09/08/2026
🧠 No todo lo que hacemos nace de una decisión racional
A veces esperamos que los niños piensen antes de actuar, controlen sus impulsos, expliquen lo que sienten o tomen buenas decisiones…
Pero olvidamos algo esencial: su cerebro todavía está en desarrollo.
La corteza prefrontal —relacionada con procesos como la planificación, el razonamiento, el control de impulsos y la toma de decisiones— continúa madurando durante muchos años.
Y mientras tanto, las emociones tienen un enorme peso en la manera en que un niño interpreta lo que sucede y responde ante ello.
Por eso, cuando un niño está desbordado, no siempre necesita que le expliquemos más.
Necesita primero regularse y sentirse acompañado.
Necesita un adulto que pueda prestarle calma cuando todavía no puede encontrarla por sí mismo.
🌱 Acompañar no significa justificar cualquier conducta.
Significa comprender que detrás de una conducta hay un cerebro en desarrollo, una emoción y una necesidad que podemos ayudarle a reconocer.
Con el tiempo, la repetición de estas experiencias de acompañamiento va construyendo algo muy valioso:
la capacidad de pensar, regularse y tomar decisiones de manera cada vez más autónoma.
Porque educar no es exigirle al niño que tenga un cerebro que todavía no ha terminado de desarrollar.
Es acompañarlo mientras lo desarrolla. 🤍
💬 Para cerrar el post
¿Qué cambia en nuestra manera de acompañar a los niños cuando comprendemos cómo funciona su cerebro?
Guarda esta publicación para volver a ella cuando necesites recordar que antes de pedir autorregulación, muchas veces necesitamos ofrecer regulación.
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