08/11/2025
La estudiante Valeria, del grado octavo, presenta una serie de dibujos en los que rinde homenaje a dos de las figuras más significativas de la mitología muisca: Chía, la diosa de la luna, y Sué, el dios del sol. Esta exposición es una invitación a contemplar el universo desde la mirada de nuestros ancestros, quienes entendían la naturaleza como una gran obra divina, llena de equilibrio, misterio y sabiduría.
A través de sus obras, Valeria rescata el profundo sentido simbólico que el pueblo muisca otorgaba a estos dos astros. Chía, con su luz suave y cambiante, representaba la feminidad, el agua, la fertilidad y los ciclos de la vida. Era la guardiana de la noche, la inspiración de los sueños y el reflejo de la sensibilidad humana ante los ritmos del cosmos. Por su parte, Sué simbolizaba la fuerza vital, el calor que da movimiento al mundo, la claridad que ilumina los caminos y la energía que sostiene la existencia.
Los muiscas creían que el equilibrio del universo dependía de la armonía entre ambos: el sol y la luna, lo masculino y lo femenino, la acción y la contemplación. Esa dualidad —que no divide, sino complementa— es la que Valeria explora con profundidad en sus dibujos. Sus trazos y colores evocan la unión de los contrarios, el encuentro entre la luz que revela y la sombra que protege, recordándonos que en la diferencia también habita la belleza.
En esta exposición, el arte se convierte en un puente entre el pasado y el presente. A través de la mirada joven de Valeria, los antiguos mitos muiscas cobran nueva vida. Sus obras nos invitan a reconocer la herencia cultural que habita en nuestra tierra, en nuestras montañas y en el cielo que nos cubre cada día.
Cada dibujo es una ofrenda visual que honra la sabiduría de nuestros pueblos originarios y, al mismo tiempo, refleja la sensibilidad de una nueva generación que busca comprender y valorar sus raíces. En las formas, los contrastes y los gestos de sus personajes, se percibe el respeto por la historia y la admiración por la naturaleza que inspiró a los muiscas.
“Chía y Sué: el diálogo entre la luna y el sol” no es solo una exposición artística; es una celebración de la identidad, de la conexión espiritual con el universo y del poder del arte para mantener viva la memoria cultural.