo, y nuestra sociedad, hacen del anuncio del Reino. Por otro lado, si bien es cierto que no hay una negativa concreta de hospedar a un ministro de la palabra, (sea pastor o laico), en muchos de los cristianos se nota una falta de interés por cooperar abiertamente en la proclamación del Evangelio.

Debemos estar atentos, pues la advertencia de Jesús es clara: "Yo les aseguro que el día del juicio, Sodoma y Gomorra serán tratadas con menos rigor que esa ciudad" (Mateo 10:15).

Busquemos siempre la manera de aceptar la invitación de Jesús a una conversión más profunda y de cooperar para que toda nuestra comunidad, pueda conocer y vivir al mensaje del Reino.

Anunciar que DIOS está cerca. ¿Pero cómo hacerlo? En el Evangelio Jesús aconseja no decir muchas palabras, sino realizar muchos gestos de amor y de esperanza en el nombre del Señor; no decir muchas palabras, sino realizar gestos: «Curad enfermos – dice - resucitad mu**tos, purificad leprosos, expulsad demonios. Gratis lo recibisteis: dadlo gratis» (Mateo 10:8). Este es el corazón del anuncio: el testimonio gratuito, el servicio.

«Los milagros visibles resplandecen para atraer los corazones de aquellos que los admiran desde la fe en las cosas invisibles, mucho más admirables» (Gregorio Magno, 540-604 d.C.)

S.I. Roger D. Saballos How
Lucas 17:10

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