15/08/2026
Abuelito tiene 91 años. Lo reconocemos como un hombre que dedicó su vida al trabajo duro. Trabajaba en lo que pudiera y le permitiera llevar sustento a su hogar.
Este año, después de varios derrames y de empezar las terapias, le compramos algunos materiales que comenzarían a acompañarnos en esta nueva aventura de rehabilitación. Entre ellos, una caja de lápices de color.
Sin saberlo, era su primera caja de lápices de la vida.
Yo no sé a ciencia cierta qué pasó cuando los lápices de color y él se encontraron, pero fue mágico. Fue como si se conocieran de toda la vida y simplemente se hubieran reencontrado después de muchísimo tiempo.
Ahora pasa horas coloreando. Descubrió un pasatiempo nuevo. Algo que nunca había hecho, algo que nunca había tenido la oportunidad de explorar.
Y mientras lo observo colorear, pienso en cuántas cosas creemos que ya no nos corresponden porque “somos muy grandes para eso”, porque “nunca lo hicimos” o porque la vida simplemente no nos dio la oportunidad antes.
Pero quizá nunca es tarde.
Nunca es tarde para descubrir algo nuevo.
Para redescubrirse.
Para aprender.
Para jugar.
Para crear.
Para soñar.
A veces, una caja de lápices puede parecer algo muy pequeño. Pero para alguien puede ser el comienzo de una nueva aventura.✨❤️