21/08/2016
Mons. Rubén Odio Herrera
Aniversario 57 de su muerte.
21 de agosto
Parroco en Desamparados (15 de abril de 1935 al 10 de junio de 1944.)
(1952-1959: seis años y ocho meses de episcopado)
Nació el 22 de octubre de 1901, en San José. Ordenado sacerdote de la Iglesia católica el 29 de junio de 1924, en San José — el primer Arzobispo ordenado en La Catedral Metropolitana de San José. Elegido tercer Arzobispo el 31 de octubre de 1952, fue ordenado obispo y tomó posesión de la Sede el l2 de diciembre del mismo año, a los 51 años de edad y 27 años de ejercicio en el Ministerio.
Su gran preocupación pastoral fue la educación Cristiana; celebró el VI Congreso de educación católica y fundó la Confederación de Colegios Católicos. En 1957, defendió la educación cristiana ante un nuevo proyecto de Ley de Educación. Esta preocupación le trajo dificultades con el Gobierno y con la prensa.
Celebró la consagración de Costa Rica al Sagrado Corazón de Jesús, el domingo 25 de octubre de 1953, leída por el presidente don Otilio Ulate Blanco, Monseñor Odio Herrera (1949-1953) y, en 1954, consagró el país al Inmaculado Corazón de María, en el primer centenario del dogma de la Inmaculada Concepción.
Párroco titular de Nuestra Señora de los Desamparados durante nueve años y dos meses, del 15 de abril de 1935 al 10 de junio de 1944. Continuo con los trabajos del templo actual, fue rector del seminario Menos y nombrado tercer Arzobispo de San José, el 31 de Octubre de 1952.
También fue párroco en Ciudad Colón, Pacayas y en Cartago, fue rector del seminario Menor del Nuestra Señora de los Ángeles en Tres Ríos.
En 1953, colocó la primera piedra del Seminario Menor Nuestra Señora de los Ángeles en Tres Ríos, y apoyó la construcción del nuevo edificio del Colegio Pío Latinoamericano en Roma.
Apoyó y estimuló a las órdenes religiosas, apoyó a los franciscanos conventuales en la defensa de la autonomía del Colegio Saint Francis, bendijo la Casa de Ejercicios Espirituales en San Francisco de Guadalupe en manos de los padres claretianos y, en 1956, apoyó el regreso de los padres jesuitas a Costa Rica.
Promovió la creación de la Diócesis de San Isidro de El General— con territorio desmembrado de la Arquidiócesis de San José y de la Diócesis de Alajuela, erigida por el papa Pío XII (1939-1958) el 19 de agosto de 1954.
En 1955, celebró, con gran solemnidad, el segundo Congreso Eucarístico Nacional.
Puso la primera piedra del templo de la Virgen del Socorro en Calle Morenos, Sabana Sur; impulsó el proyecto de fundación de una imprenta católica, con el empeño del entonces P. Antonio Troyo Calderón y creó el Centro Católico Cinematográfico.
Fue Presidente de la Asamblea Centroamericana de Obispos y, como tal, participó en la reunión celebrada en Guatemala en 1955 y firmó, el 27 de mayo de 1956, la primera carta pastoral colectiva del episcopado centroamericano, que él impulsó vivamente, cuyo tema principal fue la defensa de la fe. Ese mismo año se reunieron los obispos de Centro América en Costa Rica para su VII Conferencia. También participó en las primeras reuniones del Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam) en Río de Janeiro, en 1955, y en Colombia, en 1956.
Mons. Odio Herrera murió repentinamente en San José, el 21 de agosto de 1959, a la edad de 57 años y seis años y ocho meses de episcopado. Al día siguiente de su muerte, el diario La Nación comentó:
Su labor como Arzobispo y Jefe de la Iglesia costarricense tuvo los lineamientos de una obra evangelizadora y estuvo saturada de lo que en Monseñor Odio era esencial: bondad, comprensión, propagación de la fe, amor al prójimo, defensa de los principios cristianos, robustecimiento de la paz, los hogares y en la Vida nacional.
En Desamparados como homenaje póstumo a Monseñor Rubén Odio se dedica a él, el Liceo de Desamparados.
De Monseñor Odio se rescataron los valores que caracterizan a la institución a saber: la caridad, el honor a la verdad, el amor, la educación y la superación, de ahí el lema “Nova et vetera” (“Lo nuevo y lo antiguo” Mt 13,52). En el escudo del Liceo aparece el báculo del arzobispo, signo del pastor que guía y se entrega a su Grey.
Tanto en el escudo episcopal de Monseñor Odio Herrera como en el del colegio aparece la inscripción latina “Nova et vera”, situada al pie del escudo está tomada del evangelio de Mateo en su traducción literal de cosas nuevas y antiguas. Siguiendo el evangelio, el hombre sabio y prudente, como padre de familia va sacando de su tesoro cosas nuevas y antiguas.