02/06/2026
|| Hoy —> Farmacia Lux: 69 años al servicio de la salud y de la historia liberiana
El pasado 30 de mayo cerró sus puertas la Farmacia Lux, poniendo fin a una trayectoria de aproximadamente 69 años de servicio a la comunidad liberiana. Con su cierre no desaparece solamente un establecimiento comercial; concluye un capítulo importante de la historia social, económica y sanitaria de Liberia.
Aunque no fue la primera farmacia ni la primera droguería que existió en la ciudad de Liberia, sí fue una de las más antiguas que permanecía en funcionamiento y, sobre todo, una empresa de capital liberiano que logró mantenerse vigente a través de varias generaciones. Su permanencia durante casi siete décadas constituye un ejemplo de esfuerzo, visión empresarial y compromiso con la comunidad.
Durante esos 69 años, la Farmacia Lux fue testigo de una de las transformaciones más profundas de la ciencia farmacéutica. Vio pasar una época en la que muchas farmacias preparaban fórmulas magistrales y elaboraban medicamentos de manera artesanal, mezclando ingredientes y confeccionando tratamientos según las indicaciones médicas, hasta llegar a la actualidad, donde predominan medicamentos desarrollados, patentados y producidos por grandes laboratorios nacionales e internacionales.
La historia de la Farmacia Lux es también la historia de la evolución de la salud en Liberia. Desde los tiempos en que los farmacéuticos conocían personalmente a cada paciente y muchas veces actuaban como consejeros de confianza de las familias, hasta la moderna farmacia del siglo XXI respaldada por los avances científicos y tecnológicos.
En esta trayectoria destaca de manera especial la Dra. María Felicia Ocampo Alvarado, propietaria de la Farmacia Lux, quien con dedicación y profesionalismo contribuyó a consolidar este establecimiento como una institución respetada y querida por la comunidad liberiana. Su liderazgo permitió que la farmacia se mantuviera como un referente de servicio y atención humana.
Asimismo, a lo largo de su historia, la Farmacia Lux contó con la labor de destacadas profesionales farmacéuticas, entre ellas la Dra. María Felicia Baltodano, quienes aportaron sus conocimientos, ética profesional y vocación de servicio para fortalecer el prestigio de la institución.
Para miles de liberianos, la Farmacia Lux fue mucho más que un lugar para adquirir medicamentos. Fue un espacio de confianza, cercanía y orientación. Generaciones enteras acudieron a sus mostradores en busca de alivio para una enfermedad, una recomendación profesional o simplemente la seguridad de ser atendidos por personas comprometidas con la salud de la comunidad.
Su historia forma parte de la memoria colectiva de Liberia. Desde la Ciudad Blanca tradicional de mediados del siglo XX hasta la Liberia moderna de hoy, la Farmacia Lux acompañó el crecimiento del cantón, observando los cambios urbanos, sociales y tecnológicos que transformaron nuestra comunidad.
Hoy sus puertas se cierran, pero permanece vivo el legado de quienes hicieron posible su existencia durante casi siete décadas. Permanecen también los recuerdos de miles de clientes, amigos y familias que encontraron en ella atención, confianza y servicio.
Porque algunas instituciones trascienden su función comercial y llegan a convertirse en patrimonio sentimental de un pueblo. Sin duda alguna, la Farmacia Lux fue una de ellas.
Gracias por 69 años de servicio a Liberia y a los liberianos.
20/05/2026
|| Hoy, estimados seguidores, en esta noche les presento una serie de publicidades de hoteles liberianos. Algunos aún continúan siendo parte de nuestra historia viva; otros, con el paso del tiempo, desaparecieron, dejando recuerdos imborrables en la memoria de nuestro pueblo.
Me encanta leer sus historias, anécdotas y retroalimentaciones sobre cada uno de los lugares y sitios que voy compartiendo. Cada comentario enriquece este espacio y nos permite reconstruir, entre todos, la memoria histórica de Liberia.
Agradezco profundamente el apoyo y las palabras que dejan en cada publicación que realizamos. Les invito a compartir este contenido para que más personas conozcan lo maravilloso que ha sido Liberia, lo que es hoy y, sobre todo, para comprender hacia dónde vamos, si primero conocemos de dónde venimos.
13/05/2026
|| GISA, siglas de Ganadera Industrial S.A., fue una importante empresa costarricense dedicada al procesamiento y exportación de carne bovina, ubicada a 12 kilómetros del centro de Liberia, en el barrio Colorado. Tuvo gran relevancia en el desarrollo de la industria ganadera nacional durante las décadas de 1970, 1980 y 1990, siendo una de las principales empacadoras de carne del país. En algún momento perteneció al expresidente Miguel Ángel Rodríguez.
