ADIESTRA

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Nos mueve la pasión por el comportamiento animal, su entendimiento, modificación y utilización co M.V.

Gonzalo Moreno R. // Medicina Veterinaria // Formación de perros de servicio // El Retiro - Antioquia- Colombia.

Photos from ADIESTRA's post 23/12/2024

¡RESCATEMOS A KAFÚ!

Conocí a Giovanny Gutiérrez en enero del 2011, cuando mi aún insípida curiosidad por conocer y comprender cómo funcionaba el fascinante mundo de los Perros de Búsqueda y Rescate me llevó a tomar mi primer curso enfocado en la preparación para las pruebas de certificación IRO que serían realizadas posteriormente en nuestro país, Colombia. El curso, que era principalmente práctico, me dio la oportunidad de ver a varios de los binomios activos de la época, y entre ellos, aún recuerdo el asombro y admiración que sentí al ver a Giovanny Gutiérrez trabajar con su perro Killer; un pitbull blanco bonachón que se deshacía fácilmente de los obstáculos que se interponían entre él y los figurantes ocultos en los escombros, con tal de poder llegar hasta ellos para así finalmente indicar su hallazgo. Ver la seguridad que derrochaban como binomio al moverse con toda autoridad por los escenarios de búsqueda y sentir cómo llenaban con su pasión el lugar, fue algo que me marcó para siempre y me llevó, desde ese encuentro inicial, a soñar con la idea de algún día poder ser como Giovanny.
Este primer contacto con la especialidad K9SAR dejó sembrada en mi la idea de adquirir mi primera perra, con la intención de adentrarme junto a ella como binomio en un proyecto lleno de sueños y retos, pero seguro de haber encontrado en Giovanny un referente y modelo a seguir, como una fórmula muy probable de éxito.
Con el tiempo esta idea se convirtió en proyecto, este proyecto se convirtió en un sueño, este sueño en una pasión y esta pasión en un estilo de vida; y en este camino “Giova” como ahora lo llamaba, se convirtió junto a Carlos Restrepo en mi gran amigo y compañero de mil batallas, y aunque en este andar conocí a muchas personas apasionadas y de admirable vocación, ninguno con un sentido de la ética y una intención inamovible de respetar y hacer respetar su profesión como Giovanny, pues tenía claro que de ello dependían la seguridad y la vida de aquellos que, en circunstancias desafortunadas, se vieran inmersos en situaciones de emergencia. Fue justamente el sentido ético y el deseo de hacer nuestra labor de forma seria y profesional lo que nos llevó a Giova, a Restre y a mi a ser exiliados del creciente reconocimiento que empezaban a g***r los equipos que habíamos ayudado a consolidar con nuestro compromiso, sudor y trabajo, pues para los “lideres” de estos equipos empezó a ser una piedra en el zapato el hecho de que asumiéramos una actitud de autocritica al final de cada entrenamiento, de cada emergencia; actitud que iba en contravía a las posturas soberbias y triunfalistas que ya se empezaban a vislumbrar en el horizonte K9SAR.

Las diferencias nos llevaron a una división de bandos y con ello a batallas y discusiones absurdas que lo único que generaban era desgastar la maltratada voluntad de quienes vibramos con la idea de servir de manera desinteresada a través del amor, pasión y profesionalismo por la formación de perros de ByR. Y es que en Colombia la abnegación de quienes encontramos en el servicio a la comunidad un estilo y propósito de vida, es algo de lo que tanto el estado como los propios organismos de socorro tienen la sucia costumbre de abusar, pues a pesar de los millonarios presupuestos disponibles para la dotación, capacitación y sostenimiento de quienes arriesgan sus vidas de manera voluntaria en la atención de emergencias en el país, sólo las migajas llegan a tal destino; siendo las directivas y los políticos corruptos quienes además de quedarse con los recursos económicos, se llevan todos los créditos producto del incansable espíritu de los socorristas voluntarios al momento de presentarse una emergencia.

