26/05/2025
No sé en qué momento normalizamos que Turbo no podía aspirar a más. Que las cosas “sencillas” como disfrutar un buen café, en un lugar tranquilo, bonito, bien atendido, eran lujos reservados para otras ciudades. A veces pareciera que la historia nos hubiese condenado al olvido, y que las dificultades económicas y sociales que ha vivido este municipio nos hicieran conformarnos con lo mínimo.
Pero yo no pierdo la esperanza. Como empresario que ha apostado por este territorio, sigo creyendo profundamente que el cambio de Turbo no llegará solo por la voluntad política (que sí es necesaria), sino por algo mucho más poderoso: la voluntad de su propia gente. De entender el valor del lugar donde vivimos. De apropiarnos de este territorio con amor, con compromiso, con orgullo.
Hoy visité un lugar que me reafirma esa esperanza. Se llama MOKKA, y si estás leyendo esto y aún no lo conoces, quiero que sepas que es mucho más que una cafetería. Es un pedacito de futuro, aquí mismo, en medio de nuestra cotidianidad. Sus espacios te sacan de Turbo sin salir de Turbo. Tiene ese aire clásico, elegante, vintage, pero con el sabor turbeño que le imprimen Leo y Esteban, quienes con su carisma y hospitalidad, te hacen sentir como en casa.
Allí el café se disfruta diferente. No solo por el sabor, sino porque te das cuenta que es posible otra forma de habitar este municipio. Un espacio digno, bien pensado, bien cuidado. Un lugar que nos demuestra que sí se puede, que sí hay talento, que sí hay ideas, y que el desarrollo no siempre llega en Buques: a veces empieza con una taza humeante y un sueño bien servido.
Por eso escribo esto. Porque no es una nota publicitaria. Es una declaración de orgullo. De creer que lo valioso también está aquí, al frente nuestro, esperando que lo veamos, que lo apoyemos, que lo compartamos.
Apoyar estos espacios es sembrar futuro. Que MOKKA se mantenga en el tiempo no debería ser solo responsabilidad de sus dueños, sino de todos los que soñamos con una Turbo más viva, más creativa, más nuestra.
Porque al final, cada café que se sirve ahí, es una pequeña victoria de aquel equipo de trabajo y una satisfacción del cliente que ha sido atendido.