14/03/2026
“MAYELITA", LA DE LAS LLAVES DEL ALMA
Doña Mayela Salas Pérez, cariñosamente conocida por todos como Mayelita, es una mujer de 65 años que dedicó gran parte de su vida al servicio y al cariño hacia los demás. Durante 24 años trabajó como conserje en el Colegio Dr. Ricardo Moreno Cañas, dejando en cada rincón una huella de humildad, entrega y afecto.
De baja estatura, con su característica nariz “ñata” y una sonrisa siempre lista para aparecer, Mayelita era conocida por algo que la definía profundamente: su gran corazón. Siempre tenía una broma amable para los estudiantes, una palabra cercana y una actitud sencilla que hacía que todos se sintieran bienvenidos.
Su historia en la comunidad educativa comenzó mucho antes de que el colegio existiera. Inició trabajando en el salón comunal de El Rincón, luego pasó a la escuela de Zaragoza, y más tarde fue parte de quienes vieron nacer e inauguraron el Colegio Dr. Ricardo Moreno Cañas, institución en la que permanecería durante más de dos décadas.
Quienes la conocen recuerdan una escena muy particular: el sonido de las llaves que llevaba en las bolsas de su gabacha, anunciando su paso por los corredores del colegio. Allí se le veía siempre activa, limpiando aulas y pasillos, vendiendo uniformes de educación física, libros de comunicaciones, sirviendo frescos, o atendiendo cualquier necesidad que surgiera en la institución.
Pero más allá de sus labores diarias, Mayelita tenía una preocupación muy especial: los estudiantes con menos recursos. Siempre procuraba que aquellos que no tenían dinero no se quedaran sin su almuercito, gesto sencillo pero lleno de humanidad que muchos jóvenes jamás olvidarán.
Hoy, después de tantos años de trabajo, Mayelita se acogió a su merecida pensión, agradecida con Dios por el camino recorrido.
Queda en la memoria de generaciones de estudiantes y compañeros como una mujer trabajadora, humilde y bondadosa, de esas personas que no buscan reconocimiento, pero que terminan siendo profundamente queridas por todos.
Porque en los colegios, además de maestros y estudiantes, también existen personas como Mayelita: presencias silenciosas que, con pequeños gestos cotidianos, construyen grandes recuerdos en el corazón de una comunidad.
(Tertulias Palmareñas)