Infortunadamente la abnegación y la ingenuidad parecen ser condiciones que van siempre juntas de la mano como rasgos obligatorios en la personalidad de los socorristas voluntarios. Por más de diez años Giova, Restre y yo soñamos con la idea de llevar la especialidad a un nivel profesional, un nivel que se ajustara a las exigencias propias de un oficio cuyo objetivo central es salvar vidas. Entrenamos duro, tomamos cursos y seminarios, viajamos dentro y fuera del país, tocamos puertas, escribimos proyectos, pasamos propuestas y con mucha dificultad lográbamos, una que otra vez, ser recibidos en el despacho de algún funcionario, intentando con todo nuestro entusiasmo convencerlo de la importancia de nuestro sueño para la ciudad y de la vitrina que podría ser para su carrera política un proyecto como el nuestro. Salimos de cada reunión convencidos de haber finalmente encontrado el apoyo necesario, de haber tocado al fin la puerta correcta. Corrimos mil veces a abrazar a los nuestros para contarles con los ojos brillantes de ilusión que ahora si alguien nos iba a apoyar, a toda velocidad nos poníamos el uniforme, tomábamos nuestros equipos, nuestros perros y salíamos a entrenar seguros de que había llegado nuestro momento; pero sólo para darnos cuenta un par de semanas más tarde que otra vez nos habían dejado con las manos llenas de escombros. Cada uno de nosotros pagó con lágrimas, en ocasiones más de una vez, el injusto precio de perder nuestro principal proyecto, nuestras propias familias que se nos escurrían entre las manos desgastadas por tanta dedicación a una idea que evidentemente sólo existía en nuestro imaginario, en nuestros sueños.

Los años se nos vinieron encima y aunque ya sin la misma fuerza de los primeros encuentros, seguíamos sosteníamos largas conversaciones virtuales – pues ya poco nos veíamos – que aún dejaban entrever la pasión que nos había unido en hermandad. Curiosamente, sólo unos meses antes o tal vez unas semanas antes de que Giova cayera presa de una catastrófica enfermedad que se lo llevó fugazmente, y como si presintiéramos lo que nos deparaba el destino, llegamos a una conversación que a su vez nos llevó a la conclusión más importante de todos estos años de dolorosos golpes de realidad. Entendimos finalmente por qué nunca funcionó, por qué ninguna puerta se abrió, pues “mientras existamos voluntarios abnegados e ingenuos, dispuestos a asumir de manera empírica los procesos de formación, asumir los altos costos implícitos y dispuestos a arriesgar nuestras vidas y las de nuestros perros en nombre del multimillonario pero corrupto estado, a cambio de un par de refrigerios, no llegará el apoyo necesario para que se establezca la formación profesional de perros de búsqueda y rescate en el país”, una irónica y dolorosa conclusión, pues evidenciaba que nuestra propia pasión y vocación de servicio eran la causa de muerte de la misma; y a pesar de esto, nunca olvidaré las palabras de Giova insistiendo:

“no importa Chalo, con que logremos salvar una sola vida, habrá valido la pena”

El avanzado estado de la enfermedad de Giova al momento de su diagnostico, así como la impresionante caída de su condición corporal y su evidente debilidad, no dieron tiempo al equipo médico de reaccionar, y el 30 de noviembre del 2024, en medio de una ceremonia que aunque imponente siempre será poca ante la grandeza de Giovanny, despedimos su admirable altruismo y deseo de servir, entre lágrimas y sonidos de sirena, pero con la convicción de que allá en la otra vida estaba siendo recibido por Killer, Maia, Venus y Moka, en una ensordecedora algarabía al mejor estilo K9SAR.

Por mi parte, la partida de Giova marcó el final de este maltratado sueño, sin embargo, el dolor y la tristeza están lejos de acabar, pues aún queda la dura realidad a la que se enfrenta ahora Kafú - ¡si, ese mismo! - el último perro operativo de Giovanny, un pastor belga malinois traído en el 2014 directamente desde Hungría por el mismo Giovanny, aquel de cuyo trabajo intentó robarse los créditos de forma cobarde e inescrupulosa un fulano que se las da de muy europeo, con la misma sangre fría de ratero tercermundista mañoso, requisando y robando las pertenencias de una víctima fatal, cuando apenas habían pasado unas cuantas horas desde la muerte de Giova; y por quien ni el autoproclamado lord de los “perros de búsqueda y localización” (término creado por él y sus secuaces para confundir y seguir reinando) ni la institución a la que por tantos años Kafú representó junto a su guía en innumerables emergencias, se dignaron preguntar.

