01/06/2023
𝙀𝙡 𝘽𝙞𝙚𝙣 𝙔 𝙀𝙡 𝙢𝙖𝙡 𝙑𝙎 𝙇𝙖 𝙍𝙖𝙯𝙤́𝙣 𝙔 𝙀𝙡 𝙄𝙣𝙨𝙩𝙞𝙣𝙩𝙤
Una de las grandes preguntas de la filosofía y de la ética es si el hombre es bueno o malo por naturaleza, a lo cual no podemos prescindir de responder con las siguientes contra-preguntas:
Quién ha dictado a lo largo del tiempo lo que es bueno y lo que es malo?
En qué estatutos se basan las ideas del bien y el mal deseados por el individuo o las instituciones?
La filosofía, y la ética secular, tienen su visión impersonal de lo que es el concepto del bien y el mal. Pero aparte de estas ciencias, la religión, y las leyes impuestas por autoridades superiores tienen su propio punto de vista no generalizado, y más bien personal de lo que es bueno o malo basándose más exactamente en sus propios intereses.
𝙁𝙧𝙞𝙚𝙙𝙧𝙞𝙘𝙝 𝙉𝙞𝙚𝙩𝙯𝙨𝙘𝙝𝙚 se hizo la siguiente pregunta:
En qué condiciones ha inventado el hombre para su uso estas dos evaluaciones: el bien y el mal? y...
Qué valor tienen en sí mismas?
Sus respuestas a estas y a otras preguntas se encuentran en su Genealogía. Su razonamiento da un origen doble a las concepciones del bien y mal: la de los señores y la de los esclavos. Expone que las ideas de bien se identifican con la posición de quienes las tienen, así los poderosos están bien para ellos, y los "resentidos morales" están bien para ellos. Las ideas del mal se identifican con las posiciones contrarias: los esclavos están mal para los señores y viceversa.
Según la filosofía, el bien vendría siendo el valor que se le da a la acción de un individuo, o sea que es una inclinación natural a fomentar lo deseable, motivado por una comprensión del entorno que lo rodea, de las personas y de uno mismo.
La idea del mal tiene un carácter relativo en filosofía y más que una definición de lo que es por sí mismo la tiene en relación por oposición a la idea del bien. Es "mal" aquello que reprueba o genera aversión al ser humano o lo opuesto al bien. Cabe distinguir otra identificación, es "mal" lo negativo y es "bien" lo positivo. Lo que sería bueno o malo serían las consecuencias derivadas de acciones y, además, de acciones humanas.
Según 𝘼𝙧𝙩𝙝𝙪𝙧 𝙎𝙘𝙝𝙤𝙥𝙚𝙣𝙝𝙖𝙪𝙚𝙧, “el mundo es el autoconocimiento de la voluntad”, donde dicha voluntad de vivir es un mero sufrimiento que es parte intrínseca del ser humano, y que este mismo sufrimiento nos obliga a buscar una alternativa para vivir de la mejor manera posible, entonces, esta búsqueda se convierte en daño para sí mismo y para el otro.
La razón es la facultad del ser humano de pensar o reflexionar para llegar a una conclusión o formar juicios de una determinada situación o cosa. La palabra razón proviene del latín ratio, rationis que significa “cálculo, razón o razonamiento”. El razonamiento puede ser deductivo, es decir, que la conclusión está comprendida en las premisas, e inductivo, si se logran conclusiones generales de algo particular. Para su cometido, la razón se vale de principios, que por su naturaleza tautológica (se explican en sí mismos), el humano asume íntima y universalmente como ciertos. Estos son descritos por la lógica que es la disciplina encargada de descubrir las reglas que rigen la razón.
El principio de identidad, que evidencia que un concepto es ese mismo concepto (A es A).
El principio de no contradicción, que evidencia que un mismo concepto no puede ser y ser a la vez (A no es negación de A).
El principio del tercero excluido, que evidencia que entre el ser o no ser de un concepto, no cabe situación intermedia (A es, o no lo es).
Utilizando estos principios, la razón humana es capaz de otorgar coherencia o contradicción a las proposiciones, atendiendo no tanto a su contenido como a sus relaciones lógicas.
El instinto del latín instinctus (impulso o motivación) y este del verbo instingere, a su vez formado por el prefijo in, (desde adentro, interno) y el verbo stingere, (pinchar, impulsar, motivar) es un complejo de reacciones exteriores, determinadas, hereditarias, colectivas, comunes a todos los individuos de la misma especie y adaptadas a un fin, en la que el sujeto que obra generalmente no tiene conciencia. Se define biológicamente como una pauta hereditaria de comportamiento cuyas características son las siguientes:
Es común en toda la especie, las excepciones y variabilidad son mínimas, explicándose por el instinto mismo.
Posee finalidad adaptativa.
Es de carácter complejo, es decir, consta de una serie de pasos para su producción: percepción de la necesidad.
