03/12/2021
🚫 EL CASTIGO COMO HERRAMIENTA DE DISCIPLINA 🚫
"Lo interesante de aquellas familias estancadas en el uso de castigos como única herramienta de disciplina es que a medida que pasa el tiempo, los niños incrementan sus comportamientos desafiantes que por lo general se originan de sus sentimientos de resentimiento hacia sus padres.
Eventualmente, los padres se dan cuenta que han agotado todos los recursos que tenían para castigar y las amenazas dejan de tener un efecto en el comportamiento. Terminan por prohibir a sus hijos de todos sus privilegios (televisión, postre, dulces, juguetes, video juegos) y los niños en vez de mejorar, empeoran su comportamiento y se vuelven aún más irrespetuosos y groseros.
El castigo como herramienta de disciplina se originó dentro del marco teórico de la corriente conductista, la cual asume que el entrenador debe prescribir la conducta deseada y debe aplicar castigos o premios para moldear la conducta del sujeto hasta que se establezca un patrón consistente de conducta. En los seres humanos, lo que se pierde con estas técnicas es la creatividad, la iniciativa, y cualquier intento de defensa que el sujeto entrenado tenga. Por más populares que estas técnicas sean tanto en la televisión como en las escuelas tradicionales, conllevan ciertos riesgos que hay que considerar si lo que se quiere es criar niños reflexivos y pensantes, y no simples robots de un sistema.
El riesgo más grande es que el control del ambiente y del niño lastima la relación entre padres e hijos puesto que los niños en vez de confiar, aprenden a ser mentirosos, furtivos y sigilosos para evitarse los castigos impuestos. Cuando los niños son pequeños resulta más fácil para los padres el controlar el ambiente y aplicar castigos o premios. Sin embargo, con el paso del tiempo los niños acostumbrados a un sistema de premios y castigos se vuelven naturalmente más difíciles de controlar y se vuelven resentidos del uso de castigos. Aprenden que mientras los padres no vean sus conductas negativas, nada malo les pasará.
Por lo tanto, se vuelven expertos en esconder y en mentir, pero sobre todo aprenden a alejarse de sus padres –en vez de confiar en ellos- en los momentos de dificultad."
📚 Extracto del libro Sin gritos ni castigos