23/09/2012
Todo confinamiento, BIEN MANEJADO, siempre será más rentable que cualquier otro modelo de producción ganadera, claro está, que es también más costoso, pero la relación beneficio vs. costo es mucho mejor en todo sentido.
Los beneficios de estos sistemas de producción en condiciones de trópico pueden resumirse así: mayor producción (más leche por lactancia en cada vaca o mayor ganancia de peso por novillo), productos de mejor calidad, protección del ambiente, uso estratégico de los forrajes, animales mejor nutridos, mejor tratados y más saludables, más recursividad (aprovechamiento máximo de los recursos disponibles), mayor rentabilidad, mayor sostenibilidad y mayor competitividad, entre otros.
El área mínima para que un confinamiento produzca resultados exitosos, debe ser el resultado de la disponibilidad de forraje en las épocas más críticas versus el requerimiento más alto de materia seca de forrajes de los animales a estabular. Para que un confinamiento sea rentable, los ingresos proyectados a la venta del producto final por períodos anuales deben superar el punto de equilibrio estimado. No se trata de una cifra estadística pues cada empresa ganadera es totalmente diferente a todas las demás, pero lo que si está bien definido, es que en menos de 10 hectáreas los confinamientos no son suficientemente productivos como para cubrir los costos de producción, ya que son imprescindibles las inversiones en vacunación, desparasitación y vitaminización, producción de forrajes, infraestructura de potreros y parcelas para pastos de corte, mano de obra (mínimo se requieren dos operarios para un confinamiento bien manejado), suplementación nutricional, impuestos y servicios varios, y el costo más alto es el de los animales mismos (aprox. 60% del costo de la inversión total en la mayoría de los caso).