15/08/2026
A PROPÓSITO DE UN DIÁLOGO CON El OMNIPOTENTE.
Libia María Barrios Cruz
Hiciste un paraíso con tu Palabra, hermoso, en armonía los seres vivientes, los estáticos, los microscópicos y los gigantescos junto a tu deleite, la obra de tus manos...el hombre, varón y hembra los hiciste complemento uno del otro, carne de mi carne decía, sin embargo al tener libre albedrío, capacidad de pensar y hacer lo que pensaba, rompió la armonía inicial, quiso ser como tú Señor Omnipotente, quiso ser creador. Tener poder de dar y quitar vida. Tener poder de destruir y crear. Tener poder y ser idolatrado por sus hermanos y ¿qué logró? Destruir el paraíso, romper la armonía, crear un desbalance de injusticia y dolor.
Hoy pretende dar órdenes insensatas, hacer sentir su dominio sobre los demás demostrando solo su pequeñez y egolatría.
Hoy pretende ser superior a los otros tal vez por dominar la tecnología, pero muy inferior incluso a las otras especies que dan muestra de afecto a sus congéneres.
Pobre e indolente creatura, pequeña, insensible pero tan orgullosa como una llama ardiente que no sabe que si le quitan el oxígeno se desvanece prontamente. Así es el ser humano, y hoy, otra vez debes estar arrepentido de haberlo creado y no encuentro un Abraham, Noé o Moisés que intercedan por él. Ni el sacrificio incruento de tu hijo Jesús, fue capaz de cambiar tan testarudo corazón. Solo tu misericordia inscrita en el corazón de los anawines permite consolar el dolor y decepción que te embarga Señor.
Perdón, perdón por no responder al ideal que habías planeado para el ser humano.