12/11/2021
La inteligencia emocional consiste en disponer de habilidades que nos sirven tanto para reconocer nuestras emociones como las de los demás y gestionarlas en forma adecuada.
Enseñar a los niños a reconocer y gestionar emociones, les permite incrementar la percepción de control sobre aquello que les ocurre, lo que es fundamental para un adecuado desarrollo de su autoestima y autoconcepto.
El compartir las emociones con los demás es fundamental para el desarrollo social de nuestros hijos. Las personas con una adecuada tolerancia a la frustración, mantienen unas relaciones sociales más satisfactorias y tienen una autoestima alta, se sienten motivados a afrontar desafíos y cuentan con los recursos suficientes para solucionar conflictos.