El instinto animal es un conjunto de pautas de reacción que, en los animales, contribuyen a la conservación de la vida del individuo y de la especie. El comportamiento instintivo tiene por objeto favorecer la supervivencia del individuo o de la especie. Por lo tanto, los comportamientos prefijados por los instintos son diametralmente opuestos a los derivados del aprendizaje. El instinto está presente en todas las especies, cada individuo nace con un conjunto de comportamientos que dependen de su conjunto genético hereditario y que se lleva a cabo automáticamente sin el uso de la razón. Platón dice que el bien es la idea suprema y que el mal es la ignorancia. Lo cual es la realidad, porque el instinto animal es la reacción ante lo desconocido.
El bien y el mal en cuanto a el comportamiento se refiere, es más exactamente un punto de vista que beneficia o afecta directamente o colateralmente a el individuo. De ahí el carácter necesariamente fáctico, como hecho consumado o intentado, de algo "malo". Y que eso sea "malo" o un "mal" se define por el perjuicio causado a terceros inocentes.
Existen ideas generalizadas acerca de lo que es el bien y el mal. La vida es un bien común, el sol es un bien común, la tierra y sus recursos son un bien común. La muerte puede ser vista como una idea generalizada de algo que es malo.
El estado y la religión son instituciones creadas por los hombres, a diferencia de la filosofía y la ética secular, que son creadas por la razón. Las instituciones reaccionan siempre de acuerdo a un eje de intereses, y éste eje de intereses es común para todas las instituciones. Entonces, el estado y la religión no son los más indicados para postular las leyes o ideas acerca del bien, el mal o la justicia.
La ley del más fuerte es un aforismo sobre el origen de la moral, con un sentido a la vez descriptivo y prescriptivo. Descriptivamente, afirma que la visión de la sociedad sobre el bien y el mal viene determinada por aquellos que ostentan el poder, con un significado similar a "La historia la escriben los vencedores". Es decir, aunque todas las personas tienen sus propias ideas sobre el bien, solo las personas lo suficientemente fuertes como para superar obstáculos y enemigos pueden poner en práctica sus ideas e imponer sus propios estándares a la sociedad en su conjunto.
𝙈𝙤𝙣𝙩𝙖𝙜𝙪𝙚, siguiendo al filósofo anarquista 𝙆𝙧𝙤𝙥𝙤𝙩𝙠𝙞𝙣 definió la kratocracia o kraterocracia (del griego κρατερός krateros, que significa "fuerte") como un gobierno basado en el poder coercitivo, por aquellos lo suficientemente fuertes como para tomar el control a través de la violencia física o la manipulación demagógica. "La ley del más fuerte" ha sido descrito como el credo de los regímenes totalitarios.
El sociólogo 𝙈𝙖𝙭 𝙒𝙚𝙗𝙚𝙧 analizó las relaciones entre el poder del estado y su autoridad moral en Economía y Sociedad. Los estudiosos del movimiento realista de política internacional usan la frase para describir el "estado de la naturaleza" en el que el poder determina las relaciones entre los estados soberanos. Prescriptivamente (o normativamente), la frase se usa a menudo de forma peyorativa, para protestar contra lo que se percibe como una tiranía.
𝙅𝙚𝙨𝙪́𝙨 contradijo encarnizadamente la idea en las bienaventuranzas: "Bienaventurados los mansos... Bienaventurados los pobres en espíritu". La frase también puede tener una connotación positiva en el contexto de la moral de amos o el darwinismo social, que sostienen que los miembros más fuertes de una sociedad deben gobernar y establecer los estándares de lo correcto y lo incorrecto, así como sus objetivos para el bien común.
El yin y el yang (literalmente, oscuro/brillante) son dos conceptos del taoísmo, que son usados para representar o referirse a las dos fuerzas fundamentales opuestas y complementarias, pero interconectadas, que se encuentran en todas las cosas; y que esta filosofía atribuye a todo lo existente en el universo. El yin es el principio femenino, la tierra, la oscuridad, la pasividad y la absorción. El yang es el principio masculino, el cielo, la luz, la actividad y la penetración.
Según esta idea, cada ser, objeto o pensamiento posee un complemento del que depende para su existencia y que a su vez existe dentro de él mismo. De esto se deduce que nada existe en estado puro ni tampoco en absoluta quietud, sino en una continua transformación. Además, cualquier idea puede ser vista como su contraria si se la mira desde otro punto de vista. En este sentido, la categorización solo lo sería por conveniencia. Estas dos fuerzas, yin y yang, serían la fase siguiente después del tao, principio generador de todas las cosas, del cual surgen. Así, el Taoísmo sugiere que el Yin y Yang no existen por separado, sino que forman un todo completo y armónico. La idea es que, en lugar de verlos como opuestos absolutos (dualidad), debemos verlos como dos aspectos de un mismo todo (de no dualidad) que están interconectados y forman un todo completo y armónico al tener su origen en el Tao.
La razón puede referirse a una variedad de cosas, incluida la biología. Sin embargo, también puede referirse a la lógica, la causa y el efecto, o la justificación. Si hablamos del bien y el mal, hablamos de intereses éticos o morales. Pero si hablamos de la razón y el instinto, hablamos de biología. Es posible que éste tema haya sido abordado desde una perspectiva limitada para su naturaleza biológica.