26/02/2019
La importancia del gateo:
Desarrolla la madurez neuropsicológica, pues esta permite un desenvolvimiento en las funciones cognitivas y comportamentales que requiere un proceso de desarrollo armónico y progresivo tanto en habilidades perceptuales como de psicomotricidad.
El niño, al establecer la relación con su propio cuerpo, necesita de la madurez neuromotora, dado que esta afecta las decisiones que toma el cerebro para organizar el sistema nervioso, relacionándose íntimamente con el desarrollo cognitivo y emocional. De igual manera, la relación con el entorno se da a través de las destrezas motoras, las habilidades perceptuales y la agudeza sensorial
Dentro del desarrollo normal es necesaria la aparición de hitos motores, los cuales se describen como el logro que se desarrolla de manera sistemática, puesto que cada habilidad dominada prepara al niño para emprender la siguiente.
El gateo, que es un sistema de locomoción importante para el desarrollo neurológico del bebé, ya que permite el establecimiento de conexiones entre los hemisferios cerebrales y da lugar a la intercomunicación que simplifica el trabajo del cerebro y favorece la maduración de las funciones cognitivas del infante. En sí, el gateo es el resultado de una evolución en el control del cuerpo; es un movimiento que, además de armónico, es sistemático y coordinado, proporciona un rápido y efectivo alivio a la columna del bebé desde los primeros momentos de ejercicio. Existen bebés que empiezan a gatear hacia los 8 o 9 meses, otros quizá alrededor de un año o incluso hay unos que empiezan a los 6 meses, mientras que hay otros que aprenden a caminar sin haber gateado jamás; esto depende, por lo general, de la estimulación que reciba de su entorno. Además de ayudar a fortalecer y desarrollar los músculos de brazos, piernas, espalda y cuello, así como las articulaciones de todo el cuerpo del bebé, el gateo también fomenta la independencia y la capacidad de toma de decisiones. Es decir, un bebé que gatea muy probablemente tiene la oportunidad de desarrollar más rápidamente sus sentidos y su autonomía, ya que, al abandonar la quietud, el bebé inicia un proceso de tomar decisiones respecto a dónde quiere ir y por dónde moverse. Conjuntamente, contribuye al desarrollo del sistema vestibular, importante para la activación de aquellas emisiones de señales desde los laberintos del oído hasta el cerebelo y, con ello, propicia que el bebé desarrolle su percepción con respecto a la ubicación de todos y cada uno de los puntos de su propio cuerpo.
Por esa razón es fundamental que un bebé reciba estimulación desde el primer mes de vida y así vaya cumpliendo con sus etapas y no se las salte, ya que cada una le brinda una ventana de posibilidades que harán que el no crezca con autoestima, mejores habilidades y tendrá un mejor rendimiento en su etapa escolar.
En Little Steps fortalecemos el desarrollo de los bebés y niños.
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¡Pequeños Pasos, grandes logros!