12/03/2023
Opinión
SIN MINERÍA NO HAY ECONOMÍA, PERO SIN AGUA NO HAY VIDA
-El paro minero, el derecho al trabajo y la defensa del
agua.-
Por Hernán Cortés Andrade.
Mesa Ambiental de Nechí
Para entender la minería hay que remontarse a la época del pueblo Zenú, donde las tierras que hoy ocupan el territorio bajocaucano estaban habitadas por indígenas que se dedicaban a la explotación del oro, la pesca y la agricultura.
El nombre del río Nechí y de su población se debe principalmente a la ancestralidad de los pueblos indígenas que denominaron a este puerto y a este río: Nechí, que en lengua de los indígenas Catío significa: Oro natural o puro.
La minería es una actividad ancestral que data desde hace años y que hace parte de la cultura y de la idiosincrasia del bajocaucano. La minería puede considerarse el renglón más importante de la economía de esta subregión, de hecho, la historia argumenta que la región sufrió procesos de poblamiento y comercio gracias a esta práctica. Sin embargo, los mineros tradicionales, pequeños y medianos han sido atacados y mal llamados por los últimos gobiernos de turnos como ilegales, persiguiéndolos, dinamitando sus equipos y herramientas, desplazándolos, criminalizándolos y negándoles su derecho al trabajo, y ahí es donde me quiero plantar, los mineros de acá no son criminales, ni ilegales, son informales y esto es atendido como Las actividades informales llevadas a cabo utilizando poca tecnología y maquinaria, practicada por individuos, grupos o comunidades, cosa que es muy diferente a como los quieren catalogar.
Colombia es un país referente en normatividad ambiental a nivel latinoamericano, pero en la práctica quedan algunos vacíos, y uno de ellos es la informalidad del pequeño y mediano minero versus la protección ambiental, lo que se indica es que muchos de los mineros realizan su actividad sin titulación de los predios o sin autorización del titular, no cuentan con licencias ambientales, planes de manejo ambiental, de seguridad o de salud. Lo que genera una gran controversia o dilema jurídico, puesto que de un lado la actividad minera mejora la economía de la región, pero del otro lado, esta práctica afecta no solo el medio ambiente, sino también la salud, la seguridad de la población, quien ve en esta práctica uno de sus sustentos principales.
En el territorio la única empresa que tiene título minero, es la multinacional extranjera MINEROS S.A la cual es dueña del suelo y del subsuelo de más 36 mil hectáreas en los municipios Nechí, El Bagre, Zaragoza y Caucasia. Según mí concepto, es una multinacional que se ha dedicado a la acumulación de nuestras tierras y de títulos mineros, y que se está llevando la riqueza del Bajo Cauca, compensando a las poblaciones donde tienen proyectos de exploración y explotación aurífera, con pequeñeces, que en el fondo sabemos que no va a compensar el daño ambiental, económico y social que causan, y que es más la plata que se llevan a las bolsas del extranjero que la que generan en la subregión.
Pregúntenles a la comunidad de Zabalito, Bocas del
Guamo y La Esperanza cómo quedaron los humedales de las zonas después del asentamiento de dragas en el polígono de Mineros S.A. en los límites de Nechí y El Bagre.
El Bajo Cauca es una de las zonas del Colombia con mayor riqueza, mineral, hídrica y forestal, su ubicación estratégica entre la subregión de La Mojana, serranía de San Lucas, la serranía de Ayapel Y la presencia de dos ríos importantes hacen que este territorio sea rico a nivel ambiental.
En el río Nechí cerca de su desembocadura es reconocido como un "punto caliente" de contaminación por la minería de oro, que se desarrolla de manera intensiva en esta zona y que libera grandes cantidades de mercurio y hierro.
Según un informe publicado por el periódico El Espectador, se encontró que peces como el bocachico y el bagre tienen concentraciones de mercurio y metilmercurio cinco veces más alto que lo permitido por la Organización Mundial de la Salud
(OMS), esto convierte al río Nechí en una de las zonas del mundo más afectadas por la contaminación por mercurio, a esto agréguele otros impactos ambientales negativos de la minería, relacionados con la degradación del suelo, no más dese un viaje en chalupa de Nechí a El Bagre y se dará cuenta de la mancha amarilla o en otras palabras los innumerables cargueros, así mismo, la desaparición de ciénagas, perdidas de bosques y el desplazamiento de especies de fauna y flora; y otros impactos asociados a los asentamientos urbanos como la inadecuada disposición de aguas residuales y residuos sólidos arrojados en la cuenca media y baja del río más grande de Antioquia.
Entonces, cómo podemos hablar de desarrollo si prácticamente no podemos comer el pescado que se da en nuestra región porque, según esto, nos causa problemas en la salud humana ¿De qué vivirán los pescadores?, recordemos también que los recursos naturales son finitos, cuando el río se seque o no tenga la capacidad natural de equilibrarse por los residuos químicos y solidos arrojados a él y el oro desaparezca de la subregión, entonces, ¿de qué viviremos los bajocaucanos?
Si bien soy consciente que la mineria es una actividad que si no se regula causa un gran daño ambiental y que los colombianos debemos de pensar en la transición energética y de minerales como una respuesta al cambio climático, pienso que el paro minero es legítimo y que el Gobierno Nacional no ha sabido leer el reclamo justo por el derecho al trabajo que hoy vociferan en sus marchas los mineros ancestrales, sé que muchos de ellos son conscientes del daño ambiental que causa esta actividad y que quieren ayudar, por eso es importante que el Gobierno Nacional se siente con los mineros, con los ambientalistas y demás actores de la subregión en la búsqueda de realizar una minería ambientalmente responsable, pero también de garantizar el derecho al trabajo de los mineros y el derecho a decidir de los bajocaucanos sobre su territorio.
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