18/05/2017
De acuerdo a datos del centro nacional de memoria histórica entre 1958 y 2013 el conflicto armado arrancó la vida de 220.000 colombianos, también hubo 15.000 desaparecidos y casi cinco millones de desplazados. Los estudios de los daños ambientales aún son una deuda para el país , no se tienen datos de cuantos ecosistemas han sido intoxicados por el derrame de petróleo , la minería legal e ilegal, la tala de árboles por culpa de la minería y cultivos ilícitos, ¿Cuantas comunidades han sido afectadas y cuantas han desaparecido por culpa de este fenómeno?. De frente al proceso de pos acuerdo, Colombia debe estar preparado para una serie de desafíos para que la paz no se transforme en el punto inicial de la destrucción de la riqueza natural que aún conservamos en el país, y el deterioro ambiental que ha sufrido en las últimas décadas - no solo a causa del conflicto armado- con una enorme deforestación de bosques los cuales son definitivamente parte de nuestra identidad como país. Pese a que hemos perdido una gran cantidad de los bosques andinos, de los bosques del Pacífico y de los bosques secos del Caribe, hoy más de la mitad de nuestro territorio está cubierto por , bosques de gran riqueza, e invaluable sentido para la protección de la vida. El país es considerado a pesar de los daños que hemos causado como uno de los pocos lugares del mundo con mayor biodiversidad por la abundante cantidad de fauna flora y culturas que posee, cuenta con 61,06 millones de hectáreas de bosques, que equivalen al 53,5% del territorio, de estos el 47,53% del total de bosques naturales se encuentra en territorios de comunidades indígenas y afros según el ministerio de ambiente. Colombia le ha venido apostando con fuerza a la exportación de sus recursos minerales como la principal estrategia para generar crecimiento económico. Uno de los temas centrales hablando de conflictos ambientales, es el uso del medio ambiente como fuerza política por parte de los actores armados. No hablamos de seguridad ambiental de la misma forma como hablamos de seguridad democrática, ciudadana y nacional, desconociendo el uso de energías alternativas que mitiguen el impacto negativo causado por el hombre, y contribuyan a un mejor aprovechamiento de los recursos para la producción agropecuaria, sin limitarse al modelo de producción convencional, que por desconocimiento, no ha resultado amigable con el ambiente.