Para dimensionar la importancia de esta empresa, el periódico La Nación publicó el 23 de noviembre de 1974 que GISA realizó la primera exportación de carne al vacío en Costa Rica, utilizando el sistema de empaque “Cryovac”. Este método permitía conservar la carne fresca, sin congelar, hasta por seis semanas, manteniendo su color, suavidad y calidad natural durante el proceso de envejecimiento.
Imágenes del año de 1990.
11/05/2026
Ahorita que salí del trabajo, pasé por el abastecedor de nuestro querido Tito Camarena a comprar mis tortillas caseras. A mí me encanta desayunar con tortilla; sinceramente, siento que hace falta algo cuando no desayuno con una buena tortilla.
Y de paso, don Tito me regaló un tamal relleno riquísimo: calientito, sabroso, con un sabor casero espectacular y un delicioso toque dulce en su relleno. De esas cosas sencillas que alegran el día y nos recuerdan el valor de lo nuestro.
Apoyemos siempre al comercio local, al abastecedor del pueblo, al de la comunidad, al que ha estado presente en las duras y en las maduras, sirviendo con cariño y esfuerzo a su gente. Consumir local también es fortalecer nuestras raíces y apoyar a quienes día a día trabajan por nuestra comunidad.
11/05/2026
Lo de Municipal Liberia en este campeonato merece reconocimiento y respeto. Más allá de cómo terminó la semifinal, el torneo que realizó el cuadro liberiano fue histórico, valiente y lleno de identidad. Muy pocos apostaban por un equipo modesto, de provincia, sin los grandes presupuestos, sin las planillas millonarias y sin las figuras mediáticas que suelen dominar el fútbol nacional. Sin embargo, Liberia silenció críticas y sorprendió a todo el país eliminando al campeón nacional y llegando hasta las semifinales con fútbol, carácter y mucho corazón.
El conjunto pampero construyó su camino sin ayudas externas, sin polémicas arbitrales y ganándose cada punto dentro de la cancha. Durante gran parte del campeonato fue el único equipo invicto, demostrando regularidad, disciplina táctica y una mentalidad competitiva admirable. Aunque la derrota llegó en el último partido de manera clara e indiscutible, eso no borra el enorme trabajo realizado por el club.
Pero lo más importante de todo no está únicamente en los resultados, sino en el proceso que vive Liberia. Este equipo está potenciando jóvenes, apostando por muchachos con hambre de crecer, jugadores que hace poco eran desconocidos y hoy compiten de tú a tú contra las grandes instituciones del país. Ese proyecto deportivo ilusiona porque tiene bases sólidas: trabajo serio, identidad guanacasteca, unión de grupo y una afición que volvió a sentirse representada.
Liberia demostró que no se necesitan millones para competir; se necesita convicción, orden y amor por la camiseta. El equipo recuperó el orgullo de toda una provincia y volvió a poner a Guanacaste en el mapa del fútbol nacional. La entrega de esos “carajillos”, el compromiso del cuerpo técnico y la conexión con la afición hicieron de este campeonato uno de los más especiales en la historia reciente del club.
Hoy, más que una eliminación, lo que queda es la sensación de que este proyecto apenas comienza. Si Municipal Liberia mantiene esta línea de trabajo, continúa fortaleciendo a sus jóvenes y sostiene la confianza en el proceso, no sería extraño verlo peleando un campeonato muy pronto. Porque este equipo ya demostró que puede competir contra cualquiera.
Liberia sigue siendo el grande de la provincia y todo Guanacaste tiene motivos de sobra para seguir creyendo en este poderoso proyecto del Municipal Liberia. Lo mejor, probablemente, todavía está por venir.
Imagen I.A.
28/04/2026
En el espíritu de la encíclica Laudato si’, la realidad de la falta de agua en el cantón de Liberia interpela profundamente nuestra conciencia social y cristiana. El acceso al agua potable no puede entenderse como un privilegio ni como un recurso disponible solo para algunos; es un derecho humano fundamental, indispensable para la vida y la dignidad de toda persona.
Cuando comunidades enteras enfrentan escasez de agua, no solo se limita su desarrollo, sino que se vulnera directamente su bienestar, su salud y su futuro. Tal como señala el Papa Francisco, existe una deuda social con quienes no tienen acceso a este recurso básico, una deuda que se hace evidente en realidades como la de Liberia, donde muchas familias deben lidiar diariamente con la incertidumbre del abastecimiento.