Durante mis años de servicio como voluntario K9SAR, además de mi marcado interés por comprender cada vez mejor la teoría detrás del proceso de formación de los perros, siempre me causó gran curiosidad el proceso de retiro o jubilación de los mismos una vez termina su vida operativa, pues veía con preocupación a novatos y expertos prestar exclusiva atención a las tareas de formación y construcción de las conductas necesarias en el perro para alcanzar un nivel operativo, pero nunca vi a nadie trabajar con su perro (o siquiera mencionarlo) el desmonte de dichas conductas, especialmente de la desbordada ansiedad con la que llegan a edades gerontes, desesperados por trabajar, por correr detrás de una pelota o un mordedor y pasar horas remascándole, cuando sus maltratados cuerpos ya no lo resisten, y en la mayoría de casos quedando relegados abruptamente tras la adquisición de un nuevo cachorro para la especialidad – ¡hum! – como si un voluntario tuviera el tiempo y los recursos suficientes para brindar atención de calidad a su viejo compañero y además iniciar un nuevo ciclo con un nuevo ejemplar. Tengo que reconocer que, aunque apreciaba con el alma a Giova, este también fue el caso de Kafu, diagnosticado varios años atrás con displasía de cadera y sin el tratamiento necesario para el control del dolor que genera esta enfermedad, pues el oficio del bombero no es que tenga precisamente los mejores sueldos, sumado a la indiferente vista gorda de la honorable institución a la que tanto Giovanny como Kafú sirvieron con valor y coraje por tantos años.

A la penosa realidad de Kafú como perro voluntario en un reconocido “cuerpo oficial de bomberos” y su deshonroso retiro, ahora se suma la trágica pérdida de su guía y compañero Giovanny a quien un voraz cáncer nos arrebató súbitamente. Kafú quedó en manos de doña Aida y don John Jairo, los padres de Giova; dos adultos mayores incapaces de manejar a un perro de estas características y que, al igual que Kafú, dependían económicamente del limitado sueldo de Giova.
Tras la partida de Giova, varias de las personas cercanas a él decidimos unir esfuerzos para atender a Kafú como se lo merece, y tal y como Giova hubiera querido. Empezamos con una completa valoración médico veterinaria para entender con detalle el estado actual de salud y poder así establecer el tratamiento necesario para darle la mayor calidad de vida posible durante los años restantes. Adicional a la ya conocida displasia de cadera, ahora se le suma un evidente síndrome de Cushing, una condición endocrina caracterizada por un aumento anormal del cortisol producido por las glándulas adrenales, y cuyos signos mas comunes son: pérdida del pelaje a nivel dorso-caudal, adelgazamiento de la piel, pérdida de masa muscular, apetito voraz, aumento del consumo de agua, aumento del número de micciones, entre otros; condición que, junto a la displasia y sus dolores, deberán ser tratadas de por vida. Por ahora que el recuerdo de Giova y el dolor de su partida aún están frescos, la situación de Kafú está bajo control, al menos su primer mes de tratamiento, pero todos sabemos que este tipo de causas y los esfuerzos conjuntos que motivan suelen desvanecerse rápidamente, por lo que hoy, en nombre de mi amigo y hermano, en nombre del bombero abnegado que sirvió de manera incondicional a la ciudad, en nombre de quien en miles de ocasiones corrió junto a su perro a dar auxilio sin siquiera preguntar, alzo mi voz gritando:

¡RESCATEMOS A KAFÚ!

Gonzalo Moreno R.

Photos from ADIESTRA's post 01/12/2024

"...cuánto daría por que Dios nos diera un último entrenamiento, una última emergencia con vos y con Giova. Cuanto daría por vivir esa emoción, ese honor y esa pasión una última vez, un último partido, un último adiós a la pasión que nos unió hace ya tantos años, para poder así finalmente jugarnos la esquiva revancha qué la vida aún nos está debiendo..."

Gracias Giova, mi pana, por ser la inspiración para querer ser bombero y poder.algún día ser como vos.
TE AMO PARCERO YA NOS VEREMOS PARA SEGUIR GOZÁNDONOS ESTA PASIÓN.

Photos from ADIESTRA's post 01/12/2024

"...cuánto daría por que Dios nos diera un último entrenamiento, una última emergencia con vos y con Giova. Cuanto daría por vivir esa emoción, ese honor y esa pasión una última vez, un último partido, un último adiós a la pasión que nos unió hace ya tantos años, para poder así finalmente jugarnos la esquiva revancha qué la vida aún nos está debiendo.
Tristemente esa revancha no ha llegado y parece que ya no llegará. Ante el lamentable desenlace que nos acosa, sólo me queda pedirle a la vida que nos mantenga sanos para poder algún día y a modo de premio de consolación, volverte a ver mi amigo, sostenerte en un abrazo interminable y volver a hablar en persona de la pasión que nos unió y que la oscuridad, en forma tramposa, nos robó al llevarse en sus garras la salud de nuestro pana..."

Gracias Giova, mi hermano, por ser la inspiración que me hizo convertirme en bombero y soñar con que algún día podría ser como vos.

05/11/2024

¡Hotel Canino Casa Adiestra!
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