07/04/2022
Para mí, leer es viajar a otros mundos. Uno se olvida de todo y a veces cuando el libro es de verdad interesante no puedo parar de leerlo; puedo estar todo el día sin salir de mi cuarto, porque cuando lees te conviertes en el protagonista y vives todas sus aventuras y hasta te puedes emocionar, muchas veces hasta llorar.
En definitiva, para mí, leer es una de las cosas que más disfruto realizar. Son muchos los libros que me gustan que no sabría decir cuál. Pero hay uno en particular que me compré cuando quería mejorar el vocabulario en inglés, es sobre la esquizofrenia y cómo el espíritu humano es extraordinario, el libro deja muchas enseñas y es de mis favoritos, se llama “Una Mente Brillante”.
Una mente brillante narra la historia de John Forbes Nash quien ganó el Premio Nobel de Economía en el año 1994 y quien, para obtener este reconocimiento, además del mérito científico y académico que representa, debió lidiar con la esquizofrenia.
Al principio se habla del protagonista, de su vida, sus intereses, sus metas y su forma de relacionarse con sus compañeros. Aunque siempre mostrándolo como un tipo extraño y difícil de llevarse bien con él. Cuando se avanza la lectura del libro, uno se va dando cuenta que el tema principal ya no es la inteligencia mencionada en el comienzo del libro, sino su enfermedad (la esquizofrenia), que tenía John, y cómo esta influye en la vida de las personas que están alrededor de él. El cambio lleva un proceso, es más, creo que es muy lento. Posteriormente, en el desenlace, nos damos cuenta de que esta enfermedad no se sana por medio de la tecnología médica, sino que se sana mediante fuerza de voluntad, inteligencia y apoyo (amigos y esposa). De este modo, John le gana a la esquizofrenia, logrando así, el reconocimiento de sus amigos, de su esposa, con la cual pudo finalmente rehacer su vida al entender John que tenía que vivir con esa enfermedad el resto de su vida.
“Leer es hacer trabajar a nuestro cuerpo siguiendo la llamada de los signos del texto, de todos esos lenguajes que lo atraviesan y que forman una especie de irisada profundidad en cada frase”. Roland Barthes
Jorge Bogantes Aguilar