14/08/2020
LOS NIÑOS NACEN SIENDO BUENOS O MALOS ?
Los puntos de vista de la sociedad en cuanto a los hijos influyen mucho en la conducta de los padres. La sociedad considera que los hijos son: (1) malos por naturaleza; (2) buenos por naturaleza; (3) una hoja en blanco; (4) moldeados por factores biológicos; o (5) capaces de interpretar su entorno, moldear su propia conducta y modificar o abandonar los valores de los padres.
• Malos por naturaleza. Algunas personas han pensado que los niños son malos
por naturaleza debido a la caída de Adán y Eva. Sostienen que como consecuencia, los niños requieren castigos severos para “sacarles el demonio” a golpes. Los
padres que se adhieren a este punto de vista raramente les demuestran afecto a
los hijos y a veces hasta consideran que la bondad es perjudicial. Es posible que
ciertas variaciones de esta manera de pensar existan en la mente de algunos
padres que maltratan a los hijos4
• Buenos por naturaleza. Otro punto de vista es que los niños son buenos por
naturaleza y tienen buena motivación, pero “son corrompibles por la sociedad
adulta corrupta”. El filósofo francés Jean-Jacques Rousseau propuso que si a los
niños “se les dejara que se criaran solos, lograrían su máximo potencial”. Como
consecuencia, los padres tratan de permitirles aprender por experiencia propia y
seguir sus propias inclinaciones. Los psicólogos humanistas, como Carl Rogers
y Abraham Maslow, tuvieron ideas similares5
• Hoja en blanco. John Locke promovió el punto de vista de que los niños son
como una hoja en blanco, ni buenos ni malos. Él opinó que los niños eran moldeados principalmente por sus experiencias. Los psicólogos conductuales, como
John B. Watson y B.F. Skinner, se han inclinado a concordar y han afirmado
que los padres pueden condicionar o moldear a un niño mediante el control y
la alteración del ambiente que lo rodea, de manera que éste se convierta en
cualquier tipo de persona que el adulto desee6
• Biológico. Esta perspectiva, que tuvo su auge durante el siglo XX, abarca teorías
evolucionistas, biológicas y de la disposición. Estas teorías proponen que al nacer,
los niños son más que una hoja en blanco y que, hasta cierto punto, los factores
biológicos pueden explicar las diferencias que se detectan entre las personas a
temprana edad. Muchas versiones de esta perspectiva son deterministas y tienden a disminuir el papel del albedrío individual.
• Constructivista. Esta perspectiva, promovida por el psicólogo suizo Jean Piaget
y otros, se centra en la capacidad de la persona para interpretar, e incluso construir, su propio entorno. Reconoce el albedrío más que otros puntos de vista y
propone que las personas pueden modificar el efecto de las influencias biológicas y ambientales, pero no puede explicar de dónde se deriva esa capacidad, ni
tampoco ayuda al padre ni al hijo a saber lo que es bueno y malo. Los proponentes de esta teoría creen que los niños aplican su propia interpretación a lo que
se les enseña; como consecuencia, a menudo proponen que es probable que los
niños abandonen natural e inevitablemente los valores que les enseñen los
padres y otras personas.
La mayoría de estos puntos de vista, o todos ellos, contienen algún elemento de la
verdad. Por ejemplo, aunque los niños son puros e inocentes, los humanos tienen una
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P RINCIPIOS Y M ÉTODOS PARA L A S F UNCIONES DE L O S PADRES
naturaleza caída, y tanto el ambiente como la biología y el albedrío personal influyen
en nuestra vida sobre la tierra. Sin embargo, sin el conocimiento que recibimos de
Dios, ninguna de esas perspectivas, ni la combinación de partes de ellas, llegan a ser
completamente verdaderas.
Pero lo más importante es que ninguna de estas perspectivas ofrece normas estables para la conducta moral. Los padres que consideran que sus hijos son malos por
naturaleza buscarán y encontrarán lo peor en ellos, incluso malinterpretarán y condenarán conductas inocentes. Dichos padres pueden pensar que tienen derecho a disponer de cualquier tipo de conducta paternal o maternal, por muy dañina que sea,
porque se sienten moralmente superiores. La perspectiva de la hoja en blanco no sólo
descarta el albedrío del niño al proponer que él o ella es solamente un producto del
ambiente, sino que elude el proporcionar una guía moral. Los padres que consideran
que sus hijos son buenos por naturaleza pueden sentir poca necesidad de guiarlos y
disciplinarlos, aceptando cualquier conducta que surja del individuo. Si los padres tienen esa perspectiva, pueden aprobar y aceptar conductas que alguna vez se hayan
considerado anormales o inapropiadas.
Los padres que piensan que la biología dictamina la conducta pueden fomentar un
clima en el cual los hijos no sientan ninguna responsabilidad por sus actos. Los padres
que tengan un punto de vista constructivista reconocen la capacidad que tienen los
niños de tomar decisiones conscientemente, pero la única medida del bien y el mal que
pueden brindarles es lo que sea aceptable ante la sociedad. Es más, cuando los hijos
abandonan los valores de los padres para aceptar los de sus coetáneos (los de su propia edad), a menudo se considera que están razonando a un nivel más elevado. Con
esa perspectiva, cualquier grupo de coetáneos puede definir sus propias normas del
bien y del mal