Esta situación también nos invita a reflexionar sobre el uso responsable y la gestión equitativa del agua. No se trata únicamente de un problema ambiental, sino de una cuestión de justicia social. La encíclica nos llama a rechazar la lógica de convertir el agua en una simple mercancía y a promover, en cambio, una cultura del cuidado, donde el bien común prevalezca sobre los intereses particulares.
Ante esta realidad, se vuelve urgente la acción conjunta: autoridades, comunidades y ciudadanos deben trabajar unidos para garantizar un acceso justo y sostenible al agua. Defender este derecho en Liberia es, en esencia, defender la vida misma y responder al llamado ético de construir una sociedad más justa, solidaria y respetuosa con la creación.
💧 El agua es un derecho y Liberia merece respuestas claras
Desde la Municipalidad de Liberia hemos recibido múltiples reportes e inconformidades de vecinos por los constantes cortes de agua en distintos sectores del cantón.
Como Gobierno Local, no vamos a quedarnos de brazos cruzados. Por eso, hemos convocado formalmente a las autoridades del Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AyA), tanto a nivel regional como cantonal, a una mesa de trabajo el próximo martes 28 de abril a las 2:30 p.m. en la Alcaldía Municipal.
👉 El objetivo es claro:
✔️ Obtener respuestas concretas
✔️ Entender qué está ocurriendo con el suministro de agua
✔️ Exigir soluciones reales para nuestra gente
El acceso al agua no es un lujo, es un derecho fundamental y un tema de salud pública.
2024-2028
27/04/2026
Usted ve formas de caras en todo lo que ve … Debe de leer esto 👇
20/04/2026
Bajo el cemento, la memoria: piedras de río que cuentan la historia de Liberia.
En mis recorridos diarios a pie por el casco central de nuestro querido cantón liberiano, he sido testigo —como muchos vecinos— de las obras que actualmente ejecuta el Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AyA), particularmente los trabajos de sustitución de tuberías y renovación de medidores de agua.
Las labores, necesarias sin duda, han implicado la apertura de calles, el retiro de cordones y caños, y la alteración temporal del paisaje urbano que conocemos. Sin embargo, en medio del ruido de la maquinaria, los huecos en el asfalto y las calles cerradas, ha emergido algo que merece detenernos, observar y reflexionar: una pieza formidable de nuestra historia local.
Al levantarse los antiguos cordones y caños, han quedado al descubierto las bases originales, construidas con piedras de río cuidadosamente colocadas. No se trata de concreto moderno ni de bloques prefabricados, sino de cantos rodados traídos de los ríos cercanos, trabajados y dispuestos con técnica, paciencia y profundo conocimiento del entorno.
Intrigado por este hallazgo, consulté directamente a los trabajadores de la obra, quienes confirmaron que estas estructuras han sido encontradas de manera recurrente en el casco central de la ciudad, y que corresponden a infraestructuras antiguas que se han mantenido ocultas por décadas bajo capas sucesivas de pavimento y cemento.
Estas piedras no están ahí por casualidad. Son testigos silenciosos de un proceso histórico y comunitario. Vale recordar que, según el Diario El Guanacasteco, en su edición número 3 de julio de 1955, Liberia ampliaba su sistema de cañería, enfrentando entonces un problema técnico considerable: los materiales disponibles. Ante la ausencia de los insumos que hoy damos por sentados, la ingeniería de la época recurrió a lo que el entorno ofrecía con generosidad: las piedras de río.
Aquella solución, nacida de la necesidad y del ingenio, no solo resolvió un problema inmediato, sino que dejó una huella física que hoy vuelve a la luz. Donde ahora se “chorrea” con cemento, antes hubo manos que acomodaron piedra por piedra, construyendo ciudad con recursos locales, conocimiento empírico y sentido de permanencia.
Hoy, mientras avanzamos hacia la modernización de los servicios públicos, estas bases pétreas reaparecen como vestigios de una Liberia que se pensó y se levantó desde el territorio mismo. Son fragmentos de memoria material que nos recuerdan que la ciudad no empezó con el concreto ni con el asfalto, sino con el río, la tierra y la comunidad.
En medio del caos temporal de las obras —los huecos abiertos, el tránsito interrumpido, la incomodidad cotidiana—, la historia de nuestra ciudad surge de manera inesperada. Solo hace falta detenerse un momento y observar. Nuestro hermoso pueblo nos regala secretos a quien camina con atención: bajo cada calle hay un relato, bajo cada piedra hay una decisión, y bajo cada caño antiguo, una lección de identidad.
Liberia, una vez más, nos habla.
Solo hay que escuchar… y mirar hacia abajo.
Prof. Erasmo Chavarría Zamora.